DÍA MUNDIAL DE LA ASISTENCIA HUMANITARIA

Personas desplazadas en Yemen, 2019 © ACNUR

Según las Naciones Unidas, durante 2021, 235 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria y protección. Conflictos, eventos climáticos extremos y economías en deterioro han empujado a millones de personas al borde de la supervivencia, en una situación agravada por la pandemia provocada por la COVID-19, que requiere de actuaciones urgentes dirigidas a las personas que más sufren en el planeta.

Fomentar la acción humanitaria es un objetivo de la cooperación según la Ley de Cooperación Internacional para el Desarrollo de Andalucía. Proporcionar servicios sociales básicos, el respeto de los derechos humanos, promover la igualdad de oportunidades con especial atención a la integración social de la mujer y de los grupos de población más vulnerable, especialmente las personas refugiadas y desplazadas, constituyen un mandato legal para Andalucía.

En 2008 la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 19 de agosto como el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria en memoria del brutal atentado terrorista, del 19 de agosto de 2003, contra la sede de las Naciones Unidas en Bagdad (Iraq) que se cobró la vida de 22 personas, entre ellas el enviado de la ONU, Sergio Vieira de Mello.

En este día, se continúa rindiendo un homenaje especial a los trabajadores y trabajadoras humanitarias quienes a pesar del conflicto, la inseguridad, la falta de acceso a las personas que más lo necesitan y los riesgos de la pandemia de la COVID-19, se dedican a salvar y proteger vidas. La falta de acceso y las restricciones de movilidad han provocado que los que hayan estado en primera línea de la respuesta sean las propias comunidades, la sociedad civil y las ONG locales.

Los retos que afronta el complejo escenario humanitario mundial, con grandes crisis que afectan a millones de personas en el mundo y que se ha visto llevado al extremo como consecuencia de la pandemia generada por la COVID-19, requiere de actuaciones dirigidas a las personas que más sufren en el planeta. La pandemia ha impactado de forma especialmente grave en aquellas personas y colectivos que ya se encontraban en situación de alta vulnerabilidad antes de esta crisis y en los territorios azotados por conflictos o desastres naturales, con un impacto devastador.

En palabras de António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas: “el conflicto, el cambio climático y la COVID-19 han creado el mayor desafío humanitario desde la Segunda Guerra Mundial… juntos, debemos movilizar recursos y ser solidarios con las personas en su momento más oscuro de necesidad.”

Según Naciones Unidas, durante 2021, 235 millones de personas necesitarán asistencia humanitaria y protección. Esto significa que 1 de cada 33 personas en todo el mundo necesita ayuda, un aumento significativo con respecto a 2020 en que esta cifra fue de una de cada 45 personas, la más alta en décadas. Las Naciones Unidas y sus organizaciones socias precisan 35.000 millones de dólares para atender a 160 millones de personas con mayores necesidades en 56 países. Yemen, con el 80% de su población necesitada de asistencia, es la peor crisis humanitaria a nivel mundial.

Según el informe sobre la acción humanitaria en 2019-2020, realizado por el Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH) y Médicos Sin Fronteras (MSF), la crisis sanitaria, social y económica originada por la COVID-19 y sus graves consecuencias humanitarias van a condicionar la acción humanitaria en los próximos años. Además, la pandemia ha golpeado en un momento de retroceso en la financiación humanitaria internacional y crecimiento de las necesidades de asistencia y protección, afectando gravemente a la movilidad de muchas poblaciones atrapadas en complejas situaciones que amenazan aún más sus derechos. A finales de 2019, un total de 79,5 millones de personas se encontraban en situación de desplazamiento forzado (un 12,28% más que tan solo un año antes y un 93,9% más que a finales de 2010); 34 conflictos armados seguían activos (el mismo número que en 2018) y había 94 escenarios de tensión a nivel mundial (83 en 2018).

La pandemia causada por la COVID-19 ha supuesto un desafío sin precedentes para un sistema humanitario ya en tensión si bien no se ha cubierto la financiación requerida del Plan de Respuesta Global contra la COVID-19 lanzado por Naciones Unidas.

Ante esta situación, tras años de recortes, España incrementa la financiación de la ayuda oficial al desarrollo y la acción humanitaria aunque todavía está lejos de alcanzar el compromiso para el año 2023. Según el estudio mencionado, la acción humanitaria pública española alcanzó los 61,99 millones de euros en 2019, un 22,1% más que el año anterior. A pesar de este significativo aumento, su porcentaje dentro de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) neta sigue siendo muy bajo: 2,38%. El compromiso de la Cooperación Española es que la acción humanitaria suponga el 10% de la AOD, en línea con las recomendaciones a nivel internacional.

