Fauna y Salud


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El hombre se relaciona con la fauna

Cualquier hábitat en el que la especie humana vive, es también el lugar donde se desarrolla la vida de especies animales. La relación entre personas y fauna a veces tiene consecuencias negativas para la salud humana, derivadas de picaduras, mordeduras u otro tipo de contactos con algunas especies animales, especialmente insectos y otros artrópodos.

La existencia de estos riesgos provoca rechazo hacia gran cantidad de especies animales, que no son nocivas para la salud, por falta de educación ambiental y sanitaria.

Por eso es necesario conocer cuáles son las especies nocivas y hasta qué punto lo son, para prevenir daños en nuestra salud y para promover el respeto por la fauna.

Cómo influyen en nuestra salud

La más importante repercusión sobre la salud humana es la transmisión de microorganismos causantes de enfermedades que ciertas especies distribuyen entre las personas. Ejemplo de ello son los mosquitos, entre otros tipos de insectos o ácaros hematófagos.

Otras veces son los propios invertebrados los agentes infecciosos como en el caso de la Pediculosis (piojos) o de la sarna (ácaro arador de la sarna).

Los contactos fortuitos con ciertos animales pueden afectar especialmente a nuestra piel. Se manifiestan en urticarias, inflamación, picor, reacciones alérgicas, etc.

El contacto con superficies contaminadas por el paso de ratas y ratones, cucarachas, moscas y otros animales, cuyos microorganismos patógenos son adquiridos a través de los alimentos o por contactos con la piel o inhalación, es otro riesgo.

Por último, no hay que olvidar el efecto síquico que sobre algunas personas produce el contacto o la simple presencia de determinados animales.

Cómo actuar

Las medidas preventivas a adoptar por parte de los ciudadanos se pueden resumir en dos premisas: No darles "de comer" ni ofrecerles "vivienda". Mantener la higiene en nuestras casas y proteger las habitaciones con mosquiteras, aislamiento de almacenes y cocinas, etc. y evitar el estancamiento de las aguas y el vertido de basuras.

Cuando haya que usar insecticidas o raticidas debe hacerse con productos autorizados y en las condiciones y para los usos registrados. Si es necesario debe requerirse los servicios de empresas especializadas, o la intervención de los organismo responsables a través de denuncia a los Ayuntamientos u organismos de Salud locales.

En cualquier caso, las medidas para salvaguardar nuestra salud deben ser compatibles con las de conservación de la fauna y la flora.

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