La mesa redonda sobre medios de comunicación y responsabilidad social abrió la segunda jornada de AIR 2010, con la participación de conocidas voces en el ámbito periodístico y las redes 2.0. Con la moderación de Antonio Manfredi, director de Contenidos Digitales dela RTVA, expresaron sus opinioneIgnacio Escolar, Juan Luis Sánchez, Juan Carlos Blanco, César Calderón, Antonio Salvador, de El Mundo Andalucía, y Maite Sáenz de Cabezón, de Media Responsable.
Entre las conclusiones de la mesa se puso sobre la mesa el doble papel de los medios en el ámbito de la Responsabilidad Social Corporativa, denunciando las malas prácticas de las empresas y aplicándolo en las propias empresas periodísticas.También se puso de manifiesto la dificultad actual de la profesión periodística, motivada por la caída de los ingresos publicitarios, y la necesidad de reinventar el modelo .
Juan Luis Sánchez, redactor de Periodismo Humano, explicó por su parte el funcionamiento de este medio de comunicación digital, basado en las aportaciones voluntarias de los lectores y suscriptores, con el objetivo de ser completamente independientes. Ignacio Escolar señaló en en ese sentido que para que los medios sirvan como medio de control al poder hace falta tener independencia, y eso se consigue con dinero. “En el momento en que no somos independientes económicamente tampoco lo somos informativamente”, señaló.
Los ponentes coincidieron además en la democratización de la información que ha supuesto la irrupción de las redes sociales, que permiten un cambio radical en muchos aspectos de la comunicación, como por ejemplo la forma en que una persona teje su propia red informativa a través de sus contactos en el ámbito 2.0. Los líderes de opinión, de esa forma, ya no surgen únicamente en los medios de comunicación tradicionales, sino que también pueden proceder de cualquier sector, comunicando a través de Internet.
Otro de los proyectos que se han presentado en la primera jornada del Encuentro AIR 2010 ha sido Ecoadáptate, una iniciativa promovida por la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, dirigido al tejido empresarial andaluz y que persigue involucrar a las pymes que trabajan con la administración local para que realicen un gestión responsable de su actividad. La presentación la ha realizado Teresa Muela, Directora del Departamento Políticas de Igualdad y Redes, junto con Inmaculada Llovet, Responsable de Formación y Empleo de Cepes Andalucía.
Las empresas que deseen acercarse a una economía social pueden adherirse al proyecto, cuya filosofía es formar e informar sobre gestión responsable, obtendrán desde asesoría para el establecimiento de planes de RSC hasta apoyo en acciones concretas, e incluso difusión de sus buenas prácticas, algo fundamental para llegar a la sociedad y que esta sea consciente de cómo es el tejido empresarial con el que convive.
Distintos ponentes que han participado en la mesa redonda Empresa- Ciudadanía, en AIR 2010, han defendido el efectivo “poder” del consumidor a la hora de influir tanto en la defensa de los derechos humanos como en la mayor implantación de prácticas de responsabilidad social, y han animado a la sociedad a utilizar las redes sociales para ejercer esa influencia y cambiar el actual modelo.
Juan Miralles, presidente de la Fundación Cepaim, ciñó la responsabilidad social a una descripción “quizás simple, pero es lo que llamamos buenas personas, urbanidad, ciudadanía, ética”, un concepto que parte del fomento de la “educación cívica, algo que parece sencillo, pero que es muy complejo”. Miralles defendió que “empecemos a tomar conciencia como sociedad y forcemos a las empresas a que, a través de herramientas como Social Confirming, sean socialmente responsables”.
Por su parte, Jonathan Girón, presidente de la Federación Andaluza de Colegas, reflexionó sobre el poder que han tomado las redes sociales para defender los derechos humanos, en casos como la discriminación de la homosexualidad, y se preguntó por qué no trasladar ese poder a la valoración de las empresas.
