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Intervención del presidente de la Junta en la celebración del 50 aniversario del Bachillerato Laboral Femenino en Archidona

21/09/2011
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Me complace acompañarles en un acto que tiene el inmenso valor de hacer visible a esta primera promoción de mujeres pioneras en los estudios de secundaria en Andalucía. Quiero felicitaros por haber elegido el camino del conocimiento y la formación intelectual en un tiempo en el que para las mujeres no había más opción que casarse y cuidar de la casa y la familia.

Con vosotras, rendimos homenaje a quienes han luchado contra los obstáculos a la promoción cultural y profesional de la mujer. En estos cincuenta años, hemos asistido a un giro histórico que ha cambiado totalmente la vida de las mujeres, y nos ha permitido avanzar hacia la universalización de la educación y la igualdad de oportunidades.

Blas Infante, que también cursó el bachillerato en este instituto, soñó con una Andalucía integradora, que sumaba a todos, independientemente de la clase social, la afiliación política o el lugar de procedencia. Y ponía el acento en la educación, que nos constituye como pueblo y nos hace más libres y más sabios.

En la década de los sesenta, este centro fue uno de los primeros de España en impartir enseñanzas profesionales femeninas.

Con este hito histórico se inició para las mujeres la revolución cultural y social más importante del siglo XX: la incorporación de la mujer a todos los órdenes de la vida social y, fundamentalmente, al mercado de trabajo.

La educación ha sido la herramienta que ha permitido a las mujeres desarrollar un proyecto de vida independiente y acceder a la vida laboral. Muchas, como vosotras, lo hicieron desafiando un modelo mental y político que imponía una forma única de feminidad y la exclusión en todos los órdenes de la realidad social, también de la formación.

Hoy tenemos que agradeceros que fuerais la excepción, abanderando así una lucha por la igualdad, que, si bien está inacabada, nos ha permitido alcanzar las cotas de progreso más altas de la historia de España.

Esta lucha permanente ha permitido conquistar libertades, cambiar leyes y actitudes. La Constitución española obliga a todos los poderes públicos a desarrollar el principio de la igualdad, a hacer que las leyes se cumplan luchando contra todo tipo de discriminación. Las mujeres han recorrido mucho terreno en muy poco tiempo.

En Andalucía, han sido muchos los esfuerzos realizados para remover los obstáculos ancestrales que impedían la plena participación de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad.

Podemos hacer revisión y, sin mostrarnos satisfechos, bien podemos decir que, el mayor cambio que ha experimentado Andalucía desde la conquista autonómica, ha sido el avance en la igualdad de género.

Permitidme que recuerde ahora que en 1980, año del referéndum autonómico, el 41% de las mujeres andaluzas eran analfabetas o sin estudios. Hoy un 65% de la población femenina tiene estudios secundarios o superiores.

Hace treinta años, sólo 1 de cada 5 mujeres andaluzas formaba parte de la población activa. Hoy, prácticamente hay un equilibrio entre la población activa femenina y masculina. Es un avance que ha supuesto, más allá de las cifras, un cambio cualitativo: de la subordinación a la igualdad.

Es el resultado de la conciencia y voluntad de miles y miles de mujeres que dejaron la resignación, que abandonaron la pasividad. Que se movilizaron. Que trabajaron, y trabajan, por cambiar las realidades injustas, por reforzar el papel de la mujer en la vida pública.

El camino recorrido viene jalonado de éxitos en muchos aspectos, pero aún no ha concluido. La lucha por la igualdad es un compromiso que no admite matices ni descanso. Hoy, como en cualquier momento de la historia, tiene que acompañarnos la férrea voluntad política de no dar ni un paso atrás que impida o retrase la plena igualdad entre hombres y mujeres.

La educación es la mejor garantía para asegurar la igualdad de oportunidades, para alcanzar lo mejor de cada uno y aprovechar toda la capacidad de nuestra gente. Si la educación ha sido siempre importante, hoy lo es aún más. En la sociedad del conocimiento, es una exigencia para conseguir que nadie quede excluido. Sobre la base de la educación tenemos que construir el futuro. Éste es un camino irrenunciable que requiere del concurso de todos.

Mi agradecimiento y felicitación a las familias, las comunidades educativas y los agentes políticos y sociales implicados en esta tarea educativa. En definitiva, a todos los que, día a día, trabajan por construir una Andalucía más justa, solidaria y capaz de ganar el futuro.

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