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miércoles, 3 de septiembre de 2014
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¿Para qué utilizan los componentes sanguíneos?

Los concentrados de hematíes se transfunden para corregir los síntomas y signos derivados de la falta de oxigenación de los tejidos que acompañan las anemias producidas por causas como las leucemias, los linfomas o los cánceres, que disminuyen la producción de glóbulos rojos en la médula ósea.

También son necesarios en el tratamiento de las hemorragias de aquellos enfermos que padecen una anemia por sangrado intenso como los asociados a los traumatismos graves óseos y abdominales, rotura de aneurisma aórtico, hemorragias digestivas, intervenciones quirúrgicas o trasplantes hepáticos.

Las plaquetas se transfunden frecuentemente para prevenir hemorragias en pacientes que presentan un nivel bajo de plaquetas en la sangre, como los pacientes con cáncer o leucemia aguda en tratamiento con quimioterapia, o pacientes con aplasia de médula ósea incapaces de producir plaquetas. También está indicado en pacientes con hemorragias graves espontáneas asociadas al mal funcionamiento de las plaquetas, como los niños que nacen con alteraciones hereditarias plaquetarias.

El plasma puede emplearse para el tratamiento de pacientes con carencia de factores de la coagulación y que sufren hemorragias graves, como es el caso de personas que sufren enfermedades del hígado.

A pesar de su amplia utilización, el plasma es probablemente el componente sanguíneo con menos indicaciones establecidas. Salvo en casos puntuales, es preferible el uso de sus derivados, que se han conseguido en forma purificada, concentrada, con posibilidades de dosificación precisa e inactivados para virus potencialmente contaminantes. Así, del plasma puede obtenerse albúmina e inmunoglobulinas:

  1. La albúmina se utiliza en enfermos con retención de líquidos debido a fallo del hígado o del riñón y en personas que han sufrido una pérdida importante de proteínas a consecuencia de graves quemaduras.
  2. Las inmunoglobulinas se usan en el tratamiento de las infecciones causadas por bacterias en niños que padecen una carencia congénita de estas proteínas.
 
Fecha de actualización: 09/02/2012
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