Los Retos en Salud están basados en la metodología de innovación abierta, un concepto sujeto a matices pero que, en palabras del profesor de la Universidad de California, y máximo experto reconocido en este campo, Henry Chesborough, se trata del uso de los flujos internos y externos de conocimiento para acelerar la innovación interna y ampliar los mercados para el uso externo de dicha innovación”.

La importancia creciente de la innovación abierta desde hace más de una década queda reflejada en el hecho de que grandes corporaciones y administraciones han abierto sus áreas de innovación a la sociedad para mejorar la vida de la ciudadanía, incorporando en sus dinámicas de trabajo potentes cambios en favor de un mejor ecosistema en el que se desarrolle esta innovación abierta. Desafíos como el que lanzó la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional – junto a la Oficina de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, a los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, otras agencias estadounidenses y al gobierno de Suecia- a través de una convocatoria internacional que premiaba con un millón de dólares la mejor idea innovadora para mejorar la atención de los pacientes con ébola y el mejor diseño de traje que evitase el contagio, han sido un buen ejemplo del enorme alcance que estas iniciativas que interrogan a la sociedad pueden llegar a plantearse.

La administración pública andaluza, a través de las consejerías de Salud y Familias y de Educación y Deporte, se servirá una vez más de esta metodología, ahora en el II Reto Salud Andalucía, para mejorar la calidad de vida de los menores de 8 años afectados por la diabetes tipo 1 en el ámbito escolar.

En el ámbito de la sanidad pública, la innovación abierta persigue la adopción con éxito por parte de la ciudadanía, de empresas o de la organización, de un nuevo o mejorado producto, servicio, proceso o forma de organizarse, que tenga impacto positivo en la salud, el bienestar social o la sostenibilidad.

Y lo hace incorporando el talento externo.

El II Reto en Salud de Andalucía es un desafío abierto a cualquier persona con afán innovador procedente de cualquier ámbito: profesional, empresarial, asociativo, académico, o cualquier particular que sea capaz de ‘recoger el R’ y ofrecer una idea nueva y disruptiva.

La solución innovadora no parte de preconceptos, sino que puede venir dada en forma de mejora tecnológica, aplicación móvil, cambio organizativo, nuevo protocolo o canal de comunicación… Cualquier idea que mejore una o alguna de las tres categorías en los que se sustenta el ámbito del reto, que es el de los menores con diabetes tipo 1, en el entorno escolar.

– Área de formación y capacitación de las personas que atienden al menor con diabetes, fundamentalmente el profesorado, aumentando su información, motivación y empoderamiento.

– Área de coordinación/organización de su proceso de vigilancia y atención

Área de comunicación/información, mejorando los flujos que tienen lugar, o que han de tener lugar, entre las personas implicadas en el cuidado del menor cuando está en el centro escolar.

Los retos en Salud, en sus claves de innovación abierta, se alinean con las necesidades reales actuales que existen tanto en el sistema sanitario como en la sociedad; son procesos participativos, donde los diferentes sectores implicados se involucran desde la identificación de la necesidad hasta la adopción de la solución; y donde se torna imprescindible la constante comunicación bidireccional, interna y externa, para favorecer la comprensión, colaboración y la necesaria gestión del cambio que siempre conlleva la introducción y el uso de nuevas soluciones como las que se pretende hallar con esta segunda iniciativa de innovación abierta.