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Lactancia Materna

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bebé mamando

La leche materna es el alimento más seguro y adecuado para el bebé. Ayuda a protegerlo contra muchas enfermedades e infecciones y reduce el riesgo de sufrir catarros, alergias, diabetes, diarrea, eccemas, dermatitis atópica, asma y otitis media. La leche materna se digiere más fácilmente y no presenta alteraciones nutricionales y, además, este tipo de lactancia estrecha los lazos afectivos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan dar exclusivamente el pecho hasta los seis meses y mantener la lactancia hasta los dos años o más, siempre que sea posible. Y es que la leche de la madre siempre es mucho mejor que la de un animal de otra especie. Además, los niños que maman por encima del año siguen obteniendo gran cantidad de calorías además de hierro, calcio, vitaminas etc. de la leche materna.

Para la madre también es una ventaja amamantar, porque facilita la recuperación tras el parto, previniendo las hemorragias; ayuda a perder peso más fácilmente ya que la producción de leche quema calorías; previene la osteoporosis y disminuye el riesgo de cáncer de mama y ovario y, por otra parte, es económico.

Recomendaciones para amamantar

Tiempo

Lo recomendable es poner al bebé en un pecho y que esté tomando hasta que se vacíe. Después hay que ponerlo en el otro. La mayoría de las veces casi no tomará nada del segundo, que será por el que empiece en la siguiente toma.

Frecuencia

Lo normal es que los recién nacidos mamen de 8 a 12 veces al día. Esto equivale a amamantar al bebé cada 2 ó 3 horas. Sobre todo durante el primer mes es importante asegurarse de que no pasan más de 3 horas sin que tome el pecho por dos razones: para evitar que pierda peso y para poner en funcionamiento el pecho, ya que cuanto más mame el bebé, más leche tendrá la madre. Cuando el bebé tenga más de un mes, lo recomendable es darle el pecho cada vez que lo pida.

Respecto a las tomas nocturnas, el bebé dejará de mamar por la noche dependiendo de si duerme más durante estas horas, después harán más tomas durante el día; otros prefieren alimentarse de noche. Las tomas nocturnas tienen la ventaja de que los bebés suelen mamar mejor y más tranquilos aunque para la madre supone un mayor esfuerzo.

Para hacer más cómodas estas tomas, siempre que el bebé sea mayor de un mes, puede acostarlo en la cama con usted y darle de mamar allí. La cama debe ser amplia; no deber haber mantas pesadas o edredones que el bebé no pueda apartar; el bebé debe acostarse boca arriba, ni de lado ni boca abajo; conviene que no fume, no consuma alcohol ni esté en tratamiento con fármacos que causen sueño.

Falta de leche

Una de las preocupaciones frecuentes de las madres lactantes es la posible falta de leche. Las causas de esta preocupación pueden ser varias:

  1. La posición del bebé o el agarre del pecho no es correcto, por eso el bebé no vacía bien las mamas y éstas dejan de producir la cantidad de leche que necesita el bebé. En este caso suele haber dolor al mamar o grietas.
  2. La madre no se nota “la subida” y duda que tenga suficiente leche. Además, tras los primeros meses de lactancia el niño tarda menos en hacer las tomas.
  3. El bebé ha crecido bruscamente y necesita más leche.

Para asegurarse una buena producción de leche lo más recomendado es aumentar el número de veces que dar de mamar al bebé y dejarlo que lo haga todo el tiempo que sea necesario hasta que suelte el pecho, para vaciarlo. Hay que procurar estar lo más tranquila y relajada posible y mantener una dieta sana y equilibrada.

Rechazo del pecho.

Hay casos en los que el bebé rechaza un pecho. Puede deberse a una mala postura o dificultad para agarrarse en ese pecho, a que esté enfermo o simplemente a que prefiera el otro pecho. En este caso puede continuar alimentándose sólo con un pecho.

El rechazo de ambos pechos puede ser por diversos motivos: menstruación, algún alimento de la madre o simplemente algún cambio que le ha molestado y suele ser pasajero. En todo caso, la madre debe valorar si ha habido algún cambio de rutina.

Descartadas enfermedades, si el bebé no quiere el pecho hay que procurar amamantar en un ambiente tranquilo, ponerlo al pecho adormilado, probar distintas posiciones, tranquilizarlo antes de la toma, untar de leche el pezón para animar al bebé a agarrarlo, extraerse leche y ofrecérsela con vaso o cuchara, ya que los biberones y tetinas pueden empeorar la situación, pero no intentar rendir al bebé por hambre.

