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Discurso del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, durante el acto de celebración del V Aniversario Corporación Tecnológica de Andalucía

03/12/2010
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Es para mi un honor celebrar aquí, con todos ustedes, el V aniversario de un proyecto andaluz de éxito, que en su día fue impulsado por el Gobierno andaluz y muy singularmente por el consejero Vallejo.

La trayectoria de la Corporación Tecnológica de Andalucía demuestra que la colaboración público-privada es una herramienta eficaz.

Las palabras de la rectora Lacalle, además de evocar aquellos comienzos de la Corporación Tecnológica de Andalucía, merecen varias reflexiones.

Es verdad que esa especie de escepticismo inicial que hubo en el mundo universitario sobre la Corporación Tecnológica, olvidaba el elemento fundamental por la que ésta nacía; que era una alianza estratégica que se había de mantener en el tiempo y que ambas partes aportaban a la otra para conseguir en conjunto algo muy importante.

La Universidad, que es la dueña del conocimiento más profundo de una sociedad, aplica una metodología de prueba y error que también necesitan aplicar las empresas.

Esto en la práctica funciona, por eso la trayectoria de la Corporación Tecnológica muestra también que la colaboración público-privada es una herramienta enormemente eficaz.

Porque lo público, lo debemos entender así, no puede limitarse al concepto Estado, no puede limitarse a lo estatal, lo público es lo que pertenece a una sociedad y, por lo tanto, público es también el conjunto activo de una sociedad que saluda siempre con alianzas estratégicas.

Creo que esta es una de ellas. Es un proyecto de alianzas del que ha surgido una fructífera unión entre lo científico y lo productivo.

La Corporación se ha consolidado en estos cinco años como un ejemplo para la promoción de la I+D+i en España.

Se ha constituido como elemento catalizador de oportunidades para el tejido productivo, pero también en impulsor de aquello que genera o ha de generar una oferta en la sociedad, que genere una demanda también.

Se han sabido aprovechar sinergias, establecer puentes y avanzar desde la cooperación y, sobre todo, desde la competencia responsable.

La acción política y la vida social necesitan siempre ejemplos que señalen de forma tangible un camino, una trayectoria.

Éste, sin duda, es el modelo a seguir. Un modelo apoyado e impulsado desde la Junta de Andalucía pero que, al mismo tiempo, es ya de toda la sociedad andaluza. Porque seremos capaces de progresar en la medida en que la innovación sea un valor que forme parte de nuestra cultura.

Una sociedad debe ganar en competencia. A veces entendemos competencia con lo que realmente no lo es, sino competición. Competencia es capacidad, es conocimiento, es saber hacer las cosas, eso es la competencia.

La competición es la pelea, la lucha, que también existe en el mercado, pero que es diferente. La competencia se puede obtener solamente con el conocimiento. La competición se puede hacer de muchas maneras: bajando costes, trabajando muchas horas, se puede hacer como dumping social...

La competencia, no. La competencia exige trabajo, constancia, sacrificio, conocimiento, investigación y esos son elementos con los que luego al mismo tiempo ganaremos la competición.

Cuando hablamos de competitividad estamos hablando también de algo que forma parte del esfuerzo, de la constancia, del trabajo y de la investigación.

Es verdad que vivimos ahora un momento en donde esa competición, esa competitividad se ve lastrada por factores que no pueden ser controlados directamente por un solo país y a lo que se ve tampoco por el conjunto de los países más importantes del mundo.

Porque la política monetaria no está unificada y la competitividad entre las distintas monedas dista mucho de ser, por así decirlo, equitativa o sometidas a unas reglas comunes.

Países, por ejemplo, dan a la máquina de hacer billetes y con esos billetes compran euros. Eso es una forma de rebajar el valor de una divisa y competir, diría con dumping monetario, en los mercados internacionales.

Hay otros países, como por ejemplo puede ser China, que fijan el valor de su moneda de manera aleatoria, pero sin duda no relacionada con el valor real de su producción.

