La directora de la AACID participa en la Comisión del Senado para la reforma de la cooperación española

La Junta de Andalucía y la Consejería de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, a través de la directora de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID), Mª Luz Ortega, participan en la Comisión del Senado para la reforma de la cooperación española, celebrada el 2 de junio de 2021, con el propósito de informar en relación con el estudio de la Cooperación Descentralizada.

La comparecencia completa de la directora de la AACID puede visualizarse en la web oficial de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

En esta comparecencia, ha abordado cuatro cuestiones claves para la cooperación andaluza como son la importancia y singularidad de de la cooperación descentralizada andaluza, las propuestas que podrían incorporarse a la futura Ley de Cooperación, el trabajo que desde Andalucía se realiza en relación a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y el enfoque y proyectos destacados que desde la AACID se desarrollan en este ámbito.

En torno a estos cuatro ejes, MªLuz Ortega habló en primer lugar de los valores de la cooperación descentralizada, entre las que se encuentra la andaluza, entre los que destacó su capilaridad, que le permite penetrar en espacios y áreas básicas tradicionalmente vetadas a los estados. Suma a esta característica, su horizontalidad, que favorece actuaciones más acordes a las necesidades e intereses estratégicos de la población. Destacó también su clara identificación con lo local, con el territorio, un aspecto al que la Agenda 2030 ha venido a reforzar porque en el espacio local es donde se producen las principales transformaciones, donde acontece la vida de las personas. En última instancia, señaló entre sus valores que la cooperación descentralizada es una cooperación abierta a la realización de iniciativas innovadoras capaz de integrar al conjunto de actores de forma más ágil y dinámica por último y derivado del hecho de acontecer en los territorios la cercanía a la ciudadanía a sus intereses e inquietudes.

Posteriormente, la directora de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo compartió, como se reflejó en otras intervenciones, el peso que tiene la cooperación autonómica en el conjunto de la Cooperación Española. En este sentido, señalaba que “la cooperación descentralizada autonómica contribuye de forma significativa y constante a la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD)”. Así pues, en los últimos años (2015-2019) se han comprometido entre 131 y 201 millones de euros anuales por parte de la cooperación autonómica, lo que supone entre un 7% y el 8% de ayuda bilateral comprometida. Y en este ámbito, la cooperación andaluza es la segunda más importante en el ámbito nacional, tras la cooperación vasca, suponiendo el 24,94% de la AOD comprometida en este periodo.

“La cooperación andaluza es la expresión de la solidaridad del pueblo andaluz, es contribuir al desarrollo solidario de los pueblos”, explicaba la directora de la Agencia.

De hecho, así lo recoge el propio Estatuto de Autonomía en sus objetivos básicos. Un Estatuto en el que además indica que el pueblo andaluz participa de la solidaridad internacional con los países menos desarrollados promoviendo un orden internacional basado en una más justa distribución de la riqueza, así como que la Comunidad Autónoma de Andalucía desplegará las actividades de cooperación para el desarrollo, dirigidas a la erradicación de la pobreza, la defensa de los derechos humanos y la promoción de la paz y los valores democráticos.

Siendo así, la cooperación andaluza, que cuenta con más de 40 años de historia, se caracteriza por:

