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Intervención del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, durante el acto de entrega de los XV Premios de Medio Ambiente de Andalucía

28/09/2010
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Es una enorme satisfacción acompañarles esta noche en la que celebramos el com-promiso cotidiano de los andaluces por conservar y proteger el entorno. Por mejorar nuestro bienestar actual y las condiciones con que vivirán las generaciones futuras.

La conciencia ambiental de los andaluces es cada vez más sólida y madura. Lo hemos ido descubriendo gala a gala en los últimos quince años que cumplen ya estos premios de Medio Ambiente.

Una preocupación activa que se traduce en una mayor implicación de la ciudadanía, las empresas y la administración a favor de la conservación de la naturaleza.

Andalucía es uno de los veinte espacios de diversidad biológica que existen en el planeta. Contamos con 156 enclaves protegidos, emblemas de esa riqueza natural y cultural que pertenece a toda la humanidad.

Pero también nuestra tierra es vulnerable, por su situación geográfica y sus caracte-rísticas climáticas, a los problemas del planeta.

Conviene recordarlo en este año que Naciones Unidas ha declarado como Año In-ternacional de la Biodiversidad.

Este mundo será más habitable cuando comprendamos que los ecosistemas y los se-res vivos conforman una delicada red. Por tanto, la salud de las especies, el destino de la humanidad y el bienestar de nuestras sociedades está íntimamente unido.


Hoy premiamos experiencias de vida, trayectorias profesionales y una sólida vocación que han contribuido a fomentar los valores naturales de Andalucía y a mantener su diversidad.

Les hablo de personas como Carlos Astorga. Un hombre bueno. Hoy premiamos su compromiso de toda una vida por sensibilizar a la población andaluza en relación con el desarrollo de buenas prácticas que permitan la conservación del medio ambiente. Su pérdida deja un hueco irremplazable entre los amantes del mundo de la caza.

La conservación de la diversidad requiere de investigación, y también de implica-ción a pie de terreno.

Astrid Vargas y Salvador Domínguez son un referente en Andalucía. Ambos han dedicado su vida a la lucha por cambiar las condiciones medioambientales de especies amenazadas: el lince ibérico y el ibis eremita.

Gracias a ellos conocemos mejor cuáles son las condiciones sanitarias de estos animales y sus hábitos de vida, así como las áreas más adecuadas para su supervivencia en libertad. El trabajo de profesionales de su talla, por tanto, es esencial para salvar las especies en peligro que tienen en nuestra tierra su hábitat natural.

La situación crítica de algunos animales en riesgo de extinción se debe a la pérdida de hábitat, pero también a la persecución y molestias causadas por la acción del hombre. Así que el éxito de los programas de reintroducción de estas especies requiere del compromiso de toda la población con el futuro sostenible.

Si en algo hemos progresado en Andalucía es en sensibilidad medioambiental. Por eso hoy premiamos algunas campañas de divulgación y concienciación social que ayudan a forjar entre los ciudadanos una nueva visión de la biodiversidad y la vida en el planeta.

Es el caso de la película de animación 'El Lince perdido'. La productora Kandor Graphics ha conseguido llevar a todos los rincones del planeta la preocupación por esta especie endémica de la Península Ibérica. Y lo ha hecho con un éxito sin precedentes y entre el público más exigente, los niños.

Los que tenemos niños cerca sabemos que ellos nos dan lecciones a diario de cómo tenemos que actuar para salvar el planeta.

A su espontaneidad y su entusiasmo por todo lo que está vivo se une el excelente trabajo que hacen con ellos sus educadores. Una conciencia que se crea en casa, en la escuela y también en el tiempo libre. Porque es justo reconocer la tarea de tantos voluntarios ambientales que trabajan en Andalucía.

Con el premio a los Grupos de Desarrollo Rural de los Pedroches y Sierra Morena se reconocen las iniciativas educativas en materia medioambiental que tienen siempre un doble valor. Fomentar la participación ciudadana entre las nuevas generaciones y resaltar la importancia ecológica y los valores de nuestros espacios naturales, en este caso del Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro.

Y es que lo más simple puede tocar las conciencias y movilizar a toda la sociedad. Lo ha demostrado la organización ecologista WWF/Adena con la campaña de sensibilización que hoy se premia. Un pequeño gesto como apagar la luz un rato, nos recordó a todos la necesidad de tomar parte en el gran movimiento mundial por un futuro sostenible.