En representación de Tuenti, su director de Comunicación Icaro Moyano citó a Javier Rovira, profesor deESIC, para explicar que las empresas tienen grandes estrategias de defensa ante ataques del consumidor, pero no cuidan al cliente que “habla bien de ti”.
“Las marcas, ahora, tienen legiones de gente dispuestas a hablar bien de ellas”, recordó Moyano, que dijo no tener claro que sea necesario que las empresas tengan que tener departamentos de responsabilidad social corporativa específicos, cuando todos los empleados participan en la “venta” de la imagen de la empresa.
María Soto, directora de Comunicación de Heineken, confesó que en su empresa no hay un departamento dedicado a sostenibilidad y responsabilidad social, pero si una conciencia transversal en las estrategias de la empresa para hacer una gestión sostenible. Prácticas como auditar a sus proveedores, procesos de autoauditorias, desarrollo económico del entorno local o patrocinios culturales son algunos de los ejemplos puestos por Soto sobre el compromiso social del grupo Heineken.
Por último, Fernando Navarro, director de Responsabilidad Social Corporativa de Cajasol, reconoció la mala imagen actual del sistema financiero por la crisis, pero recordó que la actividad financiera es “el aceite que engrasa el motor de la economía”. En este sentido, defendió la responsabilidad social corporativa como la clave para cambiar el actual modelo y subrayó que los consumidores también tienen un papel muy importante que jugar de cara a la superación de la crisis.
Los conflictos en el sector de las telecomunicaciones ocupan el 78% de los arbitrajes en Consumo.,según los datos presentados hoy por la Consejería de Salud en AIR 2010, en una de las actividades paralelas de la tarde.
Los arbitrajes permiten resolver las controversias que surgen entre consumidores y empresas, sin necesidad de acudir a los juzgados. En concreto, la Junta Arbitral de la Consejería de Salud ha recibido este año alrededor de 1.700 solicitudes de arbitraje y ha resuelto unos 1.500 conflictos.
El sector de las telecomunicaciones abarcan la gran mayoría de estos conflictos que se centran sobre todo en el incumplimiento de las condiciones ofertadas –como la cobertura o las tarifas promocionales-, la facturación indebida, portabilidades incumplidas y penalizaciones por no permanencia. A este ámbito lo sigue el eléctrico, con el 10% de las solicitudes, que en su mayoría versan sobre los daños por sobretensión, cortes de suministro, lecturas estimadas o incremento de las tarifas.
El arbitraje en consumo es un sistema que la Junta de Andalucía pone a disposición de los ciudadanos para resolver las controversias que surjan entre consumidores y empresas, sin tener que acudir a los tribunales. Las Juntas Arbitrales son los órganos que gestionan este arbitraje, que destaca por su agilidad, eficacia y rapidez, entre las personas y las empresas adheridas, que en Andalucía ya son 2.941 (92 de ellas se han incorporado en 2010).
La adhesión de las empresas a este sistema es voluntaria, por lo que las que ya toman parte en este procedimiento realizan un ejercicio de responsabilidad social aceptando los arbitrajes de este órgano resolutor para dar respuesta a sus clientes y a la ciudadanía.
Este sistema puede iniciarse a través de dos vías, o bien una vez que el consumidor presenta una hoja de quejas y reclamaciones oficial de la Junta de Andalucía con la opción de arbitraje de consumo señalada o cuando este solicita directamente un arbitraje en un Registro Público, dirigido a una Junta Arbitral de Consumo. El impreso de esta solicitud se puede descargar en la página web de la Consejería de Salud.
Una vez la petición llega a la Junta Arbitral se admite a trámite, siempre y cuando no se trate de conflictos entre empresas, autónomos o profesionales. Tampoco podrán arbitrarse aquellos que tengan que ver con intoxicaciones o lesiones o aquellos en los que existan indicios racionales de delito, incluida la responsabilidad por daños y perjuicios. La petición de arbitraje es un procedimiento unidireccional y debe hacerla un consumidor. Nunca pueden realizarla los empresarios, ni para resolver conflictos entre ellos ni con su cliente













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