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Intervención del presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, durante II Encuentro de Mayores de la Comarca del Andévalo

23/11/2010
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Gracias a la Mancomunidad, a la Diputación, al Ayuntamiento que han hecho posible estos encuentros, éste concretamente y otros muchos que estamos haciendo a lo largo de Andalucía y que tienen un objetivo fundamental: movilización.

Movilizar para que personas que se les considera jubiladas, retiradas, sean ciudadanos activos, sigan participando en todo lo que es la sociedad y sigan estando en los centros de decisión de la sociedad.

De lo que se trata es de no aceptar la pasividad, de rebelarse contra ese concepto de clases pasivas. No hay clases pasivas. Cada uno de ustedes debe desarrollar sus actividades sociales, familiares, personales y políticas en plenitud.

Los que somos abuelos sabemos que hoy nuestras hijas pueden desarrollar su vida profesional como no pudieron sus madres, precisamente gracias a las abuelas que colaboran directamente en las familias, también en el cuidado de los nietos.

Es verdad que esa es una función que poco a poco tiene que ir asumiendo la sociedad con escuelas infantiles, con guarderías, pero la presencia del abuelo y de la abuela sigue siendo imprescindible para mantener la familia.

Muchos han pensado, quizás porque el sistema de Seguridad Social que tenemos consiste fundamentalmente en dar rentas, es decir, en la pensión, que la vejez es una etapa de retiro, que nos impide ya ser partícipes de esta sociedad que estamos construyendo.

Por eso la Consejería de Igualdad lo que pretende es cambiar la situación. ¿Por qué? Primero, porque las edades ya no determinan nada, puede haber personas con 50 o 60 años que se encuentren mal, y personas que tengan 70 u 80 años y que estén en plenitud.

Segundo, porque las personas mayores normalmente son como una biblioteca, el conjunto de saberes, de conocimientos e incluso de la historia y de nuestras propias raíces están en las personas mayores.

Separarlas de la sociedad es perder la riqueza del conocimiento de lo que somos y de lo que hemos sido.

Por lo tanto, apartar a las personas mayores de la actividad pública es tanto como incendiar bibliotecas. Necesitamos el concurso de las personas mayores.

Hoy la esperanza de vida además ha aumentado radicalmente en todos los países más desarrollados. En España, sin duda. Hoy, llegar a los ochenta ya no es ninguna entelequia, todo el mundo sabe que se puede llegar perfectamente a los ochenta y dentro de nada ocurrirá exactamente igual con los noventa e incluso con los cien años.

Porque poco a poco, en el sistema sanitario que tenemos estamos dedicando mucho dinero a la investigación celular para tratar de frenar el envejecimiento y para tratar de encontrar soluciones a enfermedades que hoy no las tienen.

Enfermedades que están muy ligadas también a la vejez y tratar de encontrar cuál es la mejor manera de solucionarlas.

Por lo tanto, también en el sistema sanitario estamos buscando colaboración para mantener esa vida activa.

Esa vida activa empieza por lo físico. Es importantísimo que las personas no dejen de hacer ejercicio, no dejen de hacer prácticas saludables, no dejen de mantener esa actividad motora del organismo que te permite encontrarte mucho mejor.

Son necesarias actividades físicas, actividades recreativas, actividades culturales, es necesaria la participación política, la implicación en los asuntos del municipio, asociaciones que determinen y que le digan a los alcaldes: esto no está bien, esto dificulta nuestra movilidad, esto nos impide participar, esto hay que solucionarlo.

En lo político, en lo social, en lo cultural es imprescindible el envejecimiento activo.

La Consejería para la Igualdad ha luchado desde siempre por la igualdad de oportunidades, con programas como Guadalinfo, que consiste en que en todos los municipios rurales y urbanos de Andalucía hubiera ordenadores a disposición de todas las personas, con independencia de su edad.

Quedaba lo más difícil; la sociedad está acostumbrada a mirar a las personas mayores como personas retiradas. Quedaba, por tanto, esa igualdad de oportunidades, que es la que tiene que existir entre las personas con independencia de su edad.

Lo hicimos con los niños creando los derechos del niño, los derechos del menor y, con las personas mayores, exactamente igual.

Todavía necesitamos seguir haciendo un esfuerzo. Tenemos algunos programas dirigidos a las personas mayores que nos pueden reportar también beneficios sociales.

Hay un programa que hemos puesto en marcha, Programa Senior, que consiste en que personas mayores que se han jubilado en oficios que conviene enseñar a los jóvenes, colaboran conjuntamente con la Junta de Andalucía como voluntarios sociales para enseñarles a los jóvenes su profesión.

Por ejemplo, gente que se ha jubilado en la banca y que sabe de financiación. Imaginaos un joven que quiere poner una empresa y no sabe cómo se obtiene en dinero para financiar su actividad. Ese jubilado de la banca puede enseñarle cómo se hacen las operaciones financieras.

Es decir, unir a personas que están empezando con personas ya jubiladas y que tienen una experiencia.

Lo hicimos antes con las escuelas taller. Muchos oficios que habían desaparecido, cogimos a personas mayores como monitores para enseñar trabajos que estaban a punto de desaparecer.

Hay que buscar, porque la vamos a encontrar seguro, aquellas actividades en las que podemos mantenernos como ciudadanos activos, participativos y, sobre todo, exigentes.

Es fundamental que nunca dejéis de ejercer vuestros derechos. Los derechos, si no se ejercen, es como si no existieran. Hay que hacer asociaciones, hacer grupos, viajar, hay que estar en la sociedad, en el municipio donde se vive haciendo trabajos de utilidad social y de utilidad colectiva.

Queremos que el programa que desarrollamos en la Junta de Andalucía de envejecimiento activo y saludable colabore decisivamente en lo que estoy diciendo. Que sea el instrumento fundamental para encontrar con que, de verdad, siempre nos parezca que la vida es el mayor don que tiene el ser humano.

La clave es sentirnos jóvenes, vivir como si lo fuéramos y para eso necesitamos vida saludable y vida activa.

Tenemos que luchar para quitar todos los obstáculos. Eliminar obstáculos para una vida activa y saludable y, sobre todo, que todo su conocimiento sea aprovechado por la sociedad en su conjunto.

Ese es el objetivo de estos programas. Ese es el objetivo de lo que llamamos envejecimiento activo y saludable.

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