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sabado, 16 de febrero de 2019
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Plan Integral de Salud Mental 2016-2020 - Resumen ejecutivo

La atención a la salud mental de la población continúa siendo una prioridad para el gobierno andaluz y de manera particular, para el Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA).

El Plan Integral de Salud Mental de Andalucía 2016-2020 (III PISMA) parte de un análisis exhaustivo de la situación de la salud mental en Andalucía; de la experiencia y resultados obtenidos en los dos planes anteriores; y de las expectativas y necesidades expresadas por las personas con problemas de salud mental, sus familiares, los colectivos profesionales implicados y varias organizaciones que velan por los derechos de la ciudadanía. De este análisis se extraen las siguientes conclusiones:

  • Cada persona debe ser la auténtica protagonista de su salud a lo largo del curso de la vida, contando para ello con el uso de sus activos personales, comunitarios e institucionales. Para que esto sea posible, se han de desarrollar estrategias de salud pública, en alianza con otros sectores y trabajar en cooperación con los restantes planes integrales.
  • Se debe prestar especial atención a quienes se ven afectados por desigualdades sociales o por razón de género, y diferenciar los grupos de edad correspondientes a la infancia, adolescencia, juventud, edad adulta y mayores.
  • Los problemas de salud mental ocupan el cuarto lugar considerando la carga de enfermedad, tras las enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conjuntivo, del sistema circulatorio y los tumores. Si atendemos al género, en el caso de la mujer, la carga de enfermedad debida a problemas de salud mental pasa a ocupar el segundo lugar.
  • A la carga de enfermedad específica de los trastornos mentales, debe añadirse el componente afectivo y conductual que hay que atender, en general, en cualquier problema de salud.
  • Los estudios epidemiológicos y las encuestas de salud estiman que en torno a un 25% de la población sufre un trastorno mental a lo largo de su vida. Asimismo, hay que añadir que Andalucía se encuentra por encima de la media estatal en tasa de suicidios.
  • Existe un incremento de los diagnósticos de ansiedad y depresión, especialmente entre las mujeres y personas con incapacidad permanente, y se ha incrementado el consumo de antidepresivos y tranquilizantes.
  • Atendiendo a las necesidades de la población, los servicios han de tener una orientación epidemiológica y de salud pública, y poder así establecer las prioridades necesarias que garanticen la accesibilidad y la equidad entre la ciudadanía.
  • Asimismo, es necesario avanzar en la consolidación del modelo de atención comunitaria en sus diferentes ámbitos de actuación. Este modelo impulsa el proceso de transformación de la atención a la salud mental hacia una mayor eficacia y eficiencia, a través de la expansión de un trabajo en red, complementario e incluyente, de los distintos tipos de profesionales y sectores intervinientes.
  • La Atención Primaria de Salud, encargada de integrar la atención a cada persona, desarrolla acciones de promoción y prevención en salud mental desde un enfoque holístico de la salud, y juega un papel fundamental en la detección y atención precoz, el tratamiento y la recuperación de las personas con problemas de salud mental.
  • La atención especializada ambulatoria-comunitaria de salud mental, representa casi el 15% de las consultas externas de la atención hospitalaria total. En este ámbito es necesario avanzar en la mejora del funcionamiento de los servicios de salud mental y evitar la variabilidad detectada, garantizando la equidad y accesibilidad.
  • En ambos niveles asistenciales, es deseable un mayor y mejor uso de las diferentes herramientas disponibles que eviten una medicalización excesiva, favorezcan las intervenciones psicológicas y contribuyan a la recuperación, apoyándose en las guías clínicas y PAI, revisados y actualizados.
  • Los problemas de salud necesitados de cuidados de larga duración, incluidos parte de los trastornos mentales, se han incrementado. Por ello es necesario dedicar mayor atención a las personas cuidadoras, desde los diferentes niveles asistenciales y estrategias en salud, potenciando una distribución más equitativa, desde la perspectiva de género, de las tareas de cuidados.
  • En el contexto de una red de servicios territorializada, con diversos niveles de extensión y cobertura, se precisa de actuaciones diferenciadas, con una consideración especial a las zonas rurales, que corrija déficits territoriales y evite desigualdades.
  • Se requiere un abordaje más efectivo de los trastornos mentales, con especial atención a aquellas problemáticas con un marcado carácter intersectorial, que asegure la garantía de los derechos, la calidad y la seguridad en las intervenciones.
  • Existe una sensibilización especial por los derechos humanos, el estigma y el enfoque de recuperación, con implicaciones para servicios y profesionales, así como para las personas con enfermedad mental, sus familias y los movimientos asociativos.
  • De cara a la recuperación de las personas con enfermedad mental, se resalta la necesidad de aplicar, de manera adaptada y adecuada, la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia; de avanzar en la cantidad y la calidad de los recursos de apoyo social, tanto los dependientes de FAISEM, como los derivados de todas las políticas que contribuyen a la integración social de colectivos con necesidades especiales; y de incorporar de manera cooperativa los programas de autoayuda y de apoyo mutuo y la participación efectiva del movimiento asociativo en la gestión y evaluación de los servicios.
  • Se requiere mejorar el sistema de información sobre los procesos y resultados en salud mental, además de incrementar la investigación epidemiológica, clínica y social, y de atender las necesidades de formación para responder de manera adecuada a las carencias expuestas en los puntos anteriores.
  • Por último, es necesario establecer estándares de calidad, incluyendo recursos humanos y materiales, así como estrategias de implementación que garanticen el desarrollo efectivo del Plan, con un seguimiento participativo del mismo, fundamentado en resultados en salud.

