La lactancia materna es siempre el mejor alimento del bebé durante los primeros meses de vida, cuando las circunstancias desaconsejen la lactancia natural o ésta deba suspenderse prematuramente se utiliza un sucedáneo de la leche materna, la leche artificial o fórmula adaptada, que generalmente es un derivado de la leche de vaca.
Se puede bañar a los bebés desde el primer día de vida, aunque no se le haya desprendido el cordón umbilical. Es importante que cuando se mojen, se laven debidamente y se sequen bien, llegando al fondo de los pliegues, porque la humedad que queda ahí favorece las infecciones. En general ninguna enfermedad contraindica el baño del bebé.
Se aconseja el baño diario y es muy recomendable establecer la rutina de baño, cena y dormir, para que se acostumbren a las siguientes etapas preescolar y escolar. La parte que cubre el pañal debe lavarse varias veces al día.
Para el baño del bebé se precisan jabón y champú para bebés (suaves, no perfumados y con pH neutro); una toallita o manopla suave; una palangana o bañera para bebés, un cepillo suave, toallas, un pañal limpio y ropa limpia.
La habitación del baño debe mantenerse a una temperatura agradable y sin corrientes de aire. El agua ha de estar a unos 37 grados. Puede comprobar la temperatura con un termómetro o metiendo el codo en el agua. Se debe notar caliente pero sin que le queme. La bañera no debe llenarse más de 10-15 cm, o con la profundidad suficiente para cubrir los hombros del bebé.
Debe meterse al bebé en la bañerita cuanto antes para que no coja frío, sujetándole siempre la cabeza con una mano. Debe empezar a meterlo en la bañera por los pies, sosteniéndole la cabeza en su mano y cargando la espalda en el brazo, porque ésto le da al bebé sensación de seguridad y permite agarrarle bien el cuerpo. Al principio sólo se recomienda usar jabón cuando esté sucio, 2 ó 3 veces por semana.
Use jabones suaves, tanto en líquido como en pastilla, y que tengan un pH neutro, preferiblemente libres de conservantes.
Lávele la cara con agua sin jabón, a no ser que esté muy sucia. Si usa jabón, utilice muy poco y tenga mucho cuidado de que no entre en los ojos.
Para lavarle los ojos, use una toallita mojada sólo en agua. Comience con la parte más cercana a la nariz y lave hacia fuera, hacia la oreja. Use una parte limpia de la toallita para lavar el otro ojo.
Para los oídos debe usarse el dedo meñique envuelto en un paño mojado. Nunca deben usarse bastoncillos dentro del oído.
Si el bebé tiene la nariz obstruida, se le puede administrar unas gotas de suero fisiológico en cada fosa nasal y aspirar con una pera de goma o un aspirador. No deben usarse bastoncillos, ya que pueden empujar los mocos hacia dentro. Límpiele la nariz después del baño; los mocos están reblandecidos y el bebé tranquilo.
Para lavarles la cabeza se vierte un poco de champú en el agua, se hace espuma, se moja una manopla o toallita en el agua y se les pasa suavemente por la cabeza de adelante hacia atrás, poniendo la mano en la frente para evitar que les entre jabón en los ojos. Se les enjuaga la cabeza y se les seca con una toalla templada. A continuación, se les da un masaje en la cabeza incluyendo las fontanelas con los dedos o con un cepillo de bebé. A los bebés, les puede producir picor y sensación de ahogo que les laven la cabeza; proceda lenta y cuidadosamente.
Para el cuerpo del bebé se echa un poco de jabón en el agua, se moja una manopla o toallita, se comienza por cuello, espalda, tripita, brazos y dedos. Se enjuaga con agua limpia y también la manopla. Se moja otra vez y se lavan las piernas y pies. A continuación se enjuaga de nuevo la manopla y se lava el área de los genitales, prestando especial atención a los pliegues; a las niñas hay que limpiarlas de adelante para atrás para evitar infecciones de las vías urinarias, y vigilar que tiene los labios menores despegados. En los niños no tire del prepucio. Por último enjuague al bebé.
A partir de los 10-12 meses puede pasar a la bañera familiar. Puede tener su propia esponja para aprender a lavarse. Utilice gel y champú para bebés. Para evitar que resbale, existen protectores especiales de goma. También hay unos adaptadores para que su bebé se siente sin peligro.
Las uñas se les cortan con tijeras con las puntas redondeadas o con un cortador de uñas para bebés. Se deben cortar cuando estén largas, aunque a muchos bebés se les rompen solas. Es más fácil cortarlas después del baño, debería hacerse todas las semanas. Debe seguirse la línea natural de las uñas de los dedos, no cortando demasiado cerca de la carne. Las uñas de los pies deben cortarse rectas. Si las uñas están muy blandas y difíciles de cortar, puede limarlas.
Si no ha usado jabón, el baño puede durar lo que le apetezca al bebé. Sin embargo, un baño largo en agua jabonosa puede ser un factor de riesgo de infecciones de orina.
