La AACID participa en los diálogos nacionales para la Cumbre Mundial de Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios

Fotografía de Mª Luz Ortega

El pasado 20 de mayo, la directora de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID), Mª Luz Ortega, participó en el seminario “Del mundo a los territorios y de los territorios al mundo: sistemas alimentarios diversos que proveen a las personas y respetan el planeta”, organizado por el Centro Mundial de València para la Alimentación Urbana Sostenible (CEMAS), para compartir la experiencia de la cooperación autonómica andaluza en este ámbito.

Durante su intervención, hizo mención a la Agenda 2030 como marco de actuación en el que instituciones y actores pueden confluir en un objetivo común y encontrar, de esta manera, una nueva narrativa en la que se incluyan todas las voces, independientemente del territorio al que pertenezcan. “Hablar de sistemas alimentarios que proveen a las personas, supone no solo garantizar el derecho a una alimentación adecuada sino asegurar el derecho a la libertad contra el hambre”, señaló.

Esta afirmación enlaza con lo que la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ya establecía sobre el hecho de que la relación intrínseca entre el ODS 1 (Fin de la pobreza) y el ODS 2 (Hambre cero) “no deja de mostrarnos que estamos ante una concepción holística y global con miras a reducir el hambre y la pobreza”.

En este sentido, la directora de la AACID reconocía que es imposible abordar los desafíos globales que obstaculizan el derecho a la alimentación, como derecho humano, sin hablar de Sistemas Alimentarios Sostenibles, y su conexión directa con los hábitos saludables que nos entrelazan con el ODS 3 (Salud y bienestar), así como el ODS 4 (Educación de calidad).

Igualmente, también daba por hecho la imposibilidad de “hablar de una alimentación de futuro sin atender a una industria agroindustrial con nuevas miradas” y conectar con el ODS 9 (Industria, innovación e infraestructuras) y con los ODS asociados a la acción por el clima, como el ODS 13 o los ODS 14 y 15, vinculados al respeto de los ecosistemas terrestres y la vida submarina que hacen posible medios de vida sostenibles, respectivamente. Del mismo modo que aquellos relacionados al cuidado del agua y el aumento de calidad de vida de las persona con la provisión de un sistema de agua y saneamiento que permita llevar una vida más saludable (ODS 6). Estando todo ello, bajo la responsabilidad individual y colectiva de la ciudadanía en los territorios, tanto en los países socios pero también en los países donantes. Concretamente en nuestra ciudadanía, con la que se debe promover un consumo responsable y sostenible, como marca el ODS 12, y en cuanto a la promoción de una ciudadanía informada y comprometida, el ODS 4.7. En ese doble efecto entre donantes y socios, la Agenda nos insta a promover e impulsar el ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico), que permita la reducción de las desigualdades para cumplir con el ODS 10.

Continuando con su repaso a la Agenda 2030, la directora de la AACID señalaba que las causas directamente conectadas a crisis prolongadas y a las injusticias, son el hambre y la inseguridad alimentaria. Por ello, Mª Luz Ortega afirmaba que “no podemos perder de vista que es necesario construir un escenario de paz, con instituciones sólidas y hacer efectiva la justicia, como establece el ODS 16. Del mismo modo, sólo es posible enfrentar estos desafíos bajo el eje vertebrador del ODS 5 que aboga por la igualdad de género. No es posible proveer la vida y respetar el planeta sin implicar cada una de las facetas de la vida.”

A modo de conclusión, la directora reconocía que “son numerosos los objetivos y metas en los que la cooperación al desarrollo descentralizada puede incidir.”

Teniendo presente este marco común, afirmaba que desde la cooperación al desarrollo andaluza se trabaja para alcanzar todos estos objetivos en tres escenarios, promoviendo una ciudadanía consciente, responsable y comprometida con el derecho a la alimentación y a través de nuestro trabajo en cooperación al desarrollo. Un trabajo que se desarrolla en los territorios, entendiendo este término como algo más allá de una división administrativa, como un espacio de pertenencia y de construcción colectiva.

“Hablar de otra manera de mirar el futuro con el objetivo de reducir las desigualdades a nivel mundial e impulsar la provisión de medios de vida y el ejercicio de los derechos de las personas y de los pueblos, sólo es posible con una mirada territorial.“ De ahí la importancia de la localización de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En esta línea, la directora quiso compartir una experiencia propia de la AACID que, gracias a su mirada territorial, ha permitido trabajar desde un enfoque multinivel y multiactor. Esta experiencia está enmarcada en el apoyo que se presta al Sistema de la Integración Centroamericana, concretamente a la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano y permitió desarrollar una gobernanza multinivel y multiactor para abordar la Agenda 2030 con una mirada territorial.

A través de dicho proyecto, se dinamizaron formas propias de producción y de fomento de la agricultura y la agroindustria, pensadas para la provisión de la seguridad alimentaria del pueblo garífuna y para la generación de bienes públicos más globales, apostando por una agricultura más sostenible y unas prácticas agroindustriales resilientes al cambio climático, y todo ello, bajo planes de manejo territorial que incorporan el trabajo conjunto de gestión entre 4 países en un territorio, cuyo eje de actuación es la definición cultural del territorio y la alianza estratégica natural del pueblo garífuna.

María de la Luz Ortega Carpio. Directora Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo

Así, la Directora de la AACID afirmaba que “este hecho nos mostraba como la articulación de alianzas estratégicas en el territorio va más allá de una mirada puramente local, es una mirada global y local, con la que se pueden construir bienes públicos como son las cadenas regionales de producción y suministros, que permiten conectar lo local con lo global y, su vez, con otros territorios para construir un desarrollo más equitativo, pensado desde los valores endógenos del territorio en conexión con el mundo».

Para finalizar su intervención, recordó la grave crisis provocada por la pandemia de COVID-19, y cómo esta enfermedad ha afectado las poblaciones, así como la importancia de contar con territorios resilientes.

Para ver el vídeo completo del seminario, entra en este enlace: