Es un placer recibir a los alumnos más brillantes de bachillerato en este Palacio de San Telmo, que se edificó, en un primer momento, como centro de estudios para los hombres del mar, luego albergó las clases de magisterio y teología, y hoy es casa de todos los andaluces. Y sabe mucho, por tanto, de esfuerzo, talento y disciplina.
Vuestros resultados académicos son el reflejo también de un compromiso conjunto por la excelencia y por ofrecer a los alumnos andaluces la posibilidad de crecer como personas.