En general ninguna enfermedad contraindica el baño del bebé, si bien en algunas circunstancias es necesario tomar determinadas precauciones
No se debe bañar al bebé tras la intervención, debe esperarse a que la circuncisión sane, suele tardar 1-2 semanas. No debe tirarse del prepucio hacia atrás
Los bebés pueden bañarse aunque padezcan varicela, de hecho la higiene es fundamental en las enfermedades infecciosas. Sólo debe evitarse frotarlos con esponjas y toallas.
Al bebé que sufre dermatitis atópica hay que lavarlo, sin frotar mucho y utilizando cremas hidratantes. Es preferible la ducha al baño, con agua templada y con geles de baño de pH ácido. Los baños, especialmente con agua muy caliente y gel fuerte le irritan la piel.
Ni la gripe ni ninguna otra enfermedad infecciosa curse o no con fiebre contraindica el baño del bebé, por el contrario la higiene es fundamental e este tipo de enfermedades.
Debe mantenerse una buena higiene de la zona. Se recomiendan pañales desechables, transpirables y que no aprieten y cambiarlos frecuentemente.
El área debe limpiarse con jabones antisépticos no abrasivos. La piel se protege con cremas protectoras e hidratantes, debe consultar con su pediatra si son adecuadas para el bebé.
En caso de dermatitis, puede quitar el pañal y dejar la zona al aire durante todo el tiempo posible.
La costra láctea (dermatitis seborreica) son unas escamitas que presentan los bebés en la cabeza, puede aparecer también en las cejas y detrás de las orejas. Se manifiesta con un aumento de la producción de grasa de las glándulas sebáceas.
Recomendaciones para el cuidado de la costra.
Diez minutos antes de lavarle la cabeza con champú, póngale aceite de oliva, aceite para bebés o un poco de vaselina, para que las costras se ablanden, y frótelo con suavidad. Luego lave la cabeza. Cuando el cabello esté todavía mojado pase un peine blando para bebé suavemente en diferentes direcciones para remover las costras. Puede pasar el peine por la fontanela del bebé sin temor . Recuerde cepillar delicadamente el cuero cabelludo de su bebé todos los días y lávele la cabeza con champú para bebés cada dos o tres días.
Si la costra láctea es muy gruesa o no mejora, muy es posible que se necesiten varias aplicaciones de aceite o vaselina lo del aceite varios días hasta que se vea limpio y normal. Si la costra empeora, se ven signos de infección o no mejora en un mes, debe consultarse con el pediatra.
La ropa del bebé debe lavarse antes de estrenarla con jabones suaves; la textura de la ropa nueva puede perjudicar su piel. Utilice ropa 100% algodón, se reduce el riesgo de alergias. Aclare bien la ropa, por lo que es mejor lavar a máquina pero sin usar suavizante.
El masaje da seguridad al bebé y estimula sus sentidos, porque le recuerdan al útero. Tiene además efecto relajante por lo que también le ayuda a dormir.
Le puede dar masajes a su bebé desde el nacimiento siempre que lo disfrute y respete sus ritmos.
No debe darle masajes cuando el bebé tenga quemaduras o fracturas. Además, mientras el cordón umbilical no se haya caído, no debe tocar su vientre.
Indicaciones para el masaje del bebé
Al principio, sólo acariciándolo. Con el paso de los días se puede ir aumentando la presión.
Puede poner música agradable para relajarse y disfrutar del contacto.
Se coloca al bebé sobre una toalla y se comienza el masaje desde la cabeza hacia abajo de
forma uniforme y simétrica a ambos lados del cuerpo. Debe mantenerse el contacto hablándole con
ternura y mirándole a los ojos.
Primero lávese las manos. No use algodón, porque se quedan pegados los restos. Coja una gasa estéril por las cuatro puntas de forma que sus dedos no toquen la parte central. Eche alcohol de 70º en la zona central de la gasa.
Los productos más adecuados para el cuidado del cordón son alcohol de 70º y clorohexidina. Este último es un líquido transparente que quizá sea el desinfectante más adecuado para evitar la infección del ombligo. De todas formas, es conveniente leer siempre los componentes de cada producto.
No use compuestos con yodo, polvos de talco o antisépticos.
No deben usarse productos a base de yodo como el Betadine pues se absorben a través de la fina piel del bebé y pueden producir alteraciones del tiroides. Los polvos de sulfamidas pueden producir eczemas y son poco eficaces. No es recomendable, aunque puede usarse, la Mercromina, que puede provocar eczemas, y además, su color puede ocultar si hay inflamación o infección. En todo caso, no la utilice simultáneamente con productos que contengan yodo pues, entre ambos, pueden provocar reacciones.
Tampoco son recomendables las fajas y los ombligueros.