Indicaciones para optimizar la lactancia:

  • Es mejor dar de mamar al bebé siempre que quiera, sin esperar a que llore de hambre
  • Asegurarse de que coge bien el pecho abarcando con la boca el pezón y parte de la areola
  • Dejar que mame todo el tiempo que quiera del mismo pecho, la leche del final tiene más grasa. Si quiere más, se le ofrece el otro después
  • Dar el pecho un mínimo de 8 veces al día, el chupeteo del bebé estimula la secreción de leche
  • Puede ser útil vaciar los pechos con un sacaleches para estimularlos a que fabriquen más.

Alimentación y salud del bebé lactante

Durante los primeros días de vida del bebé, mientras está recibiendo el calostro, el recién nacido mojará sólo 1-2 pañales diarios. Cuando la leche suba, desechará 5-6 pañales y tendrá 2-5 deposiciones diarias durante las primeras semanas. Si es así y el bebé está alerta y contento, es señal de que está siendo bien amamantado.

Desde que el bebé supera los dos meses de vida, que suba de peso y moje pañales son señales de que está recibiendo lo que necesita. El buen estado general es el que orienta, más que el peso.

Salvo excepciones, las madres producen la cantidad de leche necesaria para sus bebés. Si el bebé está tranquilo y feliz, duerme 1-2 horas seguidas y moja 4-6 pañales diarios, es que está tomando la leche que necesita. Si tiene dudas, lo ideal es que un experto evalúe la toma.

Algunas madres se preocupan porque su bebé aumenta poco de peso. Normalmente los bebés alimentados con leche artificial suelen ser más gorditos que los lactantes. La mayoría de gráficas de peso y longitud se hacen con niños alimentados con biberón por lo que son sólo orientativas. Lo importante es el estado general del niño, su aspecto, vivacidad, etc.

Si el bebé llora después de tomar el pecho, no necesariamente significa que sigue con hambre. Si su bebé gana peso con normalidad, el llanto puede deberse a sueño, cansancio o necesidad de estar en brazos.

Cólicos del lactante

La lactancia natural protege al bebé de los cólicos. Pero los bebés que hacen tomas cortas y frecuentes se sacian con la leche inicial más dulce, sin ingerir la del final, rica en grasas. Consumen un volumen mayor de leche con alto contenido en lactosa y bajo en grasa, que favorece la formación de gas intestinal, heces explosivas y cólico. Se recomienda que el bebé vacíe completamente al menos un pecho en cada toma. En caso de duda, consulte con su pediatra. En bebés con cólico del lactante, no se recomienda retirar la lactancia materna.

Estreñimiento

El estreñimiento consiste en hacer pocas deposiciones pero, sobre todo, hacer deposiciones duras, que hacen daño al salir. Muchos niños alimentados con pecho, hacia el mes o mes y medio, dejan de hacer las 4 a 15 deposiciones al día y pasan a hacerlas 1 vez al día o cada varios días aunque más voluminosas, pero siempre blandas. Recuerde que la estimulación rectal puede ser perjudicial (termómetros….). Si el bebé tiene diarrea, la lactancia es muy eficaz para superarla.

Alergia o intolerancia

Al igual que otras sustancias, las proteínas de la leche de vaca pueden pasar a la leche de la madre y llegar al bebé. La alergia a las proteínas de leche de vaca es un cuadro más grave que la intolerancia. Se desencadena con pequeñas cantidades de proteínas lácteas y puede producir urticaria y reacciones alérgicas importantes. En la intolerancia, los síntomas pueden ser eccemas, diarreas, fisuras anales, llanto, cólicos y dolor abdominal. Ambos cuadros pueden aparecer cuando al bebé se le da alguna toma de fórmula artificial o bien cuando la madre toma lácteos. Normalmente, la intolerancia desaparece con el tiempo. En cualquier caso la mejor protección frente a la alergia es dar el pecho. Ante la sospecha de una intolerancia o alergia consulte con su pediatra.

Chupete

El bebé que toma pecho no necesita chupete. Durante las primera semanas es mejor no ofrecérselo para que aprenda a mamar bien. De esta forma ganará más peso y producirá menos grietas y menos dolor en el pezón de la madre. El chupete debería relegarse a situaciones aisladas, como que la madre esté ausente o conduciendo. No es un producto aconsejable, así que cuanto antes se le quite al bebé, mejor. Además el chupete puede provocar problemas en los dientes y en la boca.