  1. Ser una cooperación constituida por un conjunto de actores descentralizados. El modelo de cooperación descentralizada se articula a través de un conjunto de actores andaluces: principalmente las ONGD, las Universidades, y la administración local así como los fondos de cooperación, que en el caso de la cooperación andaluza es el Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (FAMSI).
  2. Estar coordinada a través de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo, que es una Agencia Pública Empresarial que diseña, canaliza, ejecuta y coordina la política de cooperación de la Junta de Andalucía. Este modelo configura la cooperación descentralizada andaluza, y lo dota de más facultades, permitiendo dedicar parte del presupuesto a financiar la cooperación técnica con entidades homólogas en países en desarrollo. Es precisamente en esta modalidad de cooperación donde, según la doctrina internacional y europea, las regiones y ciudades pueden hacer una mayor contribución al desarrollo por la vía del intercambio de experiencias, conocimiento e innovación. Por ello, esta modalidad es la que hace diferente e identifica a la cooperación descentralizada andaluza.
  3. Tener presencia y reconocimiento Internacional: Desde sus inicios la cooperación andaluza ha estado circunscrita a las siguientes zonas de actuación: América Latina, Norte de África y Oriente Medio y África Subsahariana, al amparo de los criterios establecidos por la cooperación española. En este sentido, Andalucía es una comunidad autónoma que apuesta por un multilateralismo basado en la acción multinivel y bajo criterios de territorialización. Un ejemplo de ello es la actual apuesta por trabajar bajo este enfoque multiactor y multinivel la localización de ODS en países como Mozambique y República Dominicana, con PNUD, o nuestro trabajo con la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRAW), o con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con el fin de eliminar el trabajo infantil en Latinoamérica.
  4. Contar con un sistema especializado de cooperación descentralizada que combina instrumentos diversos e incorpora al mapa de actores andaluces en los territorios, donde la AACID puede ejercer como la institución que acompaña y fortalece al conjunto de actores.
  5. Tener un enfoque territorial, capaz de articular acciones a nivel local, regional y global. Generando espacios de encuentro y diálogo construyendo de abajo hacia arriba.
  6. Tener presencia en el terreno y con capacidades instaladas: actualmente la AACID cuenta con un equipo de 6 profesionales especializados que coordinan su labor en países priorizados desde las oficinas de la cooperación española, salvo en Marruecos.
  7. Alentar la transferencia e intercambio de conocimiento, permitiendo el fortalecimiento de servicios sociales y transferencia de conocimiento.
  8. Ser promotora de una ciudadanía global. Desde la AACID se promueve, trabajando con las ONGD y las Universidades, por una educación para el desarrollo que favorezca una ciudadanía informada, formada, crítica, comprometida, movilizada, capaz de enfrentarse a un mundo cada vez más interdependiente y con una problemática planetaria y retos cada vez más complejos.

En la segunda parte de su intervención, la directora de la AACID, Mª Luz Ortega, expuso las propuestas que podrían incorporarse a la futura Ley de Cooperación. Entre ellas, destacaba que “la política de cooperación al desarrollo debe entenderse como una política de Estado, que recoja y reconozca el enfoque multiactor y multinivel al que nos insta la Agenda 2030”.
Asimismo, también expresaba que se debe “dotar a las comunidades autónomas de más herramientas que permitan desplegar el potencial que tenemos dadas las competencias que tenemos transferidas”.

Ortega también hablaba de establecer las bases de la corresponsabilidad, generando auténticos espacios de participación conjunta, o de reconocer la capacidad de actuación plena de la cooperación autonómica, reconociendo no sólo su capacidad de actuación directa sino también removiendo los obstáculos que permitan a la cooperación subestatal pueda realizar “cooperación delegada” y vincularla con los programas y fondos de la cooperación europea de la que forma parte.

Del mismo modo, la directora defendía que es necesario que la reforma del sistema estatal de cooperación vaya acompañada de una revisión y actualización del conjunto de normativas que afectan a los gobiernos autonómicos y locales y que inciden en el desarrollo de los procesos de cooperación, y avanzar en un nuevo marco normativo que sea claro, homogéneo y no discrecional que garantice la operatividad, reconocimiento y la relevancia en calidad que tiene la cooperación descentralizada. En definitiva, establecer un marco normativo que permita una gestión ágil y adaptada a los nuevos contextos.

También hablaba de la necesidad incorporar la cooperación descentralizada a la cooperación española de manera efectiva, instrumentos propios, innovadores y coordinados, que den seguridad y capacidad de actuación al personal autonómico expatriado para poder desarrollar su trabajo en el exterior con garantías.

Como última propuesta, Ortega explicaba la importancia de dar estabilidad y facilitar el desarrollo de una carrera profesional al personal especializado en cooperación, tanto en terreno como en la sede de la administración central, autonómica y local. «La cooperación como política de Estado debe ser gestionada por personal especializado en cooperación».

Para finalizar su comparecencia, la directora destacaba que el actual Plan Director de la Cooperación Andaluza (2020-2023) integra la Agenda 2030 como senda a seguir, “la política de cooperación al desarrollo tanto a nivel de gobierno central como en el autonómico es una política palanca para el logro de la Agenda 2030, desde un enfoque multiactor y multinivel”.