Limpie la base del ombligo con un movimiento circular alrededor del mismo. Con otra gasa estéril, limpie la parte del ombligo que lleva la pinza. Cubra el cordón con gasa. Coloque el pañal doblado por debajo del cordón, para que no se humedezca con la orina.
Las curas hay que realizarlas 3 veces al día, y siempre que sea necesario por haberse manchado con caquita u orina.
Normalmente el cordón se cae entre el 8º y 10º día; y algo más tarde, entre el día 12 y el 15, en bebés que nacen por cesárea, cuando el cordón es muy grueso o cuando el bebé tenga mucho peso. El cordón debe secarse y caer espontáneamente. Si tiene humedad excesiva, infección o un mal cuidado, el proceso puede retrasarse. Si el retraso es muy prolongado consulte con su pediatra.
Continúe la limpieza una vez caiga el cordón con alcohol de 70º hasta que cicatrice, entre 3 y 5
días después de caerse. Es normal que quede una herida después de la caída.
Tenga cuidado de no quemar ni resecar mucho la piel con el alcohol.
No use productos a base de yodo como el Betadine pues se absorben a través de la fina piel del bebé y pueden producir alteraciones del tiroides. Los polvos de sulfamidas pueden producir eczemas y son poco eficaces. No es recomendable, aunque puede usarse, la Mercromina, que puede provocar eczemas, y además, su color puede ocultar si hay inflamación o infección. En todo caso, no la utilice simultáneamente con productos que contengan yodo pues, entre ambos, pueden provocar reacciones.
El ombligo puede mojarse aunque aún no se haya desprendido el cordón; lo que hace falta es que, cuando se moje, se lave debidamente y se seque bien para evitar infecciones.
La prueba del talón consiste en un pequeño pinchazo en el talón, rápido y superficial, que se hace a las 48 horas de vida.
En bebés prematuros de bajo peso y en gemelos, se repite la prueba. Se hace para detectar dos enfermedades metabólicas: el hipotiroidismo congénito y la fenilcetonuria.
Los resultados de la prueba del talón se envían por correo. Si dieran positivo se localiza a los padres de forma urgente, generalmente por teléfono.
Es una enfermedad que supone la secreción insuficiente de hormonas tiroideas. Si no se trata
precozmente puede dar lugar a un importante retraso mental y físico.
Ocurre en uno de cada 3.000 nacimientos y afecta dos veces más a las niñas que a los
niños.
El procedimiento habitual para tratar el Hipotiroidismo congénito es la terapia de reemplazo con tiroxina. La mayoría de los efectos son fácilmente reversibles si la enfermedad se diagnostica y se trata de forma temprana.
Si se comienza el tratamiento para el Hipotirodismo durante el primer mes o mes y medio de vida, el bebé suele desarrollar un crecimiento y una inteligencia normales. Si la enfermedad no se trata durante los primeros meses de vida, los resultados son desalentadores en términos de desarrollo mental.
Es una enfermedad por la cual el cuerpo no es capaz de usar la fenilalanina, un componente que tienen los alimentos. Esto puede dar lugar a retraso mental y problemas neurológicos severos.
La Fenilcetonuria se puede tener cuando tanto la madre como el padre portan la enfermedad. Si ambos progenitores la portan, la posibilidad de tener un bebé con fenilcetonuria es del 25% en cada embarazo. En la actualidad no existe tratamiento intraútero para la fenilcetonuria.
La frecuencia de personas portadoras en la población general es de un 2%. Afecta a uno de cada 11.200 nacimientos con vida.
El tratamiento de la fenilcetonuria comprende una dieta especial más unos suplementos de esa dieta. La dieta la ha de poner el pediatra o nutricionista.
Las mujeres portadoras de Fenilcetonuria han de seguir una dieta estricta antes de quedar embarazadas y durante todo el embarazo. La dieta la ha de poner el nutricionista. Es recomendable que los futuros padres con antecedentes de fenilcetonuria se hagan análisis para detectar si son portadores.
Es posible el diagnóstico prenatal de dicha afección.
Si la dieta se sigue estrictamente y se inicia inmediatamente después del nacimiento, el resultado esperado para la Fenilcetonuria es muy alentador. A pesar de una correcta dieta, algunas personas pueden manifestar anomalías neurológicas menores. En estos casos, se harán exámenes complementarios para intentar corregirlas.
Si el tratamiento para la Fenilcetonuria se comienza tarde o no se hace, se producirá daño cerebral. Inicialmente no observaremos síntomas. En poco tiempo aparecerán distintos síntomas como: irritabilidad, insomnio, dificultades de relación, falta de atención y, a la larga, un deterioramiento neurológico progresivo. El problema más común que se observa es el trastorno de hiperactividad y la falta de atención.
Se puede amamantar a un bebé con Fenilcetonuria, pero hay que vigilar la concentración sanguínea de fenilalanina. Por eso hay que combinar la lactancia materna con los preparados que no tienen fenilalanina.
Última revisión: 23/10/2012