La lactancia materna es siempre el mejor alimento del bebé durante los primeros meses de vida, cuando las circunstancias desaconsejen la lactancia natural o ésta deba suspenderse prematuramente se utiliza un sucedáneo de la leche materna, la leche artificial o fórmula adaptada, que generalmente es un derivado de la leche de vaca.
Cuando no es posible la lactancia materna entre los 0-6 meses o las circunstancias aconsejan una lactancia mixta, se recomiendan las fórmulas de inicio (tipo 1).
Tradicionalmente entre los 6-15 meses se usan las leches de continuación (tipo 2)
Si bien Cuando no sea posible la lactancia materna entre los 6 y 12 meses de edad, se puede administrar también la fórmula de inicio tipo 1. La introducción de nuevos alimentos a los 6 meses de edad, tanto si la lactancia es materna como mixta, proporcionan las proteínas y el hierro necesarios como complemento de la leche de inicio que hace innecesaria la leche de continuación (tipo 2).
A partir del año el bebé puede consumir leche de vaca entera sin ninguna transición.
La leche de crecimiento es una leche de vaca entera pasteurizada con un poco más de hierro, un poco menos de grasa. Las leches de crecimiento son iguales de buenas que la leche normal pero más cara.
Existen en el mercado diversos tipos de fórmulas adaptadas especiales que se consumen bajo la prescripción del pediatra en casos de regurgitación, alergias, intolerancia a la lactosa, diarreas, etc.
La regurgitación o pequeños vómitos tras las tomas son normales y disminuyen a medida que crece el bebé, entre los 9 meses y los 2 años. Las leches antirreflujo no han demostrado su eficacia en la reducción del a regurgitación y sólo deben utilizarse si lo aconseja el pediatra. En general la regurgitación no requiere ningún tratamiento si el bebé se desarrolla bien y coge peso.
Agua puede ser del grifo o embotellada. No es necesaria ningún tipo de agua especial para bebés. Si se consume agua corriente se recomienda hervirla hasta que el niño o la niña tenga 6-8 meses pero no más de 2 minutos para que no se concentren los minerales. El agua embotellada, sin embargo, puede utilizarse sin hervir.
No es necesario esterilizar el biberón con agua ni con elementos comerciales, siempre que el agua esté garantizada para el consumo humano y se prepare con la higiene adecuada. Si quiere esterilizar el biberón por primera vez, hiérvalo cinco minutos. Si utiliza desinfectantes, aclárelo bien. Es fundamental una buena limpieza de biberones y tetinas.
La tetina se limpia con agua caliente, detergente (jabón de lavavajillas) y un cepillo o escobilla adecuado para llegar bien al fondo del biberón. Es importante que no queden restos de leche en las tetinas, por lo que se recomienda darles la vuelta después de lavarlas.
Última revisión: 23/10/2012