El Plan propone cinco líneas estratégicas que abordan las distintas etapas del ciclo vital, orientadas a la consecución de 9 objetivos generales, para los que se han establecido 70 objetivos específicos, 119 líneas de acción y 113 resultados esperados.

Para su elaboración, se ha tenido en cuenta el marco normativo y de planificación de la OMS, la Unión Europea, España y Andalucía, y se ha contado con las aportaciones de diversos grupos de trabajo, en los que han participado alrededor de 80 personas, tanto profesionales de los diversos ámbitos relacionados con la salud mental, como representantes de las asociaciones de personas usuarias y de familiares.

Este Plan se basa en los principios y enfoques que rigen la atención comunitaria orientada a la recuperación de las personas con enfermedad mental, enriquecidos con aquellos que asumen los planes integrales de la Consejería de Salud y el SSPA en su conjunto. Entre los principios se encuentran los de equidad, accesibilidad, universalidad, calidad, eficiencia, autonomía, responsabilización, participación, continuidad, intersectorialidad, gobernanza y descentralización, los cuales se han de garantizar con estrategias y actuaciones basadas en los enfoques de salud pública, activos en salud, ciclo vital, práctica clínica basada en la evidencia, recuperación, derechos humanos, reducción de desigualdades, género, atención a la diversidad y salud mental en todas las políticas.

El Plan agrupa estos principios y enfoques en tres grandes pilares, que deben constituir la base de la orientación de los servicios: la evidencia, la experiencia y el pilar ético, elemento transversal que impregna a los otros dos. Estos pilares se ven reflejados en el compromiso que este Plan adquiere en cuatro áreas principales:

  1. Protección de los derechos de las personas con problemas de salud mental y fortalecimiento de los movimientos asociativos y la participación ciudadana.
  2. Avances en la promoción del bienestar emocional y en la prevención de problemas de salud mental, fomentando que la salud mental esté presente en todas aquellas actividades que buscan el incremento de la calidad de vida de la población o la prevención de la aparición de cualquier problema de salud.
  3. Mejora en la calidad de las intervenciones para optimizar la detección, atención y recuperación de las personas afectadas por trastornos mentales, preferentemente en poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad. Se precisa incrementar las intervenciones en el ámbito comunitario, cercanas a las personas afectadas, con un trabajo interdisciplinar e intersectorial que desarrolle una auténtica red de atención integral.
  4. Gestión adecuada de los recursos existentes, con la dotación apropiada para el logro de los objetivos de este Plan; una gestión del conocimiento que asegure unas prácticas efectivas y seguras; y una evaluación e investigación que informe de los resultados y oriente hacia los desarrollos futuros.

Los aspectos más destacables de sus cinco líneas estratégicas, que engloban a los diferentes objetivos, acciones y resultados, son los siguientes:

En la PRIMERA LÍNEA ESTRATÉGICA se abordan los aspectos de promoción y prevención en salud mental.

Asumiendo el carácter intersectorial de esa línea y su estrecha relación con las políticas de salud pública de la Consejería de Salud, se centra en la promoción del bienestar emocional de la población (prevención universal) y en la prevención de problemas de salud mental en personas en situación de riesgo (prevención selectiva e indicada), adaptada a las distintas franjas etarias, a través de intervenciones colaborativas en los diferentes escenarios y ámbitos de actuación.

Destacan las acciones relacionadas con la parentalidad positiva, el aprendizaje emocional en las diferentes etapas del ciclo vital, la promoción de los activos en salud, los roles igualitarios de género, los entornos de trabajo saludables, la promoción del bienestar emocional en personas con distintos problemas de salud y/o discapacidad, el cuidado de los espacios públicos, la prevención de problemas de salud mental en poblaciones en situación de riesgo, la identificación temprana de riesgo psicosocial, el abordaje del malestar psicosocial con estrategias socioeducativas, el afrontamiento del estrés laboral y la prevención del suicidio, y todo ello haciendo efectivo el enfoque de salud mental en todas las políticas.

La SEGUNDA LÍNEA ESTRATÉGICA hace referencia a la detección precoz de problemas de salud mental y a una atención de calidad adaptada a las franjas etarias, centrada en la construcción o recuperación del proyecto vital.

