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La oleada migratoria de ultramar y los libros de desembarco

07/09/2012
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Gráfica sobre la evolución de la llegada de andaluces y españoles.

Desde el año 1857, y especialmente a partir de la promulgación de la Ley 817 de 1876, de Inmigración y Colonización, conocida como Ley Avellaneda, y hasta aproximadamente 1920, Argentina fue el segundo país de América que más inmigrantes recibió, sólo superada por Estados Unidos.

Dos nacionalidades destacan numéricamente en este volumen migratorio. De los más de 5,5 millones de inmigrantes contabilizados en este período, según datos de la Dirección Nacional de Migraciones de la República Argentina, 2,3 millones eran de nacionalidad italiana y 1,6 millones procedían de España. En orden decreciente, les siguieron franceses, judíos (que en los primeros listados figuraban como rusos, por su lugar de procedencia), austro-húngaros, alemanes, británicos, suizos, portugueses, belgas y holandeses.

Si bien los italianos eran mayores en número, también fue mayor la emigración de los mismos hacia otros destinos del continente americano. La inmigración española resultó ser más estable, tal vez por la identidad del idioma y por los semejantes usos y costumbres de la población nativa que, en definitiva, procedía históricamente de España.

Los españoles, en su mayoría andaluces y gallegos, llegaron a Argentina a bordo de barcos como el Massilia, el España, el Asturias, el Córdoba, el Príncipe Satrústegui o el Miguel Sanz. En el mismo puerto de Buenos Aires se inscribían en los llamados libros de desembarco, donde se recogían los listados de pasajeros extranjeros, tomando nota, entre otros datos identificativos, del puerto de origen, la edad, la profesión, la religión y el estado civil. Inicialmente, lo único importante es que estuviesen sanos y fueran menores de sesenta años, esto es, aptos para trabajar.

Libro de desembarco.

Desde 1985 el Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos (CEMLA) trabaja en la recuperación y conservación de estos documentos para el periodo comprendido entre 1882 y 1950. El paso del tiempo y el desgaste por el uso administrativo aceleraron el deterioro. En 2008, el Centro de Estudios Andaluces adquirió derechos parciales sobre esta fuente de información primaria, contribuyendo a que se terminaran de digitalizar todos los registros de inmigrantes españoles llegados a Argentina entre 1951 y 1960, alrededor de 180.000.

En virtud del convenio suscrito entre ambas instituciones, el CEMLA cedió una copia de la base de datos ya existente de los inmigrantes españoles entre 1936 y 1950, que registra unas 128.000 entradas. Con todo, se ha podido completar una base de datos de aproximadamente 300.000 registros que, en la actualidad, se encuentra disponible para investigadores en la sede del Centro de Estudios Andaluces.

Esta base de datos tiene como eje central el estudio de las raíces contemporáneas de la historia andaluza y su entronque con los grandes procesos que afectaron a España, en general, y a Andalucía, en particular, desde finales del siglo XIX, cuando la emigración se convirtió en determinante en la vida de la ciudadanía y en la construcción de la historia reciente.

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