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Alta incidencia de Planococcus citri. Recomendaciones para su manejo integrado

20/07/2022

El Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) publicó con fecha 13 de enero de 2020 los Reglamentos de Ejecución UE 2020/17 y UE 2020/18 por los que se adelantaba la prohibición de las sustancias activas clorpirifos y clorpirifos metil con entrada en vigor de esta prohibición a los tres días de su publicación en el DOUE, es decir el día 16 de enero de 2020. En dichos Reglamentos se indicaba que los Estados miembros retirarán las autorizaciones de esas sustancias como máximo el 16 de febrero de 2020, fijando el 16 de abril como fecha máxima para la expiración de cualquier periodo de gracia que haya concedido cualquier Estado miembro.

El clorpirifos es un insecticida organofosforado, con un amplio grado de control y alto poder de penetración, que actúa sobre los insectos por contacto, ingestión e inhalación. Controla un amplio espectro de insectos chupadores y masticadores y hasta el momento controlaba la propagación de Planococcus citri.  El cotonet o cochinilla algodonosa es la más extendida y dañina de toda la familia pseudococcinae. Es tremendamente polífaga y su amplio rango de hospedadores  incluye  hortícolas, plantaciones de árboles frutales y viñedo así como numerosas especies ornamentales.

Afecta a todas las estructuras de la planta y se adapta a vivir tanto al aire libre como en el interior de los invernaderos. Es responsable de graves problemas sanitarios en las ciudades pues excreta gran cantidad de melaza que ensucia los vehículos, las aceras y el mobiliario urbano. Además, sobre esta sustancia peguntosa se asienta la negrilla (fumagina), un hongo que cubre todo de negro y deprecia el valor ornamental de parques y jardines.

Planococcus citri, en los dos últimos años, está teniendo una incidencia elevada en las plantaciones de cítricos, ya que clorpirifos y metil clorpirifos lo controlaban y técnicamente era fácil su control. Llegados a este punto hay que establecer estrategias de control y realizar un manejo integrado, que combine distintas alternativas para el control de este cotonet. Se pueden establecer las siguientes:

  • Podas que favorezcan la aireación de las zonas interiores y evite zonas con densidad vegetal.
  • Eliminar las malas hierbas.
  • Minimizar el uso de los medios químicos, considerando las medidas de prevención y/o culturales, pudiendo ser alternativas al control químico.
  • Métodos biológicos: el principal depredador del cotonet es el coccinélido Cryptoleamus montrouzieri y las hembras ponen los huevos en el ovisaco del cotonet. Al eclosionar las larvas se alimentan de los huevos y ninfas del cotonet. Las larvas de Cryptolaemus montrouzieri se parecen a los adultos del cotonet porque están recubiertas por filamentos blancos, sin embargo, se pueden diferenciar porque los filamentos son mucho más largos y además sus movimientos son mucho más rápidos y ágiles. Hay que tener en cuenta que  Cryptoleamus montrouzieri se desarrolla muy bien con inviernos suaves. En zonas frías o inviernos menos cálidos, las poblaciones de este auxiliar se pueden resentir.
  • En la actualidad el principal parásito es Anagyrus pseudococci, endoparasitoide solitario nativo del Mediterráneo que parasita preferiblemente a las hembras jóvenes (sin huevos). Otro parásito es Leptomastix dactylopii, que parasita preferiblemente a las hembras que ya han puesto huevos, en junio. Las sueltas de C. montrouzieri, A. pseudococci y L. dactylopii se pueden complementar unas con otras. Otros parasitoides del cotonet menos efectivos pero también comunes son Coccidoxenoides peregrinaLeptomastidea abnormis que parasitan a las ninfas de primer y segundo estadio respectivamente.
  • Si se evita la presencia de hormigas, los enemigos naturales son capaces de mantener las poblaciones del cotonet por debajo de los umbrales de tratamiento y no es necesario intervenir.

Respecto a los medios químicos, es necesario tomar las siguientes recomendaciones:

  • Alternar las materias activas con distinto modo de acción, con el fin de evitar la aparición de resistencias.
  • Todas las aplicaciones químicas deben realizarse con equipos previamente calibrados. Se debe considerar el uso de un adecuado volumen, presión y velocidad de aplicación, de manera que se asegure una apropiada cobertura vegetal.
  • Evitar el uso de insecticidas tóxicos para C. mountrouzieri y A. pseudococci.
  • Los plaguicidas deben utilizarse a las dosis recomendadas para evitar la aparición de resistencias o pérdida de eficacia de la aplicación.
  • La técnica de aplicación debe permitir alcanzar bien el envés de las hojas, procurando una buena cubrición de éstas en todas las plantas. Para las aplicaciones en pulverización es aconsejable la utilización de mojantes.
  • Realizar los tratamientos sobre focos, si están bien delimitados.

Fuente y referencia: Publicación del Ministerio de Agricultura de España, Guía de Gestión Integrada de Plagas de Cítricos. Madrid 2014