Otros alimentos durante la lactancia

Se puede ofrecer al bebé algo más además del pecho a partir de los 6 meses, cuando esté preparado para recibir alimentos sólidos con cuchara. Este momento llegará cuando:

  • El bebé se mantiene sentado con ayuda
  • Ha desaparecido el reflejo de extrusión que consiste en sacar la lengua y expulsan el alimento
  • Manifiesta interés por otros alimentos.
  • Muestra hambre y saciedad con sus gestos

Cuando el bebé ya esté preparado, es conveniente introducir un alimento nuevo como mínimo cada 3-4 días, para valorar la aparición de intolerancias o alergias, además de respetar el apetito del niño.

No tiene sentido introducir papilla para que duerma más, ni tampoco introducir otros alimentos antes de tiempo para que se ‘acostumbre’ antes de que su madre empiece a trabajar. La introducción de alimentos antes de los 6 meses puede ser causa de alergias e intolerancias.

Durante el primer año de vida, es preferible ofrecer primero el pecho y luego los alimentos complementarios e ir introduciendo gradualmente una dieta variada y agradable. Es aconsejable ofrecer cuanto antes alimentos que contengan hierro: carnes primero y pescados hacia los 9-10 meses.

Hay una serie de alimentos que no se recomiendan para el bebé y que, al principio, es conveniente evitar.

  • El gluten antes de los 7-8 meses. Está presente en los cereales con trigo, cebada, centeno o avena.
  • Alimentos alergénicos antes de los 12 meses. La leche de vaca, soja, clara de huevo y frutos secos. Estos últimos, no molidos, no se deben dar antes de los 6-7 años, ya que existe riesgo de atragantamiento.
  • Alimentos que pueden contener muchos nitratos como remolacha, espinacas, zanahoria, la col, nabos y espárragos. Sobre todo al principio de la introducción en su dieta de alimentos sólidos.

Además de los alimentos que es conveniente evitar, hay otras recomendaciones e información para una correcta dieta del lactante:

  • Sal y azúcar. No se debería añadir durante el primer año, después es conveniente utilizar pequeñas cantidades de sal yodada.

  • Aceite de oliva. Se puede añadir al puré de verduras.

  • Triturados. Al principio se pueden ofrecer los alimentos triturados y, a partir de los 8 meses, troceados o chafados.

  • Cereales. No es necesario mezclarlos con leche artificial, sino que se pueden preparar con leche materna, agua, caldo o añadirlos a las papillas. Cereales como el maíz y el arroz no contienen gluten.

  • Lácteos. Mientras el bebé hace unas cuatro tomas de pecho, no necesita alimentos como yogur, queso u otras leches en papilla o purés. Si toma el pecho antes de cada toma de puré o papillas durante el primer año de vida, no precisa otra fuente de leche. Lo mismo ocurre si lo amamanta cuatro o cinco veces tras las comidas o entre horas a partir del primer año, aunque desde ese momento, puede tomar yogures o queso si al niño o la niña le gusta. Cuando el bebé ya está tomando otros alimentos, lo recomendable es que tome medio litro de leche al día. Si toma más cantidad puede sufrir estreñimiento y limitar la ingesta de otros alimentos.

  • Agua. Si sólo toma el pecho, no es necesario darle agua. Es bueno ofrecérsela cuando empieza a toman papilla, aunque tampoco es imprescindible si el niño o la niña sacia su sed con el pecho.

  • Vitaminas. Salvo excepciones no se indica ningún suplemento vitamínico o mineral porque dosis altas de estas sustancias pueden ser tóxicas. Puede indicarse en bebés prematuros o con anemia al nacer (suplemento de hierro); si vive en un país poco soleado, es de una etnia de piel oscura o va todo el día tapado, le hace falta un suplemento de vitamina D. Durante la lactancia y la gestación las madres deben tomar un suplemento de yodo y a las vegetarianas se les indica un suplemento de vitamina B12.

Es aconsejable dejar que el bebé ‘experimente’ comiendo primero con sus dedos y luego con la cuchara. Además es bueno que coma en la mesa con el resto de la familia porque la comida también es un acto social y el niño o la niña puede ver y aprender. No tiene sentido introducir papilla para que duerma más, ni tampoco introducir otros alimentos antes de tiempo para que el niño se “acostumbre” antes de que su madre empiece a trabajar. La introducción de alimentos antes de los 6 meses puede ser causa de alergias e intolerancias.