En primer lugar se aborda la atención a la infancia y la adolescencia, siendo esta una de las prioridades de este Plan, apostando claramente por un enfoque integral e intersectorial, que aborde las desigualdades en salud mental y la preservación de los derechos de esta población. Junto a las acciones de promoción y prevención ya comentadas, en el ámbito del tratamiento, se pretende abrir el abanico de opciones terapéuticas reforzando la colaboración con otros sectores implicados en la atención a la infancia y la adolescencia, así como seguir avanzando en la cooperación sanitaria, especialmente entre pediatría de AP y los servicios de SM, en base a lo ya establecido en el PASMIA. Además, en el ámbito de los servicios de salud mental se reforzarán los programas de atención ambulatoria a la infancia y la adolescencia, así como los tratamientos intensivos a la población menor de 18 años con problemas graves de salud mental, procurando de esta forma una mayor accesibilidad y equidad a partir de una oferta especializada de calidad, homogénea y homologada.

En segundo lugar se aborda la atención a la población adulta y mayor, en tres bloques diferenciados:

  1. Problemas de ansiedad, depresión y somatizaciones, para los que se plantea un incremento de la oferta de intervenciones de carácter psicológico con diferentes niveles de intensidad en función de las necesidades de la persona, un uso racional de psicofármacos y la consolidación del espacio de cooperación entre AP y SM, siguiendo las indicaciones del PAI ADS (2ª edición).
  2. Atención prioritaria a las personas con trastornos mentales graves, con acciones dirigidas a mejorar la implementación de las intervenciones ya recogidas en el PAI TMG y su futura actualización, remarcando aquellas orientadas a facilitar la recuperación las personas usuarias, sin olvidar el entorno familiar, así como las encaminadas a proteger los derechos humanos de esta población. Se pone un énfasis especial en la extensión de programas de atención intensiva comunitaria para los grupos con mayor vulnerabilidad, la generalización de programas de apoyo social gestionados por FAISEM y la potenciación del apoyo mutuo entre personas usuarias y entre familiares.
  3. En este otro bloque se incluyen varios grupos de problemas de salud mental, con acciones destinadas a mejorar la atención a personas con trastornos de la conducta alimentaria, trastornos obsesivos, trastornos de personalidad no incluidos en el PAI TMG y problemas de salud mental y adicciones, mediante la implantación efectiva de nuevos o actualizados PAI, guías de práctica clínica o protocolos de actuación, en cooperación con otros niveles asistenciales y sectores implicados.

En tercer lugar, se aborda la accesibilidad y la adecuación de las prestaciones a las necesidades de las personas adultas con problemas de salud mental en situación de riesgo o desventaja social. Se proponen acciones de mejora en la atención a la salud mental de la población internada en centros penitenciarios, las personas mayores, las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, personas sin hogar, personas inmigrantes y las mujeres víctimas de violencia machista que precisen una asistencia especializada, todo ello en cooperación con otros niveles asistenciales y sectores implicados.

La TERCERA LÍNEA ESTRATÉGICA se centra en la promoción de la igualdad, el respeto a los derechos de las personas con problemas de salud mental y la participación efectiva de la ciudadanía y sus organizaciones en el cuidado de su salud mental.

Se abordan acciones orientadas a combatir la discriminación social que sufren las personas con enfermedad mental en los diferentes contextos de vida; al fomento de su empoderamiento y recuperación, haciendo efectivo el derecho a expresar su opinión, a que esta sea tenida en consideración y a participar activamente en todo lo que afecte a su salud; a fortalecer la red de asociaciones de apoyo mutuo de personas usuarias y familiares; a garantizar una práctica profesional que respete los derechos humanos y que incluya el enfoque de género; y todo ello orientado al cumplimiento de las prescripciones de la CDPD.

La CUARTA LÍNEA ESTRATÉGICA hace referencia a la dotación y gestión de los recursos de soporte, materiales, humanos y organizativos, necesarios para alcanzar los objetivos del Plan.

Como recursos, se incluyen tanto la red de servicios de salud, como los servicios y programas intersectoriales que intervienen como apoyos complementarios y los activos disponibles en la comunidad que generan salud y bienestar a la ciudadanía. Entre otras, se plantean acciones destinadas a optimizar la organización territorial de las UGC de SM, mejorar la distribución de los dispositivos, la organización de los servicios, la gestión de los recursos humanos, las infraestructuras, las comunicaciones, los sistemas de información y las herramientas de gestión disponibles, con la finalidad de favorecer la equidad y la efectividad de los mismos.

Y por último, la QUINTA LÍNEA ESTRATÉGICA hace referencia a la gestión del conocimiento, la investigación y la evaluación en salud mental. Se abordan acciones orientadas a la excelencia profesional, la práctica clínica basada en la evidencia, la investigación orientada a la evaluación de intervenciones y la búsqueda de innovaciones para dar respuesta a los problemas de salud mental de la población.

Además, este Plan adquiere un compromiso de transparencia mediante la difusión del seguimiento y las evaluaciones que tiene previstas, tanto en lo referente al grado de implantación, como de resultados en salud.

 
Fecha de actualización: 28/10/2018
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