Por lo tanto, estamos hablando de que el euro compite con dificultades y eso nos perjudica. Pero eso no nos debe llevar simplemente a la denuncia o sencillamente a la inacción, sino todo lo contrario.

Pues nosotros hagamos los deberes. Nosotros, en una situación como ésta, en vez de simplemente lamentarnos, lo que debemos hacer es ganar el futuro a través de una economía basada en el conocimiento, basada en la innovación, basada en el I+D+i, en esta alianza estratégica entre el mundo universitario y el mundo de la empresa.

En Andalucía, desde el año 2000, hemos multiplicado por algo más de dos los recursos destinados a la I+D. Quizás sea importante repasar en las notas de prensa del INE, una que se publicó hace menos de un mes, que daba los datos de 2009 en I+D. Decía que mientras que en España se había reducido, en Andalucía había aumentado.

Tengo que señalar que en el gasto total de I+D en la enseñanza superior estamos al nivel más alto, significa que estamos al nivel tan alto como Cataluña o Madrid. Y si quitásemos el valor de la centralidad que tiene Madrid, con la atribución de algunos gastos que no se corresponden con los que se hacen realmente, estaremos en la vanguardia, en la cabeza.

Por lo tanto, este es un dato muy importante y además muy estimulante.

Es verdad que la urgencia del momento, el hecho de que en esta situación se nos pide combatir los efectos más lacerantes de la crisis, muchas veces podemos caer en la tentación de confundir el camino y preterir lo que es más importante en función de lo que resulta más urgente.

Creo que esto sería un error. Cuando ustedes vean el Presupuesto de 2011 verán que es cierto que hemos tenido que hacer unas limitaciones de gasto enormes en muchas partidas, pero no hemos querido hacerlo ni en investigación ni en I+D+i, porque entendemos que ese es un sacrificio que reportaría muchas más complicaciones en el futuro de las ventajes que nos pudiera proporcionar hoy con esa reducción de gasto.

Estamos liderando también la captación de financiación nacional para proyectos de I+D+i. Nuestras empresas están a la cabeza en participación del Fondo Tecnológico de la Unión Europea y hemos conseguido alcanzar una financiación record del VII Programa Marco.

Este modelo de sumar fuerzas para avanzar lo que hace es multiplicar la capacidad de generar resultados positivos, pero sobre todo, también, convertirse en algo ejemplar.

Cuando se mira la Corporación Tecnológica de Andalucía se ven muchas cosas, pe-ro todas ellas están iluminando un futuro para el que es necesario tener, como en este caso tiene la Corporación, las luces largas.

Compartimos un objetivo fundamental: el compromiso con la innovación realizada en Andalucía y dirigida a sectores estratégicos para el desarrollo de nuestra tierra, pero que también incide en los sectores más tradicionales de nuestra estructura económica.

Durante estos cinco años se han aprobado 355 proyectos en el sector agroalimentario, el turismo, la industria aeroespacial, la biotecnología, la energía y el medio ambiente. También en la edificación y obra civil y en tecnologías de la información y la comunicación.

Con un volumen de incentivos concedidos de 95 millones de euros, se ha logrado movilizar una inversión privada en I+D+i de más de 300 millones de euros.

En estos proyectos participan más de 1.000 investigadores de 252 grupos de investigación de Universidades, hospitales y centros públicos andaluces.

Nuestras universidades tienen un claro compromiso por la excelencia. El proyecto Andalucía Tech, de las universidades de Málaga y Sevilla, el Campus Agroalimentario, liderado por la Universidad de Córdoba, y en el que participan también las de Almería, Cádiz, Huelva y Jaén, y bioTic, de la Universidad de Granada, son una buena muestra de ello.

Gracias a esta confluencia del esfuerzo público y privado en I+D+i y a la colaboración del mundo científico con el tejido productivo, Andalucía avanza hacia un nuevo modelo de producción en el que el conocimiento tecnológico y la innovación son los pilares fundamentales.

Un modelo de impulso público, de impulso social, con incentivos reembolsables, en el que las empresas suman sus propios recursos para financiar proyectos de otras empresas.

