Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo

José Francisco Montero, Responsable de fortalecimiento institucional y coordinador de universidades de la AACID

La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural se aprobó en 2001 y, a continuación, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 21 de mayo como el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, a través de su resolución 57/249 de diciembre de 2002.

En 2011, la UNESCO y la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas lanzaron la campaña «Haz un gesto por la Diversidad y la Inclusión» con el propósito de animar a las personas y a las organizaciones de todo el mundo a que tomen medidas concretas de apoyo a la diversidad. Finalmente, en 2015, la Segunda Comisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó por unanimidad la resolución sobre Cultura y Desarrollo Sostenible A/C.2/70/ L.59, afirmando la contribución de la cultura a las tres dimensiones del desarrollo sostenible: reconocer la diversidad del mundo mucho más allá de lo natural y lo cultural, reafirmar que las culturas y civilizaciones pueden contribuir al desarrollo sostenible, y su papel como factores habilitadores cruciales.

Se trata de un día internacional en el que debemos profundizar en los grandes valores de la diversidad cultural:

  • Concienciar sobre la importancia del diálogo intercultural, la diversidad y la inclusión.
  • Lograr que todas las personas nos comprometamos y apoyemos la diversidad mediante gestos reales en nuestro día a día.
  • Combatir la polarización y los estereotipos para mejorar el entendimiento y la cooperación entre las gentes de diferentes culturas.

La transformación que exige el cumplimiento de la Agenda 2030 conlleva la convivencia y el respeto de otras culturas que están interrelacionadas tanto con la problemática y retos globales como con las soluciones y respuestas. Las tres cuartas partes de los mayores conflictos tienen una dimensión cultural.

Superar la división entre las culturas es urgente y necesario para la paz, la estabilidad y el desarrollo. Y es que la cultura, en su rica diversidad, posee un valor intrínseco tanto para el desarrollo como para la cohesión social y la paz.

La diversidad cultural es una fuerza motriz del desarrollo, no sólo en lo que respecta al crecimiento económico, sino como medio de tener una vida intelectual, afectiva, moral y espiritual más enriquecedora. Todo esto está presente en las siete convenciones de la cultura, que proporcionan una base sólida para la promoción de la diversidad cultural. Esta diversidad es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible, gracias, entre otros, al dispositivo normativo, hoy día ya completo, elaborado en el ámbito cultural.

Simultáneamente, el reconocimiento de la diversidad cultural – mediante una utilización innovadora de los medios y de los TIC en particular – lleva al diálogo entre civilizaciones y culturas, al respeto y a la comprensión mutua.

Como contempla el actual Plan Andaluz de Cooperación para el Desarrollo PACODE 2020-2023, la defensa de la diversidad cultural es un imperativo ético, inseparable del respeto por la dignidad. Ello implica el compromiso de respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales, en particular, los derechos y las visiones de las personas pertenecientes tanto a minorías como a pueblos indígenas.

La Agenda 2030 incorpora la cultura y la diversidad cultural en las metas de los ODS reseñando el compromiso de fomentar el entendimiento entre distintas culturas, la tolerancia, el respeto mutuo y los valores éticos de la ciudadanía mundial y la responsabilidad compartida, reconociendo la diversidad natural y cultural del mundo, y también que todas las culturas y civilizaciones pueden contribuir al desarrollo sostenible y desempeñen un papel crucial en su facilitación.

El patrimonio cultural y la creatividad deben entenderse como elementos impulsores y facilitadores de la consecución de los ODS.

En coherencia con la Ley Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que establece entre sus principios rectores (art. 2.1 d) el respeto de los modelos de desarrollo social y económico de otros pueblos y de sus particularidades culturales y a los acuerdos internacionales, el PACODE considera el fomento de la diversidad cultural como una seña de identidad de la cooperación andaluza y una prioridad que ha de ser considerada de forma transversal.

Se atenderá al fomento del respeto de la diversidad cultural de las comunidades, y se promoverá su protección y se velará para que los riesgos que presenta la Agenda 2030 para los pueblos indígenas disminuyan y la oportunidad para el desarrollo sostenible se materialice en resultados, atendiendo a su complejidad y riqueza bajo el marco de un aprendizaje compartido.

Complejidad y riqueza que deben visibilizarse, para lo que se hace imperativo incluir sus prioridades y necesidades mediante la participación y elaboración de indicadores específicos inclusivos.