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16/09/2011
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El diagnóstico de la enfermedad resulta crucial para una mejor atención al futuro enfermo. En la actualidad, el Alzheimer no tiene cura, pero sus efectos podrían ser atenuados si se realiza un diagnóstico temprano. Así, científicos del grupo de investigación SiPBA (Procesado de Señal y Aplicaciones Biomédicas) de la Universidad de Granada han diseñado un sistema inteligente que podría anticipar el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas, entre ellas el Alzheimer, mediante un algoritmo de interpretación de imágenes cerebrales, que cuenta con una precisión del 95%.

Este avance, publicado recientemente en revistas como 'Physics in Medicine and Biology', es fruto de un proyecto de excelencia que la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia ha incentivado con 159.668 euros.

Según los expertos, la aplicación automatiza el diagnóstico y supera la actual interpretación de los resultados de un posible enfermo, que se realiza mediante la observación de las imágenes tomadas del cerebro y, por tanto, está sujeta a criterios subjetivos. "Los facultativos admiten diferencia de criterio en el diagnóstico de enfermedades neurodegenerativas; estas dificultades en la observación y el diagnóstico basado en imágenes médicas podría conducir a que no se detecte la enfermedad en la fase inicial, que precisamente ofrece la mejor oportunidad para tratar sus síntomas", aclara el responsable del proyecto, Javier Ramírez.

Para poner a punto su sistema, los investigadores procesan imágenes del cerebro adquiridas mediante técnicas de tomografía computerizada, tras la administración de un radiofármaco al paciente por vía intravenosa. De esta forma, circulan por su organismo sustancias emisoras de radiación que son detectadas por dispositivos que actúan a modo de escáner y, así, los médicos obtienen información de cómo funcionan los órganos.

En esta investigación se recogen datos sobre la actividad cerebral, como el flujo sanguíneo o la actividad metabólica. "La utilización de nuevos radiofármacos como el 11C-PIB podría permitir, además, detectar el depósito de las placas de amiloide que suponen el primer paso de la patología", aclara Ramírez.

Los investigadores cuentan con una base de datos con las imágenes del cerebro de un centenar de voluntarios donde se incluyen personas enfermas y sanas. Con este material, han diseñado un algoritmo de clasificación automática que, al comparar una nueva imagen con las de muestra, es capaz de realizar su clasificación con una precisión cercana al 95%.

Para acometer su proyecto, los investigadores han contado con la colaboración del Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Virgen de las Nieves de Granada que, además de participar en la ejecución y desarrollo del proyecto, ha suministrado las imágenes cerebrales necesarias para preparar la base de datos con la que opera el sistema inteligente. No obstante, aseguran, este sistema se podría aplicar a otro tipo de patologías, siempre que cuenten con una base de datos con la información de los pacientes. "Nuestra aplicación utiliza técnicas de aprendizaje estadístico, así que podríamos preparar una base de datos de pacientes para 'entrenar' al sistema y luego insertar los datos del enfermo al que queremos diagnosticar", asevera el científico.

Actividades regulares

Un grupo del departamento de Psicología Experimental y Fisiología del Comportamiento de la Universidad de Granada ha desarrollado una línea de investigación destinada a estudiar la implicación de las funciones cognitivas en la ejecución de las Actividades de la Vida Diaria (AVD). Para ello desarrollan el proyecto de excelencia 'Evaluación e intervención en las actividades de la vida diaria en personas con deterioro cognitivo', de la convocatoria de 2010, incentivado por la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia con 64.840 euros.

Entre los objetivos principales de este estudio, cuya investigadora responsable es María Jesús Funes, está profundizar en los procesos cognitivos y cerebrales implicados en la realización de las AVD, así como plantear estrategias de rehabilitación que permitan a los pacientes una mayor autonomía.

El Alzheimer tiene importantes repercusiones en las actividades de la vida diaria desde sus comienzos. A medida que avanza la enfermedad, a la pérdida de memoria se unen y agravan los déficit en las llamadas actividades instrumentales (conducir o comprar) y en las tareas más básicas (el aseo o la comida). "Los problemas en la ejecución de estas actividades diarias tienen tanta importancia que son, actualmente, criterios imprescindibles para poder diagnosticar demencia; por eso, es importante evaluar de manera exhaustiva cada proceso cognitivo que impacta en el desempeño de las actividades cotidianas que realizan estas personas", destaca Marisa Arnedo, responsable de esta línea de investigación del grupo de Psicología Experimental.

La fase de evaluación contemplada en este proyecto se está realizando en colaboración con la residencia de mayores de María (Fundación Gerón) y con la unidad de estancia diurna de Santa Clotilde, en Granada, dependiente de la Consejería para la Igualdad y Bienestar Social.

Asimismo, se está estudiando en grupos de residentes cómo desempeñan algunas tareas específicas de la vida diaria. Para la fase de intervención, que acaba de iniciarse, se ha diseñado un programa para la estimulación congnitiva, destinado a reforzar la memoria, la atención y el lenguaje, entre otras funciones, integrándolas en la ejecución de actividades diarias.

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