Este es un elemento esencial para fortalecer una región emprendedora, para impul-sar la economía y para favorecer un entramado empresarial sólido y generador de riqueza. Un sector empresarial, por encima de todo, con elevados niveles de competencia.

Por todo ello, estoy convencido de que la salida a la crisis internacional, más allá de los problemas que escapan a las soluciones que podemos dar desde aquí, problemas financieros, problemas de competitividad internacional, creo que debemos seguir apostando por esta fórmula de colaboración entre lo público y lo privado.


Debe sostenerse sobre alianzas en sectores de actividad diversificados y en acuerdos que nos permitan fortalecer el modelo, para poner en marcha instrumentos de sostenibilidad y competitividad en nuestras empresas y en nuestra economía.

Es especialmente importante que todos seamos capaces de exigirnos una mirada a largo plazo, que busquemos coaliciones y la oportunidad de encontrar, más allá de la riqueza individual, el beneficio social y económico de Andalucía.

Sé que esto es posible. Y lo es, sobre todo, con empresas como las que ustedes representan.

Entidades que han logrado que, por cada euro gastado en I+D+i en un proyecto incentivado por la Corporación, se genere un 30% más de PIB en Andalucía durante los primeros seis meses tras la finalización del proyecto, multiplican por 1,3 la inversión realizada.

Entidades que han conseguido, a lo largo de estos cinco años, ser el respaldo de centenares de proyectos que han fortalecido el Sistema Andaluz de Innovación y que han supuesto un crecimiento cualitativo de nuestra forma de hacer empresa. De nuestra forma de cooperar.

La trayectoria de este modelo ha despertado el interés de otras regiones españolas y de otros países y su fórmula ha sido avalada por el reconocimiento de entidades e instituciones a través de premios y menciones públicas.

Vuestro ejemplo contribuye a la internacionalización de nuestra economía, pero también al orgullo de lo que se hace en Andalucía.

Actualmente nuestras exportaciones crecen más que la media española. Y ello, a pesar de que, en este momento de la crisis, la fortaleza de la moneda europea no colabora precisamente en la tarea de hacer nuestros productos atractivos en el exterior. En este sentido, el Gobierno andaluz ha aprobado el IV Plan de Internacionalización de la economía andaluza para apoyar y consolidar la salida a mercados exteriores de las empresas andaluzas, fundamentalmente buscando mercados, si es posible exteriores al marco de la zona monetaria europea.

Sólo a través de la especialización y el valor añadido es posible posicionarse con éxito en los mercados internacionales.

Por eso también desde el Gobierno andaluz trabajamos por extender la cultura de la innovación en nuestro tejido productivo, de manera que siguiendo el ejemplo de esta Corporación, las empresas tomen el testigo a la Administración como motor de la inversión.

Entre todos hemos de consolidar un nuevo modelo económico. Y todos estamos implicados en ello.

Tenemos que ir poco a poco haciendo que el gasto en investigación e innovación de las empresas sustituya poco a poco al gasto de la administración, porque entre todos hemos de consolidar un nuevo modelo económico y todos estamos implicados en ello.

Un modelo en el que se incremente la competencia de todos los factores productivos. Un modelo en el que la Administración acompañe a la iniciativa privada y sea el garante de la igualdad de oportunidades. Con ello estaremos consiguiendo aprovechar toda nuestra capacidad. Un modelo que debe priorizar sobre todo y sobre todos la educación y la formación de los recursos humanos.

Desde el ámbito público, hemos de favorecer entornos de innovación, impulsar la iniciativa emprendedora y la creación de empresas.

Desde el ámbito privado, con empresas que apuesten por la I+D+i y la formación de sus trabajadores y con trabajadores comprometidos con su formación a lo largo de la vida.

Con la pedagogía empresarial y la filosofía de colaboración y responsabilidad compartida, como la que hoy celebramos, podremos alcanzar este cambio de modelo.

Enhorabuena por el trabajo realizado. Son ustedes, sin duda, un ejemplo a seguir.

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