Almacenar y conservar la leche materna

La leche materna tiene propiedades antibacterianas que permiten su almacenamiento por periodos prolongados de tiempo, en determinadas condiciones.

Temperatura

Es necesario tener en cuenta la temperatura para su conservación y el tiempo que puede estar almacenada, siguiendo estos datos:

A temperatura ambiente.

  • 15º C: 24 horas
  • 19-22º C: 10 horas
  • 25º C: 4 a 6 horas
  • 30-38º C: 4 horas

Refrigerada

  • 0 y 4º C: 8 días

Congelada.

  • En un congelador dentro de la misma nevera: 2 semanas
  • En un congelador con puerta separada de la nevera: 3-4 meses ya que la temperatura varía cuando la puerta se abre con cierta frecuencia.
  • En un congelador separado, con temperatura constante de -19 ºC: 6 meses o más.

Envases

Aunque se puede usar cualquier envase para almacenar la leche materna, los más aconsejables son los de cristal porque son menos porosos y ofrecen mejor protección. La segunda opción son los de plástico duro transparente y en tercer lugar los de plástico duro traslúcido. También pueden utilizarse las bolsas de plástico especialmente comercializadas para almacenar leche materna.

Descongelar y calentar

La leche se puede descongelar bajo el chorro de agua fría primero y gradualmente ir aumentando el calor del agua hasta que esté caliente. Otra posibilidad es calentarla al baño maría, pero no se debe calentar directamente o en microondas. Una vez descongelada, la leche se puede guardar en nevera 24 horas para no volver a congelar.

Respuestas para madres lactantes

Pezones

Una de las dudas de algunas mujeres es si podrán amamanta al bebé por tener el pezón plano o invertido. Lo primero es comprobar si realmente hay este problema en el pezón, apretando con los dedos índice y pulgar en dos puntos opuestos de la areola. Si sale hacia fuera, no es un pezón invertido, sólo aplanado. La mayoría de los casos de pezones planos se solucionan cuando el bebé empieza a mamar, aunque hace falta un poco de ayuda los primeros días para que el bebé se agarre al pecho. Si el pezón se hunde más, es un pezón invertido, por lo que deberá consultar con un especialista.

Durante los primeros días hay mayor sensibilidad en los pezones, que puede llegar a provocar dolor. El dolor suele ser signo de una mala colocación del bebé, así que para prevenir pezones doloridos o agrietados, hay que revisar cómo se coloca el bebé para mamar.

Centre el pezón en la boca del bebé, que debe prenderse a una buena cantidad de areola. Si el bebé sólo succiona de la punta del pezón, puede causar dolor y a veces hasta grietas que sangran. Los pechos congestionados pueden dificultar al bebé la colocación al pecho.

Use paños calientes para suavizar el pezón y la areola antes de dar el pecho o sáquese un poco de leche para suavizar el pezón y facilitar el agarre del bebé al pecho. Asegúrese la colocación correcta del labio inferior del bebé (evertido hacia fuera) y de la lengua (debajo del pecho). Para retirarlo del pecho, ponga su dedo meñique en la boca del bebé para romper la succión, de manera que no le dañe al quitarle del pecho. Si está segura de que el bebé está colocado correctamente y le siguen molestando con intensidad y de forma continuada, consulte con su médico o médica.

La mastitis se previene vaciando bien los pechos y con una técnica correcta de amamantamiento. Si tiene mastitis, seguir dando el pecho va a contribuir a su curación. No obstante, consulte con su médico.

También es frecuente dolor en los pechos por la subida de leche. Algunas madres encuentran mucho alivio aplicando calor porque les ayuda a vaciar el pecho. Otras, por el contrario, se encuentran mejor colocando frío sobre el pecho. Y para otras, lo mejor es alternar el calor con el frío, dando masajes en el pecho hasta que se ablandan las zonas induradas por el inicio de producción de leche.

Enfermedades leves y lactancia

Todas las enfermedades leves como gripe, resfriado, infección de orina, flemón dental, diarrea, mastitis, que padezca la madre son compatibles con seguir dando el pecho. Y es que una de las ventajas de la leche materna es que cuando el cuerpo de la madre produce defensas para combatir una enfermedad, estas defensas también pasan a su bebé a través de la leche, de forma que la madre le ayuda a protegerse de la misma enfermedad.