La Ley 14/2003, de 22 de diciembre, de Cooperación Internacional para el Desarrollo, de la Comunidad Autónoma de Andalucía, incluye como uno de sus objetivos:

  1. Fomentar la acción humanitaria.
  2. Contribuir a la satisfacción de las necesidades básicas de la población, con especial incidencia en las capas más desfavorecidas.

El III Plan Andaluz de Cooperación para el Desarrollo (2020-2023) establece como uno de sus objetivos estratégicos salvar vidas, aliviar el sufrimiento y proteger los derechos de las personas afectadas por las crisis.

A través de la acción humanitaria andaluza, se pretende dar respuesta a algunas de las mayores crisis existentes, sean emergencias sobrevenidas o crisis de larga duración, para salvar vidas, aliviar el sufrimiento y proteger los derechos de las personas más afectadas por las crisis, con especial atención a aquellas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.

La acción humanitaria de Andalucía tiene como foco la atención a las poblaciones afectadas por las crisis crónicas, de larga duración y crisis olvidadas, principalmente en contextos de conflicto y violencia, junto con desastres naturales. También se atienden las emergencias humanitarias como respuesta inmediata y urgente a crisis sobrevenidas y se apoyan actuaciones destinadas a la llamada recuperación y rehabilitación temprana, para la recuperación física, productiva, psicológica o institucional y el restablecimiento de servicios esenciales de territorios afectados por desastres.

Son poblaciones prioritarias de la acción humanitaria andaluza las personas afectadas por violencia y conflictos, mujeres, niñas, niños, jóvenes/adolescentes, personas LGTBI, personas mayores de edad y personas capacidades diferentes, así como las personas refugiadas, desplazadas y migrantes, prestándose especial atención a los desplazamientos forzosos.

Desde la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional (AACID) se reafirma la apuesta por promover la integración efectiva de la perspectiva de género en la respuesta a las crisis humanitarias como rasgo diferenciador de la acción humanitaria que se realice desde Andalucía. La atención a las necesidades diferenciadas de mujeres y niñas, el fortalecimiento de sus capacidades ante las crisis y en particular la lucha contra la violencia sexual y de género, constituyen ejes prioritarios de todas las actuaciones humanitarias.

Para conseguir el mayor impacto posible en los territorios, las ayudas se canalizan a través de agentes humanitarios especializados, con presencia y experiencia de trabajo en las zonas afectadas por las crisis.

A través de ONGD, se apoyan intervenciones humanitarias en áreas geográficas prioritarias de la cooperación andaluza como son los territorios palestinos, los campamentos saharauis de Tindouf, África Subsahariana o Iberoamérica.

Con organismos de las Naciones Unidas, tales como ACNUR, UNRWA, UNICEF o la OPS, principalmente como respuesta a grandes emergencias humanitarias desatendidas por la comunidad internacional en diferentes lugares del planeta, tales como las crisis de Siria, Líbano o Yemen.

En 2020, desde la Agencia andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID) se ha destinado un total de 2.599.970 euros a proyectos de acción humanitaria, lo que supone el 11,53% del presupuesto anual de la Agencia, en un total de ocho intervenciones que se están desarrollando durante este año. De estas intervenciones, cinco inciden en crisis crónicas, para las que se han destinado 1.499.970 y son desarrolladas por ONGD, y tres a intervenciones de emergencia ante crisis sobrevenidas realizadas a través de organismos internacionales, a las que se han destinado 1.100.000 de euros. Se atenderán las crisis crónicas de territorios Palestinos y campamentos saharauis en Tindouf (Argelia) con actuaciones en salud y género, y se facilitará agua y saneamiento a población altamente vulnerable en Haití.

También este año, la AACID ha ratificado su compromiso con las Naciones Unidas en el marco del “Plan Global de Respuesta Humanitaria para la COVID-19”, a través de la financiación de proyectos de atención a la salud materno-infantil de personas refugiadas de Palestina en Siria con UNRWA; la provisión de refugio, vivienda distribución de artículos básicos de emergencia y protección de menores en Yemen con ACNUR, a lo que se ha sumando la provisión de asistencia urgente a población desplazada por el Huracán Eta en Honduras.

La solidaridad de la ciudadanía de Andalucía tiene una de sus máximas expresiones en su compromiso con la acción humanitaria, que ahora más que nunca necesita de recursos y apoyos para no abandonar a las personas que más sufren en el planeta.

Carme Tàpies, Jefa del Departamento de Acción Humanitaria.