La amenaza del cambio climático ha entrado ya a formar parte de nuestras vidas. Más de la mitad de los andaluces piensa que el cambio climático es el principal problema ambiental del planeta.

Y cada día más, somos conscientes de las potenciales consecuencias del cambio global que amenaza el planeta no sólo en el medio físico o biológico, sino en lo social y lo económico.

La anticipación en la toma de decisiones amplía las opciones para evitar efectos irreversibles y reduce los costes futuros de reparación que podrían ser inabordables desde el punto de vista económico.

Hacer que Andalucía sea menos vulnerable a los riesgos es el objetivo del Progra-ma de Adaptación al Cambio Global que el Gobierno andaluz ha aprobado recientemente. Las actuaciones por el clima se concretan en una atención específica a sectores socioeconómicos críticos como la agricultura, el turismo o la salud.

Dos piezas claves de la adaptación son la organización racional del territorio y el incremento de la eficiencia y el ahorro de recursos clave como el agua o la energía.

Nuestros recursos hídricos conforman un patrimonio fundamental para la vida, el bienestar económico y la vertebración de nuestro territorio. Por tanto, el agua es una pieza clave para alcanzar el futuro sostenible que queremos para Andalucía.

Así lo pone de manifiesto la nueva Ley de Aguas de Andalucía que plantea un nuevo modelo de gestión del agua que centra sus prioridades en la conservación y el aprovechamiento de nuestras aguas para la creación de riqueza y empleo.

Una ley innovadora y moderna hecha por, y para, los andaluces, que avanza en el equilibrio y la cohesión territorial.

Nadie mejor que los regantes para valorar en su justa medida este bien escaso y de primera necesidad. En sólo una década hemos conseguido reducir el consumo de agua en Andalucía y usar los recursos hídricos disponibles con más eficiencia.

El premio a la Comunidad de Regantes La Laguna reconoce el buen uso del agua que han sabido hacer. Su ejemplo demuestra la necesidad de combinar la apuesta por la conservación de los valores ecológicos con la búsqueda de rentabilidad de un sector de peso como es el del olivo. Eso es desarrollo sostenible.

El Gobierno Andaluz se ha comprometido a incorporar los principios de desarrollo sostenible a la construcción de un modelo de sociedad competitiva, que sea capaz de proporcionar la mejor calidad de vida a los andaluces en el presente y en el medio plazo.

Andalucía cuenta con empresas bien posicionadas en sectores emergentes, como el de las energías renovables. Innovación y desarrollo tecnológico para aprovechar los recursos naturales de Andalucía.

Como Abengoa, a la que hoy se premia, que es líder en el mercado global y presen-ta un gran potencial y genera expectativas. Una empresa de aquí pionera en el cambio de modelo productivo.

Los andaluces tenemos por delante un gran proyecto colectivo que ha de saber au-nar los esfuerzos de las empresas y las administraciones.

El escenario urbano es un objetivo prioritario en nuestras políticas ambientales. Porque el reto de la sostenibilidad se juega principalmente en los entornos donde reside la mayoría de la población andaluza.

Necesitamos impulsar un nuevo modelo urbano que haga de nuestros pueblos y ciudades lugares más saludables y habitables. Algo que ya empieza a ser realidad en Sevilla con el plan de movilidad sostenible que hoy se reconoce.

Sostenibilidad es este modelo de gran ciudad que apuesta por los espacios verdes y la calidad de vida. Que impulsa el transporte público y da valor a las personas.

Porque, a fin de cuentas, desarrollo sostenible es saber vivir, entender la vida como sabemos hacerlo aquí, en Andalucía.

Quiero expresar mi agradecimiento y felicitación a todos los premiados en nombre de todos los andaluces por su testimonio.

Y concluyo con unas palabras que tomo prestadas del desaparecido Carlos Astorga: "Sólo estando unidos, seremos fuertes y conseguiremos avanzar"

Es verdad que en los últimos años hemos hecho un serio esfuerzo por restaurar nuestros hábitats y ecosistemas en peligro, recuperar especies amenazadas y hacer más sostenible la vida en Andalucía.

Conviene que no olvidemos que sólo juntos podremos disfrutar de un futuro más seguro y más próspero.

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