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Consejos y medidas preventivas


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Qué hacer en casa

Lo primero a tener en cuenta al enfrentarse a la presencia de los llamados genéricamente como "bichos" en el ámbito doméstico o el lugar de trabajo, es que las medidas que se adopten deben estar en función del tipo de problema. Para ello conviene saber primero si realmente causan algún daño (desde el punto de vista sanitario, en este caso) y, por tanto, si está justificada la adopción de algún tipo de medida. Muchos animales son totalmente inofensivos, como ocurre con la mayoría de las arañas, salamanquesas o murciélagos, que incluso pueden ser nuestros aliados en la lucha contra otros insectos realmente nocivos. Si aún nos parece insoportable su presencia procuremos ahuyentarlos sin matarlos.

Si efectivamente consideramos oportuno adoptar medidas, un conocimiento básico sobre el comportamiento de los animales marcará las opciones a elegir, teniendo en cuenta la magnitud del problema (no es lo mismo una picadura aislada que el riesgo de adquirir una enfermedad) y las características del lugar donde vivimos. Además la comodidad que supone el empleo de insecticidas y raticidas, nos hace olvidar que en muchos casos son incecesarios y que su eficacia puede ser superada por otros métodos menos agresivos.

Productos de limpieza

La mayor eficacia de las medidas se obtiene actuando directamente sobre los "focos" de producción o cría, aunque ésto no siempre es posible. No son iguales las medidas a adoptar si aquellos están en la vivienda que cuando los bichos vienen de fuera. Hemos de asumir, además, que a veces no es posible eliminar totalmente la presencia de insectos u otros artrópodos cuando se habita en un entorno natural, como ocurre en el ámbito rural donde existe una mayor diversidad de especies animales que simplemente están en su ambiente original.

La mayoría de las veces la prevención es suficiente para atajar el problema. Las normas básicas son: No facilitar agua ni alimento a los posibles "bichos" domésticos; No proporcionarles refugio ni el hábitat adecuado para su desarrollo; y Evitar o reducir los contactos de aquellos con las personas o animales domésticos.

En general, un correcto manejo de los alimentos y sus residuos y un adecuado estado de las instalaciones de saneamiento y abastecimiento de agua, junto con unas buenas condiciones de limpieza de las casas y el entorno próximo son suficientes para evitar que se desarrollen. Además, es recomendable el correcto diseño y acondicionamiento de paredes, suelos y techos de las habitaciones, eliminando oquedades, fisuras y rincones de difícil limpieza. También el control de la humedad y temperatura. La eliminación de recipientes con agua estancada o la protección de los mismos en patios, jardines o terrazas reducirá notablemente la presencia de mosquitos. La eliminación de restos de madera, leña, escombros, etc. o su revisión periódica dificultará el asentamiento de madrigueras para roedores y algunos artrópodos.

Por último, y especialmente cuando el problema sea duradero y no esté originado en nuestro ámbito de actuación, es muy útil el establecimiento de barreras para impedir que estos animales penetren en las casas o locales. La utilización de la tradicional tela mosquitera sigue siendo uno de los mejores métodos para protegerse de mosquitos, moscas y otros insectos voladores. Una adecuada concepción de las instalaciones de saneamiento, electricidad, y abastecimiento de agua, así como un diseño correcto de los accesos al edificio e incluso su diseño arquitectónico, contribuyen a eliminar los problemas de ratas.

De forma complementaria a la prevención, existen también métodos de control alternativos a la utilización de plaguicidas. Dependiendo de los grupos animales, existe en el mercado gran variedad de trampas. Los repelentes naturales como ciertas plantas, contribuyen a alejarlos. La utilización de otros métodos físicos como el calor, el frío, o la aspiración también son muy eficaces en el tratamiento de especies de insectos u otros artrópodos. El control sanitario de los animales domésticos constituye una medida preventiva y de control de pulgas y garrapatas.

Si en último término, tiene que recurrir a los insecticidas o raticidas, conviene tener en cuenta algunos consejos útiles para evitar los posibles riesgos para la salud derivados de la utilización de sustancias químicas:

  • No utilizar nunca productos que no estén registrados para uso doméstico.

  • Lea detenidamente el contenido de las etiquetas antes de su utilización.

  • No deje los envases al alcance de los niños ni cambie el contenido de recipiente para evitar que pueda ser confundido con algún alimento.

  • Airee bien la estancia después de utilizar aerosoles.

  • Lo difusores eléctricos de insecticidas no deben utilizarse en estancias muy pequeñas y/o sin aireación.

  • En caso de intoxicación, acuda al médico y lleve consigo el envase del producto utilizado.

  • Si requiere el servicio de una empresa, pública o privada, de desinsectación y desratización, en Andalucía éstas tienen la obligación de informarle detalladamente no sólo de las medidas de control que vayan a efectuar, sino también de las que usted tenga que desarrollar para evitar la continuidad del problema. Exija el certificado de tratamiento correspondiente una vez efectuado la desinsectación o desratización.

En contacto con la naturaleza

El contacto más directo con la naturaleza conlleva otra serie de problemas, algunos son similares a los que se dan en la vivienda, otros presentan características particulares que dependen del tipo de hábitat natural donde viven las especies animales que pueden ser causantes de los citados problemas.

Especialmente en primavera y verano concurren dos factores que contribuyen a incrementar el riesgo de incidencias producidas por la fauna: uno, el cambio de estilo de vida que lleva aparejado un aumento de las salidas al campo o a la playa, la práctica de deportes al aire libre o en el mar, la prolongación del número de horas de actividad, el vestir con ropa más ligera, etc.; dos, el incremento en la actividad de la fauna, que aprovecha estos momentos de su ciclo vital, favorables por el aumento de la temperatura y de los recursos alimenticios, para reproducirse y hacer acopio de energía para los meses más fríos.

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