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Intervención del presidente de la Junta en la feria ‘Cambia el motor de tu ciudad’

11/04/2011
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Es un placer estar con todos ustedes en esta Jornadas y esta Feria dedicadas a las ciudades y la sostenibilidad. Tenemos un gran desafío, el de luchar contra el cambio climático. Afrontar un problema que tiene importantes implicaciones sociales y económicas, cuya solución nos atañe a todos.

Más allá de cualquier escepticismo o de los intentos de minimizar el problema, es evidente que los efectos nocivos sobre el medio ambiente no conocen de fronteras. En esta crisis podemos aprender muchas cosas, pero quizás, la más importante, es que cuanto más nos distanciemos del valor humano, del valor del trabajo, del valor de las cosas bien hechas para hacer crecer una economía, más cerca estaremos de la catástrofe.

Esta crisis nos pone sobre la mesa que anticipando demasiado el futuro a través del endeudamiento, lo que hacemos muchas veces es permitir que se especule con el futuro, que se especule con bienes sin contraprestación y que al final todo vale para el crecimiento económico.

Por eso ahora mismo no es tan importante salir de la crisis pronto, como hacerlo bien y salir en las mejores condiciones. Eso significa muchas cosas, entre otras y, fundamentalmente, que hay que volver a esos albores de la economía cuando todo el mundo sabía que para medir el valor de un bien, lo que se medía era el valor trabajo. El valor del trabajo bien hecho, el valor del conocimiento y, aquí, entre nosotros, el valor de la sostenibilidad.

Un uso adecuado de las fuentes de energía, de los recursos naturales y, sobre todo, saber que no se gana el futuro anticipándolo, sino conservándolo. Esas son, quizás, las lecciones de esta crisis que no podemos ni debemos olvidar. El cambio climático que está ahí es un cambio global, y tenemos que trabajar desde lo global, y eso exige compromiso, pero tenemos que trabajar también desde lo local, que es donde se consiguen los objetivos.

Sabemos que Europa encabeza la lucha contra el cambio climático. Los objetivos comprometidos por la Unión para el año 2020 suponen reducir las emisiones de CO2 un 20%, como resultado de aumentar en la misma proporción la eficiencia energética y cubrir un 20% de la demanda de energía con renovables. Hemos asumido un compromiso que pretende convertirse en universal, pero que lo vamos a hacer efectivo desde lo local.

Con el Pacto de los Gobiernos Locales los municipios van más allá de ese límite fijado. Los Planes de Acción para la Energía Sostenible que se ponen en marcha en 220 municipios, y que se suman al medio centenar que vienen desarrollándose desde finales del año pasado, son el mejor ejemplo del compromiso de los alcaldes y alcaldesas andaluces para mitigar los efectos del cambio climático.

Los gobiernos locales y regionales, como las administraciones más cercanas a los ciudadanos, son claves para hacer frente al calentamiento global. Hoy se entregan unos planes que son fruto de mucho trabajo y que plantean nuevas exigencias, nuevos comportamientos y conductas. Las líneas de trabajo ya están definidas individualmente para cada municipio. El impacto ha de medirse, sin embargo, en términos globales: la puesta en marcha de las acciones previstas supondrá una reducción de emisiones a la atmósfera de más de 4,6 millones de toneladas de CO2.

Contamos pues, con el compromiso del ámbito municipal, la implicación de las regiones y el liderazgo europeo para avanzar hacia una sociedad y una economía más sostenibles. En otras palabras, colaboración interinstitucional y Gobernanza multinivel ambas, herramientas eficaces para abordar problemas complejos.

El elevado número de ayuntamientos que se han unido en Andalucía al Pacto de los Gobiernos Locales impulsa y refuerza la iniciativa europea. Los datos son muy elocuentes, más de 500 los municipios que se han adherido al Pacto en nuestra tierra, lo que significa que uno de cada cuatro ayuntamientos europeos que se han comprometido con la iniciativa es andaluz, el 65% a nivel nacional. Estamos hablando por tanto de una importante movilización de la sociedad civil, que va a suponer que el 80% de la población andaluza participe de los desafíos y objetivos que nos plantea un futuro sostenible.

