Noticia publicada el 10/01/25

Música para un viaje interior

Notas al programa encuentro de invierno JCA

 

Cuando el alma está enamorada de Dios

parece que todas las cosas la ayudan a amarle

y que todo la llama a seguirle,

como si fuera música. 

Teresa de Jesús (1515-1582)

 

A finales del siglo XVI y principios del XVII, la música hispanoamericana se erigió como un puente esencial entre las culturas de la vieja Europa y el Nuevo Mundo. Utilizada como herramienta política y sobre todo religiosa, las piezas creadas en este periodo facilitaron la integración de tradiciones y favorecieron el intercambio cultural. Este mestizaje musical marcó un viaje de ida y vuelta que no sólo enriqueció significativamente el patrimonio cultural, sino que significó una nueva forma de comprender y concebir la música desde una perspectiva que, si bien partía de una herencia oscurantista y temerosa, conduciría, tanto a autores como al público, a caminos de espiritualidad mucho más luminosos y esperanzadores.

Bajo esta premisa, el Joven Coro de Andalucía propone un fascinante recorrido por la música religiosa del Renacimiento y el Barroco en España e Iberoamérica en el que se reflejan tanto la riqueza emocional como la profundidad espiritual de la época. Los autores escogidos fueron figuras clave en la evolución de la música sacra en el ámbito hispánico y cada una de las piezas interpretadas ofrece una visión personal de los textos litúrgicos y devocionales empleados en las comunidades religiosas de los siglos XVI y XVII.

Polifonías de ida y vuelta es un programa diferenciado en tres secciones que comienza con cuatro obras que tienen como denominador común la devoción y aproximación espiritual desde un prisma oscuro y temeroso. La obra Deus in auditorium de Juan Gutiérrez de Padilla (1590–1664), compositor malagueño y maestro de capilla en la Nueva España, invoca la ayuda divina mediante el uso de un estilo polifónico pleno, a los que incorpora elementos expresivos típicos del Barroco, promoviendo así un discurso centrado en una profunda devoción en busca de una conexión directa con lo divino. In horrore visiones nocturne, del mexicano Francisco López Capillas (1606-1674), presenta una atmósfera oscura y mística: escrita por uno de los más destacados compositores latinoamericanos, evoca la angustia y el temor a través de un tratamiento polifónico denso, acompañado de disonancias que refuerzan el mensaje de inquietud espiritual en el que se apoya el texto. El programa continúa con Tristis est anima mea, que expresa la tristeza y el dolor del alma. Inspirada en el sufrimiento de Cristo, Padilla ofrece aquí una página que enfatiza la serenidad y profundidad emocional a través de una armonización cuidada y un uso sofisticado de la textura vocal, subrayando la aflicción y el lamento. Lamentations, del sevillano Francisco Guerrero (1528-1599), es considerada una de las obras más profundas del Renacimiento español, por su evocación del dolor y la desesperación del pueblo israelí. Guerrero, conocido por su maestría en el contrapunto y la estructura formal, emplea un estilo polifónico que transmite con gran fuerza estos lamentos recogidos en la Biblia.

La parte central del programa la conforman tres propuestas del Versa est in luctum, bajo la visión de los maestros Lobo, Padilla y Victoria: En la primera, el sevillano Alonso Lobo (1555-1617) utiliza una textura coral rica y compleja, con una interpretación solemne de la angustia y la tristeza del lamento, reflejo de la profunda piedad y la tradición litúrgica española. El director titular del JCA, Marco Antonio García de Paz, recupera a Juan Gutiérrez de Padilla y su visión del Versa est in luctum, en la que, como ocurre con Lobo, el autor malagueño muestra una técnica polifónica refinada para tratar el dolor y la pérdida. Sin embargo, se distingue por parte de Padilla un desarrollo armónico más expansivo y una mayor expresividad, características propias del incipiente estilo Barroco. Por último, el máximo exponente del Renacimiento español, el abulense Tomás Luis de Victoria (1548-1611), ofrece sobre el mismo texto una obra que aborda con una emoción severa y contenida la solemnidad de la liturgia. La destreza contrapuntística de Victoria se despliega a través de su belleza temática y de su extraordinaria capacidad para expresar el sufrimiento humano.

Victoria, en su clímax dramático, nos impulsa a la tercera parte del programa en la que encontraremos, al fin, tres piezas cargadas de luminosidad, esperanza y devoción. En Cui luna, sol et Omnia, Capillas recurre a una estructura brillante y luminosa, absolutamente contrastante con el repertorio escuchado previamente. El título (a ti, luna, sol y todas las cosas) hace referencia a una antífona mariana como fuente de luz espiritual. Es por esto que Capillas utiliza aquí una escritura vocal más expansiva y una ornamentación sutil y elegante, acorde al texto que armoniza. Sanctíssima María de Guerrero es una obra de gran belleza melódica dedicada a la Virgen. La polifonía utilizada para expresar la reverencia y el amor a la madre de Dios crea una atmósfera de adoración serena y profunda. Concluye este programa con una de las obras más emblemáticas de Tomás Luis de Victoria, su Salve Regina en la versión a ocho voces, himno mariano en el autor crea con su característica maestría contrapuntística una obra de gran poder y belleza, culminado el recital con esta expresión sublime de devoción y luminosa espiritualidad.

En suma, este concierto del Joven Coro de Andalucía, bajo la dirección de Marco Antonio García de Paz, ofrece una visión panorámica de la transición entre el Renacimiento y el Barroco en la música sacra iberoamericana y de los lazos artísticos y espirituales creados en este camino de ida y vuelta que, al fin y al cabo, no es sino un viaje al interior de cada uno de nosotros.

Beatriz González Calderón