Día Internacional de la Paz

21 de septiembre de 2021

“La responsabilidad de evitar los conflictos incumbe a los hombres políticos; la de establecer una paz duradera, a los educadores”,
María Montessori.

Desde la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID) nos sumamos al Día Internacional de la Paz, que se celebra todos los 21 de septiembre desde su proclamación por la Asamblea General de la ONU en 1981, con la finalidad de conmemorar los ideales de paz de cada pueblo y nación.

La base para la celebración de este Día la encontramos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuyo fin último es conseguir la libertad, la justicia y la paz para todos los seres humanos.

Pero, ¿qué entendemos por paz? El propio concepto ha ido evolucionando. Ante la paz “negativa” concebida como la ausencia de guerra y violencia directa cuyo mecanismo para alcanzar esa meta es la solución de los conflictos existentes, Galtung contrapone la paz “positiva” como ausencia de guerra y violencia directa junto con la presencia de la justicia social. Es decir, la paz “positiva” implica un conjunto de actitudes, instituciones y estructuras que crean y sostienen a las sociedades pacíficas. Supone generar relaciones armoniosas, lo que se consigue cuando dos o más entidades en conflicto emprenden proyectos juntos y los beneficios que genera ese proyecto son repartidos equitativamente.

Esta idea de paz positiva subyace al declarar la ONU en 2001 este día como una jornada de no violencia y alto al fuego en los conflictos activos siendo el objetivo conseguir la paz mediante el desarrollo social y económico de los pueblos abordando asuntos clave como pobreza, hambre, salud, educación, cambio climático, igualdad de género…

Y no podría ser de otra manera, teniendo en cuenta que tanto los Derechos Humanos como los retos actuales de este mundo cada vez más globalizado están interrelacionados. Prueba de ello son los distintos lemas de este Día Internacional en los últimos años.

En 2019, el Día Internacional de la Paz se centró en la lucha contra el cambio climático poniendo el foco en el peso que tiene el medio ambiente en la paz mundial. Los desastres naturales provocan más desplazamientos que los propios conflictos (los “refugiados ambientales”); la escasez de recursos crea tensiones entre personas y pueblos; la salinización del agua y los cultivos pone en peligro la seguridad alimentaria… Desafortunadamente, estos desastres están en aumento, ocasionados por el cambio climático, la desertificación, la pérdida de biodiversidad y la contaminación, fenómenos que ponen en peligro tanto la salud de la población mundial como la de nuestro planeta Tierra.

En 2020, el lema fue “Forjando la paz juntos”. En marzo de ese año, el Secretario General de NNUU, Antonio Guterres, hizo un llamamiento a todos los países en guerra para hacer un alto el fuego y centrarse en la lucha contra el COVID, una tarea que necesariamente implica la cooperación internacional, de todas y todos, para no dejar a nadie atrás, y especialmente, a las personas en situaciones más vulnerables. Esta crisis multidimensional, que ha revertido los progresos sociales de reducción de pobreza y desigualdades, pone de relevancia la urgencia de abordar las transformaciones sistémicas para hacer realidad la Agenda 2030 de un modo global, activando mecanismos de solidaridad y corresponsabilidad. No cabe lugar a disputas narrativas entre el “yo primero” y “somos mundo”. Si bien es cierto que los momentos de incertidumbre son abono para discursos de odio, xenofobia, agendas de miedo y fractura social, la única salida viable y sostenible es cooperando. Porque esta pandemia evidencia que no entiende de naciones, razas, religiones, orientaciones sexuales, estratos sociales… y únicamente, desde el sentir como comunidad humana que somos, encontraremos respuestas a estos retos. Porque el virus más peligroso es mirar hacia otra parte, levantar barreras excluyentes hacia “el otro”, normalizar la violencia. Porque como nos recuerda Edmund Burke: “Para que el mal triunfe, solo hace falta que las personas justas no hagan nada”.

En 2021, el lema propuesto es “Recuperarse mejor para un mundo equitativo y sostenible”. Dando trascendencia a la pandemia, se pone el foco en los problemas de salud provocados alrededor del mundo, especialmente en los países en vías de desarrollo, que han creado aún más inestabilidad social y económica, dando paso a un aumento de situaciones de conflicto y violencia.  Si bien la vacunación es parte de la solución, este lema es una oportunidad para reflexionar sobre cómo queremos recuperarnos, sobre qué aspectos consideramos imprescindibles para hacer de este un mundo equitativo y sostenible. La pandemia ha puesto sobre la mesa cuestiones tales como la importancia de la salud mental, de los cuidados, del impacto exponencialmente diferenciador atendiendo al género… La recuperación no puede reducirse a volver al punto de partida o revertir efectos parcheando situaciones que conminan a transformaciones. Aunando la limitación del planeta y la capacidad de resiliencia de los seres que la habitan, resulta primordial educar para la paz.

“Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz, la gente educa para la competencia y este es el principio de cualquier guerra. Cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, es día estaremos educando para la paz”, María Montessori.

Hoy, más que nunca, en la década para la acción de la Agenda 2030, sacudida por la pandemia, los desastres de Haití, la situación de Afganistán…, resulta primordial potenciar esa ciudadanía global con capacidad crítica, que sabe mirar al entorno interdependiente y a los retos complejos; que está dotada de conocimientos y capacidades necesarias para comprender el mundo actual; con valores, actitudes, competencias socioafectivas para manejarse en él con los otros; que busca soluciones creativas, colectivas y cooperativas.
Hoy, más que nunca, necesitamos de esa Educación para el Desarrollo, transformadora, que posibilite construir sociedades pacíficas, justas, equitativas en armonía con nuestro planeta Tierra.