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Intervención del presidente de la Junta en la inauguración del VIII Congreso Andaluz de Voluntariado

18/02/2011
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Quiero dar la más cordial bienvenida a todos los voluntarios y voluntarias a este Congreso que hace visible a toda la sociedad andaluza vuestra vocación y compromiso de trabajo por la mejora de las condiciones de vida y el bienestar de los ciudadanos. La octava edición de este encuentro demuestra que es un foro adecuado para el diálogo y el intercambio de experiencias y buenas prácticas. Y también una plataforma para la colaboración entre las asociaciones, grupos sociales y entidades que conforman la sociedad civil organizada de Andalucía y de éstas, a su vez, con los poderes públicos.

Este Congreso es el mejor ejemplo de ciudadanía activa. Una muestra de la movilización de personas que saben que la sociedad solo se construye con el compromiso con los otros.

Ser voluntario es una actitud ante la vida, una forma solidaria de relacionarse con el entorno y con los demás. El voluntario aporta su tiempo, sus valores y su trabajo para mejorar la realidad, y con su acción contribuye a la igualdad de oportunidades para todos.  Es una figura de la que no podemos  prescindir porque crea lazos insustituibles de convivencia, genera conciencia colectiva, educa y cohesiona la sociedad.

Los voluntarios conjugan los verbos más hermosos que anudan el lazo social: cuidan, acompañan, apoyan, escuchan, juegan, orientan.... Ayudan, en definitiva, a fortalecer Andalucía, a hacer más Andalucía y a proyectarla hacia un futuro más justo y equitativo.

El movimiento voluntario y asociativo promueve, además, en la sociedad una nueva cultura cooperativa, basada en la corresponsabilidad, el diálogo y el trabajo en equipo. Una experiencia que enriquece y que es fundamental para sacar adelante los retos colectivos que tiene planteados la humanidad para el siglo XXI. Su ámbito de actuación es tan diverso como amplias son las expectativas que nuestra sociedad tiene en el futuro. Cubren áreas como la intervención social, la sanitaria, educativa, cultural o medioambiental. Por todo ello, podemos decir que la iniciativa social de los voluntarios andaluces es una valiosa herramienta al servicio del desarrollo económico, social y cultural.

Una iniciativa de acción que se refuerza en tiempos de dificultades económicas como los que atravesamos. Con mayor creatividad, implicación y entrega si cabe. Y todo ello convierte al movimiento voluntario en un aliado para luchar contra la crisis. En dos direcciones. En la atención a quienes más ayuda necesitan, colaborando mutuamente voluntarios y Administraciones para paliar los efectos más adversos de la crisis. Y también, en la promoción de compromiso ciudadano en la lucha frente a los individualismos y egoísmos que están en el origen de esta crisis.

Las asociaciones y entidades sin ánimo de lucro se refuerzan cada día más con la presencia de nuevos voluntarios. En Andalucía ya son cerca de 420.000 voluntarios. Con una presencia cada vez más significativa de mujeres y jóvenes. La realidad desmiente, una vez más los tópicos que consagran el desinterés y la apatía social.

Este Congreso y este auditorio ponen de manifiesto que los jóvenes andaluces son un buen ejemplo de compromiso solidario en cuestiones de justicia y derechos humanos e implicación por un modelo social, económico y medioambiental más sostenible.

El II Plan Integral de Juventud, 2011-2014, aprobado por el Consejo de Gobierno la pasada semana, pretende dar aún un mayor impulso al voluntariado protagonizado por los jóvenes. Por eso incorpora, junto a una amplia batería de medidas para mejorar la formación y emancipación de los jóvenes, otras concretas que estimulan su participación social.

Con este plan de Juventud, el Plan GYGA, se concreta el firme apoyo del Gobierno andaluz a las iniciativas de las organizaciones sin ánimo de lucro y de voluntariado realizadas por jóvenes y que muchas veces tienen como destinatarios a los mismos jóvenes. Se estimula también la formación en valores, el respeto a la diversidad desde los principios de igualdad, tolerancia, paz, solidaridad, cooperación, democracia y   defensa del medio ambiente. Es decir, valores sólidos que inspiran la acción voluntaria y, en definitiva, la convivencia.

Este año Europeo del Voluntariado coincide con el décimo aniversario de la Ley de Voluntariado de Andalucía.

Han sido diez años de trabajo fecundo y fructífera colaboración entre el Gobierno andaluz y el movimiento asociativo y voluntario. En este tiempo se han desarrollado tres planes y se han creado figuras tan relevantes como la Agencia Andaluza del Voluntariado o la Red de Observatorios para la Participación Ciudadana y el Voluntariado, que han permitido fortalecer el tercer sector en Andalucía.

En concreto, desde que se puso en marcha el I Plan de Voluntariado, en 2003, hasta hoy, el Gobierno andaluz ha destinado 108 millones de euros a generar una infraestructura de apoyo al voluntariado. Con el actual plan se refuerza y consolida nuestro compromiso, ya que cuenta casi con el doble de recursos que el anterior: más de 77 millones de euros hasta 2014.

Un apoyo que responde a un  convencimiento: el progreso está determinado por la fortaleza de la sociedad civil. Por ello, con más oportunidades para la participación, seremos capaces de crear más igualdad de oportunidades. Vosotros lo sabéis bien: implicarse socialmente, no es sólo dar respuestas inmediatas. Es plantear un proyecto de futuro, marcarse unos objetivos y trabajar en su consecución, difundir comportamientos y marcar caminos por los que transitar. Sobre todo esto último: Marcar caminos.

En los últimos años el movimiento voluntario se ha ido expandiendo también a las corporaciones empresariales. Cada día son más las empresas que apuestan por conciliar crecimiento y competitividad con el desarrollo socioeconómico y la mejora del medio ambiente. El voluntariado es el pilar del tercer sector, de las asociaciones, ONGs o fundaciones privadas que se nutren de su impulso y su iniciativa.

La acción social emplea a más de medio millón de personas en España, (cerca del 3% de la población activa), un hecho que pone de manifiesto la importancia de un sector que no reparte beneficios económicos pero multiplica los sociales, es decir, que es un importante motor de actividad económica y de beneficio social.

En Andalucía atesoramos una valiosa experiencia de cooperación en el diseño y desarrollo de políticas sociales entre el voluntariado y la Administración. Hemos sabido hacer de la corresponsabilidad una herramienta cotidiana de trabajo. Una colaboración que se extiende también en la tarea de sumar a la motivación, calidad en la prestación de servicios del voluntariado.

El voluntariado andaluz ha ido dando pasos decisivos para adoptar nuevas formas de trabajar. Ha generado alianzas en las redes sociales para aunar esfuerzos y ganar  eficacia en la gestión de la prestación de servicios.

La colaboración tiene que extenderse también a la mejora de la capacitación y formación de los voluntarios, dos variables que aseguran el éxito de los proyectos y la imbricación del movimiento asociativo en nuestra sociedad.

Quiero finalmente felicitar a los voluntarios, al tejido asociativo y a los trabajadores del tercer sector por vuestro excelente trabajo y vuestra contribución a hacer de Andalucía una tierra más justa, comprometida y más responsable.

También quiero animaros a seguir en esta línea de participación y compromiso social, que es la esencia de nuestra vida en democracia.

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