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La trastienda del hospital

El trabajo de los profesionales de Laboratorio es bastante desconocido, pero más del 80% de las decisiones asistenciales se toman en base a sus estudios
Laboratorio del Hospital Universitario Virgen de la Victoria

Son trabajadores en la sombra. Ningún paciente los conoce, ningún enfermo les da las gracias por su labor; pero sin ellos no sería posible la mayoría de diagnósticos y tratamientos. Son los empleados del Laboratorio. Allí se procesan sangre, orina y otros materiales biológicos de poco glamour. Miles de muestras en el que cada código de barras es una persona, con sus miedos y sus esperanzas ante una enfermedad. En el Laboratorio del Clínico trabajan 66 profesionales que en el pasado mes de abril llegaron a hacer 577.469 análisis. Estudian las muestras remitidas desde el propio hospital, pero también de los centros de salud y de media provincia. El servicio se ubica en un sótano del edificio. A un lado del pasillo se hacen las pruebas urgentes; al otro, las que no tienen tanta premura.

En el primer ala no paran de llegar muestras. Algunas las traen en mano los celadores y otras llegan por un tubo neumático desde la UVI, Urgencias, hospitales de día o las plantas. Es un trabajo en equipo. Antes, un médico ha visto al paciente, le ha pedido las analíticas que considere necesarias para el diagnóstico o tratamiento y luego un enfermero ha hecho la correspondiente extracción.

Susana Martín -una de las trabajadoras del Laboratorio- clasifica los tubos con la sangre de cientos de pacientes. Los tapones son de diferentes colores para distinguir qué análisis debe hacerse a cada muestra. La petición electrónica -recientemente incorporada- agiliza su recepción y evita posibles confusiones porque cada paciente se identifica con un código de barras que se lee con un decodificador digital. Hay análisis que duran unos 45 minutos y otros que requieren algo más de una hora. Las pruebas rutinarias son las más rápidas. Otras, como las que determinan cómo está funcionando el corazón, tardan más tiempo. Al otro lado del pasillo se procesan las analíticas que no son urgentes. Algunas vienen del hospital, pero muchas llegan de Ronda, Antequera, Marbella, Vélez o de los centros de salud.

Francisca Bonilla, coordinadora de los laboratorios, explica el proceso. Tras la recepción y la clasificación, los tubos se colocan en una nevera a la espera de ir introduciéndolos en un analizador. Este aparato es un sistema robotizado que funciona como una cadena de montaje. De hecho, los trabajadores le llaman la cadena. Unas pinzas metálicas van cogiendo cada tubo. Una misma muestra puede servir para hacer hasta una decena de determinaciones, información clave que el médico luego utilizará para hacer un diagnóstico o poner un tratamiento.

Javier Tronchoni, supervisor de Laboratorios del Clínico, Carlos Haya y Materno con atención primaria, destaca la importancia de esta pieza en el engranaje del hospital: "Es un trabajo más a la sombra. En el diagnóstico y tratamiento entran una serie de piezas y sin alguna de ellas no habría un resultado final. Es un proceso de salud. Y la labor del personal de Laboratorio es fundamental para un diagnóstico final del paciente y para su tratamiento".

María del Carmen Ramos, supervisora de Urgencias, añade que con la recién incorporada petición digital de analíticas se gana en calidad, celeridad y seguridad. "Aquí hay mucho trabajo en equipo y buena coordinación. Con la petición electrónica hay una trazabilidad de la muestra. No hace falta preguntarle a un compañero dónde está. Ahora lo miras en el ordenador y eso facilita luego el trabajo a la hora de informar al paciente o a sus familiares".

En el Laboratorio también trabajan María José Espejo, María del Carmen Márquez e Inmaculada González. Estas técnicos de laboratorio muestran su satisfacción con los nuevos analizadores que ahorran trabajo al médico ya que ahora no es necesario que el facultativo analice al microscopio algunas muestras. El aparato ya da esos resultados. A ellas les toca analizar orina, heces y cálculos renales. María José da un par de datos que refleja la importancia del trabajo de esta trastienda del hospital. Durante la mañana ha hecho 57 análisis de sangre oculta en heces. En ocho casos han dado positivo, un resultado que orienta al médico sobre posibles patologías.

Un poco más allá del pasillo se analizan las punciones medulares, pruebas que pueden diagnosticar leucemias y otras patologías graves. Tras otra puerta, otro mundo; el de las pruebas genéticas que permiten diagnosticar enfermedades autoinmunes, alergias y otras dolencias. En la habitación de al lado los profesionales se especializan en el análisis de las proteínas, biomarcadores que también dan pistas sobre muchas enfermedades.

Unos metros más allá está el Banco de Sangre. Eva "a secas" explica que el trabajo en algunas ocasiones es estresante porque puede llegar un politraumatizado que se debate entre la vida y la muerte "y hay que salir corriendo". La labor tiene que ser tan rápida como precisa porque a la hora de una transfusión, el grupo sanguíneo debe ser compatible. "Cualquier error podría acabar con el paciente", añade. Aunque el trabajo acaba siendo una rutina, existen una serie de filtros para evitar la posibilidad del error humano.

Las tareas sean asistenciales, pero detrás tienen un soporte informático. Joaquín Barranco, jefe de Servicio de Sistemas de Información del Hospital, explica que ellos se encargan del software necesario para que el engranaje funcione. El programa del Servicio Andaluz de Salud (SAS) para que las peticiones de análisis se hagan de manera electrónica ha sido implantado con su participación estratégica. Dice que los informáticos han sido el "puente" entre el SAS y los profesionales del Clínico: "Más que una labor técnica, hemos hecho un trabajo psicológico para desdramatizar el cambio". Este reportaje incluye nombres y caras de las personas que trabajan en la trastienda del hospital. Apenas un puñado de los casi 70 profesionales del Laboratorio. Esos trabajadores a los que nunca un enfermo dará, como al médico, las gracias por haberlo curado. Pero que, entre probetas, han participado en su proceso de curación.

El responsable de Laboratorios de Regional y Clínico, Vidal Pérez, tras agradecer el apoyo imprescindible de los informáticos, resalta el papel de la unidad: "Es esencial en el mundo sanitario. Más del 80% de las decisiones que se toman en el ámbito asistencial están basadas en estudios de laboratorio. Sin embargo, es un gran desconocido y no tiene suficiente reconocimiento por parte de la sociedad".

Fuente:
Diario Málaga Hoy