Si la madre está tomando medicamentos para estas enfermedades, lo más probable es que el medicamento sea compatible con la lactancia. Eso sí, tendrá que leer el prospecto y consultar con el especialista o la especialista. En caso de que la madre debiera someterse a una intervención dental con anestesia local, ésta en principio no está contraindicada con la lactancia, aunque es necesario consultar con el dentista o la dentista.

Tabaco, alcohol y cafeína

Durante la lactancia lo mejor es no fumar, aunque aún fumando mucho, es preferible dar el pecho. La leche protege al bebé de infecciones y de parte de los efectos tóxicos del humo del tabaco. Pero hay que recordar que la nicotina puede inhibir la secreción de leche y el humo predispone a las enfermedades respiratorias y aumenta el riesgo de muerte súbita en el lactante. Se aconseja no fumar dentro de casa y, si es posible, hacerlo tras la toma. Recuerde que si precisa ayuda para dejar de fumar puede llamar al teléfono 900 850 300.

Tampoco se debe beber alcohol mientras se amamanta. El alcohol pasa a la leche y es perjudicial para el desarrollo cerebral del bebé, especialmente durante los tres primeros meses de lactancia. Después, cantidades pequeñas y esporádicas son tolerables (una caña de cerveza o un vasito de vino 1 o 2 veces a la semana), procurando alejarlas de las tomas. Dosis mayores pueden producir sedación y disminución de la producción de leche.

En cuanto a la cafeína se puede tomar una o dos bebidas que contengan esta sustancia (café, coca-cola) , sin que afecte a su bebé. Hay que tener en cuenta que recién nacidos y bebés pequeñitos no pueden eliminar la cafeína tan rápido como los bebés mayores, y puede causarle insomnio o intranquilidad. Si esto sucede, hay que disminuir el consumo de cafeína durante dos semanas y ver si el bebé mejora.

Alimentación y producción de leche

La producción de la cantidad de leche adecuada para el bebé es una preocupación habitual para las madres. No es cierto que las mujeres con poco pecho producen menos leche, porque el tamaño de las mamas dependen más de la cantidad de grasa que del tejido glandular. De la misma manera que ningún alimento influye en una mayor producción de leche. Algunos alimentos se recomiendan por su riqueza calórica, otros por su contenido en calcio y otros porque aumentan la necesidad de la madre de tomar líquidos: almendras, sardinas, arenques, avellanas, etc.

Tampoco la producción de leche tiene nada que ver con la leche que ingiera la madre. En cuanto al calcio, todas las madres pierden masa ósea durante la lactancia, pero la recuperan a los 6-12 meses de terminarla, incluso si consumen poco calcio. Por tanto no hay motivos para presionar a una madre a que tome leche si no le gusta.

No es necesario evitar ningún alimento durante la lactancia, aunque algunos como ajos, cebollas, alcachofas, espárragos…pueden alterar el sabor, aunque sin provocar rechazo.

Lo mejor es que coma alimentos frescos y saludables, con una dieta variada. Suplemento de yodo. Se debe mantener durante toda la lactancia, al igual que se tomó durante el embarazo. La dosis diaria recomendada debe ser consultada con su especialista. Las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto, ya que tiene que garantizar que el bebé reciba todo el yodo que necesita a través de la leche. Este suplemento sigue siendo necesario aunque la madre tome habitualmente sal yodada porque este tipo de sal le aporta tan sólo la mitad de lo que necesita durante este período.

Nuevo embarazo

La seguridad anticonceptiva de la madre lactante no es completa. La posibilidad de embarazo durante los primeros 6 meses de lactancia es baja (2%), si las madres reúnen estas 3 condiciones:

  1. La madre aún no tiene la regla.
  2. El bebé solo toma el pecho.
  3. El bebé mama a demanda y a menudo. Al parecer hay una relación directa entre el número de tomas al día y la inhibición de la ovulación.

Si la madre se queda nuevamente embarazada durante la lactancia, sabemos que la experiencia de muchas madres que han amamantado durante el embarazo confirma que el riesgo de aborto es mínimo.

El nuevo embarazo afecta de forma transitoria al volumen de leche y al sabor, por lo que algunos bebés rechazan el pecho. Como la sensibilidad de los pezones aumenta, puede notar cierto dolor al amamantar. Si se notan contracciones, consulte con su especialista.

