Andalucía ante el reto de un mundo sin fronteras

“Las circunstancias externas pueden despojarnos de todo, menos de una cosa: la libertad de elegir cómo responder a esas circunstancias”

Viktor Frankl.

Cuando en los albores del siglo XXI los intelectuales debatían sobre la consideración y la priorización de las “nuevas amenazas”, el Annual Threat Assessment 2010 situaba los retos y amenazas de la salud en un octavo lugar dentro de las diez amenazas que identificaron.

Sin entrar en el debate conceptual de estas amenazas, la actualidad de estos días pone de relieve que, en este mundo globalizado cada vez más complejo e interdependiente donde lo local y global son vasos comunicantes, estas amenazas no conocen fronteras y suponen un desafío e incertidumbre tanto a nivel nacional como respecto a la convivencia en el sistema mundial.

La respuesta a este reto colectivo, como lo denomina Merkel, debe darse en los mismos términos, con la misma estrategia y contundencia con la que actúa este desafío: siendo conscientes de que todos y todas somos parte de la solución de la crisis, desde la corresponsabilidad de cada individuo como parte de la ciudadanía global y de cada Estado como parte de la Comunidad Internacional.

El hecho de que las amenazas sean globales y que se retroalimenten refuerza, aún más si cabe, la necesidad de coordinación y cooperación en respuestas conjuntas. Esto supone un nuevo enfoque, un cambio de paradigma hacia lo que Chris Abbott, Paul Rogers y John Sloboda, de Oxford Research Group, en junio de 2006 denominaron como “paradigma de seguridad sostenible”, donde en lugar de tratar de controlar unilateralmente las amenazas se aboga por resolverlas cooperativamente.

Por ello, hoy más que nunca, las políticas de cooperación son más necesarias que nunca. La Declaración Universal de los Derechos Humanos y el espíritu que impregna la Agenda 2030 nos muestra el camino: es de justicia social que nadie quede atrás. Por ello, debemos continuar prestando especial atención a aquellos grupos poblacionales especialmente vulnerables de cada país y promoviendo el desarrollo humano en los países más pobres, porque eso nos hace más fuertes a todos.