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Reportaje

La Historia invisible

Sólo un 12% de los contenidos que recogen los libros de texto refleja las aportaciones de la mujer en distintas disciplinas, una carencia a la que intenta hacer frente el Centro de Documentación María Zambrano

13/04/2012
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La presencia de la mujer en los contenidos que se imparten en los centros educativos es minoritaria.

La presencia de la mujer en los contenidos que se imparten en los centros educativos es minoritaria.

"A Carlos y a sus amigos les han pedido en el colegio que elijan a una persona admirable para hablar de ella al resto de la clase. ¿Una persona admirable? -pregunta- ¿Dónde encontraremos a alguien así?"

Con esta situación posible arranca el cuento 'Mujeres admirables. Ellas hicieron historia', de la escritora Marta Rivera de la Cruz. Un libro que pone en valor los logros y las aportaciones clave que realizaron importantes mujeres a la Historia Universal, pero que, sin embargo, son poco conocidas. Porque, si Carlos y sus amigos hubieran decidido buscar referencias sobre algunas de ellas en sus libros de texto, ¿hubieran encontrado ejemplos?

Arte, ciencia, matemáticas, literatura... En años de estudio, los escolares se enfrentan a miles de datos, fechas y nombres de personas que construyeron la Historia. Sin embargo, los libros de texto sólo recogen un 12,8% de presencia femenina: 690 mujeres frente a 4.709 hombres. ¿Realmente ha habido tan pocas mujeres relevantes en la Historia de la humanidad? El Centro de Documentación María Zambrano, del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), facilita a madres, padres, docentes y a toda la ciudadanía materiales y libros complementarios que ayudan a los pequeños a aprender en igualdad y a conocer qué hicieron muchas mujeres sabias y valientes.

Ana López Navajas capitanea el proyecto de investigación 'Las mujeres en los contenidos de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (http://mujeresenlaeso.com)'. Una idea que nació en 2008, en el seno de la Universidad de Valencia, cuando parte del profesorado se dio cuenta de que apenas aparecían mujeres en los contenidos que se impartían en estos cursos. Decidieron entonces hacer un estudio, en el marco del VI Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2008-2011, financiado por el que fuera Ministerio de Ciencia e Innovación y por el Instituto de la Mujer, a través del cual se analizara en profundidad el peso de las mujeres en los conocimientos que adquirían los estudiantes en la ESO. El balance fue más que negativo: la presencia de la mujer se reduce a un escaso 12% (690 mujeres para 4.709 hombres).

Cuando se atiende al factor de recurrencia -el número de veces que aparecen para poder valorar su repercusión en el texto- aún bajan más las cifras: es el 7,52% (1.260 apariciones de mujeres frente a 15.503 de hombres). Esta tónica se repite en todas las asignaturas y en toda España.

El Centro de Documentación María Zambrano, perteneciente al Instituto Andaluz de la Mujer, posee dos secciones específicas destinadas a la literatura infantil y a la coeducación que pueden facilitar el trabajo de padres y docentes. No son libros de texto, pero sí un apoyo que contribuye a una educación en igualdad y sin prejuicios.

Filtros que invisibilizan

Cuenta Virginia Wolf que al preguntar por novelas escritas por mujeres en la biblioteca del Museo Británico se hizo el silencio. En 1928, la escritora inglesa había sido invitada a dar dos conferencias en Cambridge sobre 'La mujer y la novela'. Relata en su libro 'Una habitación propia' (1929) cómo encontró allí, en aquella inmensa biblioteca, miles de libros sobre la mujer, pero todos escritos por hombres. "Simplemente se nos colocó como objetos de estudio, como instigadoras de la creación literaria, aunque también hubo estupendas creadoras", afirma la escritora Laura Freixas, autora de ensayos como 'Literatura y mujeres' y 'La novela femenil y sus letrices', también presentes en el catálogo del Centro de Documentación María Zambrano.

"El problema es que se establecen filtros, selecciones en las que las pocas mujeres que aparecen lo hacen porque cumplen con las características que los hombres han establecido, aquellas que creen que deben tener las mujeres", añade Freixas, que está de acuerdo en que "puede que haya habido pocas mujeres escritoras, pero seguramente muchas más de las que creemos y que no pasaron ese filtro y, por tanto, al futuro: se quedaron en la invisibilidad". Por ejemplo, explica, no se conservan textos de mujeres que escribieron sobre política, pero sí se conservan textos bucólicos.

Laura Freixas establece dos causas en el origen de esa ausencia de mujeres en los anales de la Historia. Por un lado, asegura la escritora, a las mujeres se les prohibió la entrada en la educación: "Sus padres preferían que cosieran a que leyeran". Por tanto, no se fomentó la cultura entre las mujeres y se les inculcó que el matrimonio era lo máximo a lo que podían aspirar: "El hecho de que una mujer fuera culta, leyera y se interesara por su educación era mal visto porque se creía que así se tambaleaba el sistema social, patriarcal, que dictaba que la mujer debía ser esposa y madre por encima de todo". Como decía Moliere: "En casa de las mujeres sabias, éstas llevan los pantalones".

Por esta razón, se les cerraron las puertas. De este modo, dice López Navajas, "la exclusión misma, esa costumbre de no contar las aportaciones de las mujeres a la hora de relatar la Historia, se muestra como un activo y vigente mecanismo de discriminación", porque, obviamente, no todas cumplieron sólo con ese rol de madres y esposas.

Para la investigadora, esta exclusión sistemática de las aportaciones de las mujeres en los conocimientos y en la visión de mundo "nos hace inferir erróneamente que las mujeres no han contribuido al desarrollo o a la historia o que su tradición de saber no existe. Y por eso se convierte en un instrumento de discriminación tan efectivo".

La matemática María Agnesi.
La escritora Rosalía de Castro.
La filósofa Hipatia de Alejandría.
La pianista Clara Schumann.
La astrónoma Sophia Brahe.

Pero sí lo hicieron, y mucho. Existen estudios en música, literatura, arte, ciencia, tecnología y en otras disciplinas que han sacado a luz las numerosas aportaciones de mujeres: "Tantas que si contáramos con ellas, nuestra tradición cultural sería otra", sentencia.

Y es que la consecuencia de esa ausencia histórica de las mujeres, de esta profunda invisibilidad, es determinante: ese desconocimiento social sobre la aportación de las mujeres es tan grande que la ciudadanía ha acabado por normalizar esa exclusión. "No somos capaces de preguntarnos, extrañados, por esta ausencia. Nos llega a resultar normal y comprensible que las mujeres (como parece que siempre lo han tenido tan mal), a pesar de haber estado ahí siempre, no hayan hecho nada", añade.

Por este motivo, una de las conclusiones del proyecto 'Mujeres en la ESO' es la necesidad de revisar los contenidos de todas las asignaturas e incluir a las mujeres que faltan en todas ellas, muy especialmente en historia y literatura, así como en música y plástica, que son aquellas que "proporcionan los referentes sociales y la información que consideramos relevante".

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