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PATRIMONIO INDUSTRIAL > OBRAS PROTAGONISTAS |
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Listado de obras:
Tras el dramático paréntesis de la Segunda Guerra Mundial la tecnocracia capitalista, la ideología maquinista y, paradójicamente, la neovanguardia, coincidirán en devolver a la arquitectura industrial su autonomía proyectual. Los arquitectos formados en la primera mitad del siglo XX vuelven su mirada, nuevamente, al espacio industrial puro que, como intuían, les proporciona un marco de libertad en el que la experimentación con nuevos materiales, estructuras y formas posibilitan un programa onstructivo conectado con el racionalismo de anteguerra así como con el presente de la arquitectura internacional. A ello hay que unir el constante desarrollo de los procesos de prefabricación aplicados a la construcción y la investigación constante sobre nuevos materiales (cada vez más ligeros al tiempo que resistentes) que contribuyeron de una manera decisiva a la reducción de los costes y de los tiempos de construcción. En este momento el empresariado se insertó también en el orden económico multinacional, comprendiendo que la buena arquitectura constituía un valor añadido, una imagen de marca, de gran utilidad en el terreno de la competencia, tanto para resolver las necesidades funcionales de sus empresas como para instrumentalizar ideológicamente el proyecto arquitectónico como imagen de la nueva sociedad de consumo: banal, deslocalizada, terciaria y, paradójicamente, desindustrializada. La arquitectura industrial constituye hoy un amplio campo de conocimiento y experiencia que se pueden concretar en una amplia perspectiva: como proyectos que deben satisfacer las necesidades de su tiempo, como piezas arquitectónicas vivas que son sujeto de constantes remodelaciones y reutilizaciones, como agentes activos de transformaciones territoriales y como patrimonio histórico necesitado de protección y nueva funcionalidad. ALGUNOS EJEMPLOS
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