Día Mundial del Reciclaje

El Día Mundial del Reciclaje se celebra desde el año 2005, fecha en la que la UNESCO decidió instaurarlo con el fin de concienciar de las ventajas que conlleva realizar un correcto reciclaje de los desechos.

Cada año se producen más de 380 millones de toneladas métricas de plástico virgen, reciclando únicamente el 9%. Además, entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico llegan a los océanos cada año, estando ya presentes en nuestros cuerpos a través de los microplásticos.

El papel es otro elemento que se produce de forma masiva, deforestando para ello los bosques del planeta. Se estima que hasta la fecha se han destruido o degradado dos tercios de los bosques tropicales del mundo.

Pero no se trata sólo de plástico o papel. Existen otros materiales que se pueden reciclar, como el vidrio, las pilas y baterías, el cemento, el cartón, la madera, los desechos orgánicos, los objetos electrónicos o los metales.

La explotación desmedida de los recursos naturales ha despertado la preocupación mundial. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), la basura puede dejar de ser una fuente de los gases de efecto invernadero que afectan la atmósfera para convertirse en un generador de energía que contribuya a la lucha contra el cambio climático. El reciclaje es una excelente manera de revertir el cambio climático y evitar la generación de toneladas de basura.

Hay tres ejes en los que se debe trabajar al respecto:

  1. Reducir la cantidad de residuos que producen las personas y reciclar materiales.
  2. Producir energía a partir de la basura para que ésta reemplace a la generada por combustibles fósiles.
  3. Almacenar el carbono que sale de los vertederos.

El reciclaje protege los recursos naturales, reduce la contaminación y genera empleos. Hay que continuar con los esfuerzos para reciclar todos los residuos útiles, como latas, botellas de plástico, frascos de vidrio, papel y cartón, reduciendo de esta forma el consumo de petróleo, agua y emisiones de CO2.