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Intervención del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, durante la entrega de los Premios Extraordinarios de Bachillerato 2010

06/06/2011
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Es un placer recibir a los alumnos más brillantes de bachillerato en este Palacio de San Telmo, que se edificó, en un primer momento, como centro de estudios para los hombres del mar, luego albergó las clases de magisterio y teología, y hoy es casa de todos los andaluces. Y sabe mucho, por tanto, de esfuerzo, talento y disciplina.

Vuestros resultados académicos son el reflejo también de un compromiso conjunto por la excelencia y por ofrecer a los alumnos andaluces la posibilidad de crecer como personas.

La educación es una tarea compartida. De modo que en este momento de fiesta para la comunidad educativa en su conjunto hemos de recordar que hay mucho trabajo para conseguir la excelencia que vosotros representáis. También es en día de fiesta para los profesores que han acompañado a estos alumnos en sus itinerarios formativos y les han inculcado el amor al trabajo bien hecho, a la constancia y a la perseverancia.

Del mismo modo, me gustaría felicitar a sus familias, muy particularmente, porque seguramente sin ellas nada sería posible, por transmitir la responsabilidad y el esfuerzo como los principales valores que uno tiene que aprender en la vida.

Con estos premios de bachillerato, reconocemos públicamente el trabajo de cualificación y desarrollo personal de estos treinta andaluces.

Habéis demostrado en vuestra vida académica que contáis con iniciativa personal, voluntad y responsabilidad. Todas ellas son actitudes que van a ser un buen apoyo en la universidad, pero sobre todo en el desarrollo personal y profesional que tengáis en el futuro.

Hoy queremos hacer visibles vuestras trayectorias de éxito y talento para que Andalucía sea reconocida también en el resto de España por el mérito de sus estudiantes. Porque son precisamente estos valores que representan los premiados los que van a conducirnos a una sociedad mejor y un modelo económico más fuerte.

El mérito de estos alumnos es mucho más importante si cabe, ya que el discurso social suele poner el foco de atención en todo lo contrario, en el fracaso escolar y el abandono temprano de las aulas, que son sin duda importantísimos.

Trabajamos por ofrecer una educación secundaria más inclusiva y de mayor calidad, por universalizar el éxito de todos los alumnos.

Y ese trabajo ya empieza a dar sus frutos. El abandono prematuro en la educación secundaria está descendiendo, y en los últimos años lo ha hecho de forma significativa.

Hay que perseverar en la política de becas. Aquí en Andalucía hemos impulsado las Becas 6.000, una medida que permite continuar los estudios a los alumnos de familias con rentas bajas y buen rendimiento académico.

El pasado curso, el 98% de los alumnos que las recibieron completaron el curso y quienes aprobaron todas las asignaturas en junio lo hicieron con una nota media de notable.

Estos buenos resultados han sido un estímulo para ampliar este curso la beca a 1.300 alumnos más, con lo que 5.000 andaluces pueden continuar estudiando gracias a esta ayuda.

Nuestros alumnos tienen que saber que en la nueva economía del conocimiento, aprender es una obligación que no termina nunca, a largo plazo y además para todos.

El conocimiento ya no es sólo un apoyo al trabajo y la producción, sino la forma de trabajo y de producción en sí misma.

Hasta hace unas décadas, el bachillerato era el límite al que podía aspirar un sector, corto incluso, del alumnado en Andalucía. Hoy es el punto de partida para un porcentaje importante de la población.

El sistema se ha flexibilizado para permitir el acceso. Por primera vez en Andalucía, se han realizado este curso pruebas para la obtención del título de bachiller para personas mayores de veinte años.

También este año se ha duplicado el número de centros que imparten el bachillerato para adultos. Más de veinte mil andaluces que retornan al sistema educativo con la esperanza de ampliar su cualificación y tener más posibilidades de encontrar un puesto de trabajo o mejorar sus capacidades y conocimientos.

Tenemos que seguir dando pasos para universalizar el éxito en la enseñanza secundaria.

Porque una educación secundaria de calidad es la que incide en los resultados y la que capacita a los alumnos para el ejercicio de la ciudadanía. Este es el compromiso y el reto por la excelencia que queremos alcanzar.

Excelencia es conocimiento de calidad, es investigación, es también apuesta por el emprendimiento, especialización por campos profesionales y aprendizaje de idiomas.

Este curso hemos puesto en marcha el programa Profundiza, que pretende fomentar el interés de los alumnos por la ciencia y la investigación. Una experiencia de aprendizaje de la que se han beneficiado más de 1.400 alumnos andaluces de primaria y secundaria.

Este verano, además, se extiende el programa a los alumnos de 1º de bachillerato con la oferta de campamentos de investigación en toda España. Uno de ellos se va a organizar en Sanlúcar de Barrameda para profundizar en el estudio de los grandes autores de la Generación del 27.

También en el presente curso hemos extendido la modalidad de enseñanza bilingüe a la etapa de Bachillerato en Andalucía.

Además, el programa Idioma y juventud ha ofrecido la posibilidad de recibir clases de idioma en el extranjero a 35.000 estudiantes de bachillerato y ciclos formativos, a lo largo de sus diez años de existencia.

Excelencia, en definitiva, es también y sobre todo estimular la autoestima, la creatividad, dotar de habilidades para la resolución de problemas y para afrontar las diversas situaciones de la vida.

En definitiva, un alumno alcanza la excelencia cuando puede desarrollar al máximo todas sus potencialidades, confía en sus propias posibilidades, ejerce sus tareas con responsabilidad y hace uso de su capacidad crítica.

La excelencia por la que trabajamos en Andalucía no segrega, no distingue entre alumnos de primera o de segunda, sino que prepara para la convivencia y el trabajo en equipo.

El éxito de nuestro sistema educativo depende de la inteligencia colectiva para comprender el entorno, adaptarse a los cambios, flexibilizar la oferta y permitir que los alumnos aprendan tanto como puedan.

Por ello, quiero terminar apelando a la responsabilidad colectiva, a saber que esta es una empresa de todos para mejorar el aprendizaje y los resultados educativos de los niños y jóvenes andaluces. En ellos nos jugamos buena parte, yo diría todo, nuestro futuro.

Reitero mi felicitación a estos alumnos por un premio que es un impulso más para que podáis alcanzar por sus medios personales aquello a lo que aspiráis, que hagáis realidad vuestros deseos y podáis contribuir al desarrollo de nuestra comunidad.

Detrás de este éxito no estáis solos. En consecuencia, tenéis que hacer visible lo que tenéis detrás. En primer lugar, vuestras familias, que quieren que seáis los mejores. Y en segundo lugar, los maestros. Seréis ingenieros, abogados, médicos, pero antes de ello, debéis recordar que había un maestro. Los maestros son el primer cauce para aquello que seáis en el futuro.

No olvidéis que el éxito individual es importante, pero el colectivo mucho más importante todavía.

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