Por otra parte, el conjunto de las Comunidades autónomas hemos llegado a un acuerdo para ampliar el límite en la reducción de emisiones en Europa hasta el 30% para 2020. Una propuesta que España quiere que Europa presente en la Cumbre sobre el Cambio Climático de Durban, que se celebrará a finales de este año.

Esta cita de la ONU en Sudáfrica tiene por delante grandes retos, entre ellos dar forma a un nuevo marco estable que continúe el Protocolo de Kyoto. Con todo, lo sustancial es que los acuerdos a los que se llegue sean globales. Y es que en esta materia, primar los intereses particulares implica perder de vista que el problema es de todos y que todos los países del planeta deben aportar algo a la solución.

Sólo desde la educación, el conocimiento y la acción conjunta, podremos impulsar el cambio de rumbo que haga posible afrontar el futuro con garantías de éxito. Son ya muchos los ayuntamientos andaluces que son un referente en gestión medioambiental. Tenemos ejemplos de buenas prácticas en movilidad sostenible y eficiencia energética a lo largo de toda Andalucía.

Se están sustituyendo las calderas de combustibles fósiles por otras de biomasa, se instalan placas solares térmicas en edificios públicos. También se han puesto en marcha numerosos planes de movilidad, se han multiplicado los kilómetros de carril bici y se han desarrollado campañas para promover el uso del transporte público, etc.

El reto de la sostenibilidad se juega principalmente en los entornos donde reside la mayoría de la población andaluza, por eso es fundamental impulsar un modelo urbano que haga de nuestras ciudades lugares más saludables y habitables; que impulse el transporte público y de valor a las personas. Porque, a fin de cuentas, desarrollo sostenible es saber vivir, entender la vida y yo creo que sí que sabemos hacerlo en Andalucía.

Desde hoy y hasta el viernes celebramos en Europa la Semana de la Energía Sostenible 2011 para mostrar y debatir las medidas de eficiencia energética y fomento de las energías renovables que llevan a cabo Administraciones Públicas, empresas y ciudadanos. Estas jornadas y esta Feria responden a ese llamamiento y a ese espíritu de sensibilización. Aquí coinciden la iniciativa pública y la privada con el objetivo de desarrollar proyectos conjuntos entre los ayuntamientos y las empresas del sector energético.

Este es, sobre todo, un foro de intercambio de experiencias y aportación de soluciones técnicas. También de propuestas para la financiación de actuaciones que deben abordar los municipios.

A Andalucía se nos va conociendo ya por ser la tierra de las energías renovables y por el  aprovechamiento del excepcional potencial natural que posee en energía solar, eólica o biomasa.

El peso de las energías renovables en el consumo general de energía primaria en Andalucía es del 14%. Andalucía genera con fuentes renovables el 27% de toda la energía producida en la comunidad. La potencia eléctrica instalada con tecnologías renovables se ha multiplicado por 2,6 en los últimos cuatro años. Una mayor generación de energía eléctrica con renovables que ha favorecido la reducción de emisiones de CO2 un 40% en la última década.

La conciencia ambiental de los andaluces es cada vez más sólida y madura. En los últimos años hemos ido comprobando cómo crecía el compromiso cotidiano de los andaluces por conservar y proteger su entorno. Por mejorar nuestro bienestar actual y las condiciones con que vivirán las generaciones futuras. Éste es el gran mérito de esta obra, pensar no en lo que hemos de vivir nosotros, sino pensar en lo que van a vivir nuestros descendientes.

Es necesario reivindicar una nueva cultura de la energía, basada en el ahorro y la eficiencia, y aprovechar esta actitud para generar riqueza, actividad económica, para crear el nuevo paradigma de desarrollo, para saber que hemos de comprometernos no solo con la lucha contra el cambio climático, sino con un modo de hacer las cosas, que forme parte de lo cotidiano, de nuestra forma de estar en la vida y en la economía. Además así, podemos también alcanzar liderazgo tecnológico y crear empleo.

La energía es el nexo de unión entre los tres aspectos básicos de la sostenibilidad; la economía, la sociedad y el medio ambiente. Construir una ciudad sostenible exige cambiar formas de pensar y actuar, de producir y consumir. Y, sobre todo, requiere de un compromiso: el de trabajar hoy para conservar el medio ambiente de mañana.

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