Trabajo y lactancia

La madre puede seguir amamantando a su bebé cuando se incorpore al trabajo tras la baja por maternidad. Si el bebé tiene menos de 6 meses puede dejar leche extraída para que la persona que lo cuida se la dé. Es mejor darle la leche con una cucharita o un vasito que con un biberón porque así aprenderá habilidades que necesitará más adelante y se evita que el bebé se acostumbre al biberón y después rechace el pecho. Si no puede extraerse la leche, es preferible adelantar la alimentación complementaria a los 4 meses, en lugar de dar fórmula artificial.

Si tiene más de seis meses es conveniente que el bebé haga una o varias tomas de alimento complementario cuando no esté con la madre y continuar con el pecho a demanda cuando estén juntos.

Recuerde que la ley protege a la mujer trabajadora que amamanta.

Adelgazamiento y deporte.

El cuerpo de una mujer que ha tenido un bebé tarda cierto tiempo en volver a su estado normal. La mujer que amamanta gasta más calorías que la mujer que no amamanta; el gasto aproximado de calorías va de 1800 a 2500 diarias. Es por eso que debe alimentarse bien. La mejor forma para recuperar la figura es seguir amamantando, realizar una dieta equilibrada y ejercicio moderado.

El ejercicio es saludable y perfectamente compatible con la lactancia. No se producen cambios en la composición de la leche ni disminuye su producción, que incluso puede aumentar. Se recomienda practicar deporte después de amamantar y usar un sujetador firme sin que apriete demasiado.

Tintes, colorantes y depilación.

Como la absorción a través de la piel de tintes y colorantes es mínima, no pasan a la leche y por tanto no plantean problemas para los lactantes. La única precaución debe ser evitar el contacto con niños y niñas, no aplicándolos en las mamas o en zonas que puedan contactar con la piel de niños y niñas.

Enlaces de interés

Grupos de apoyo para madres lactantes de Andalucía

  • Grupo de apoyo a la lactancia de Almería, Huercal-Overa
    Sólo consultas telefónicas: 950 470 957 - 647 836 470
    (Milagros Fernández) jorsae@cajamar.es

  • Grupo María Fuentes Caballero
    Arcos de la Frontera. 956 231 211.
  • Grupo de apoyo a la lactancia de Cádiz
    Local de reunión a concretar, una reunión al mes a concretar.
    956 321 757 (Victoria); 956 852 088 (Lola), regazo@ono.com

  • Grupo de apoyo a la lactancia de Jerez de la Frontera
    Local de reunión a concretar, una reunión al mes a concretar.
    956 321 757 (Victoria); 956 852 088 (Lola)

  • Grupo de apoyo a la lactancia de Puerto de Santa María
    Local de reunión a concretar, una reunión al mes a concretar.
    956 321 757 (Victoria); 956 852 088 (Lola)

     
  • Grupo de apoyo a la lactancia de Córdoba
    Instituto de la Mujer. Avda. Ollerías, 48. (Junto a Hacienda)
    660 117 995 (Rocío), macrocio@telefonica.net
  • Grupo de apoyo a la lactancia de Puente Genil
    Casa del Ciudadano de Puente Genil, Parque de los Pinos s/n
    Reuniones todos los primeros miércoles de cada mes a las 11:00hrs.
    957 606 952 - 957 607 673 - 957 609 693 - 647 804 882 - 957 609 161
    luz20435@hotmail.com

  • Liga de la Leche Jaén
    Dirección Provincial del Instituto Andaluz de la Mujer.
    Reuniones una vez al mes, 678 524 387.

  • Liga de la Leche Málaga
    952 323 905 - 649 098 704 - 670 679 451

  • Colectivo “La Leche” Sevilla
    Zona Alameda Centro de la Mujer de Taracea C/Alberto Lista 16, 41003 Sevilla.
    Reuniones: Cuarto jueves de cada mes a las 18 horas (19 horas en verano) y el primer viernes de cada mes a las 18 horas (19 en verano).
    954 344 777 (Montse)- 954 625 531 (Paca)- 954 907 069 (Rosario)- 954 541 572 (Pilar)- 954 151 982 (Gracia), colectivolaleche@hotmail.com

  • Mamilactancia Granada
    Centro Municipal de Servicios Sociales zona “Ronda” Plaza de la Ilusión s/n (Antigua Campsa).
    Reuniones los últimos miércoles de cada mes.
    958 586 309 - 615 543 965 (Vicky Linares Durán).

Última revisión:  23/10/2012

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