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Seguimiento fitosanitario del cultivo del almendro en las provincias de Granada y Almería

25/07/2022

El estado fenológico dominante en el que se encuentra el cultivo es “J” (fruto desarrollado), presentando los árboles un buen aspecto y desarrollo vegetativo, incluso teniendo en cuenta los rigores estivales del secano.

Desde el punto de vista fitosanitario llama la atención la ausencia de plagas características de estas fechas, debido seguramente a las condiciones meteorológicas de altas temperaturas.  En estas fechas se deberían haber producido las dos generaciones de orugueta del almendro (Aglaope infausta) y sin embargo, prácticamente no ha habido presencia de las mismas en esta campaña. Por el contrario, otra circunstancia llamativa es la elevada presencia del falso tigre del almendro (Monosteira unicostata) para esta época, cuando lo normal es que se produjera a partir de bien entrado agosto, llegándose incluso a observar defoliaciones. El porcentaje de brotes atacados con formas vivas alcanza hasta un 15 %, con máximos del 30 % y registrado en todas las estaciones de control. Se trata de un tipo de chinche muy pequeño, que se alimenta picando y chupando en el envés de las hojas, dándole al haz de la hoja un aspecto de mosaico amarillo blanquecino. También se pueden observar en el envés unos puntitos negros, que son los excrementos. Por el momento no es necesario realizar ninguna acción de control.

Se observa, en menor medida, presencia de araña roja (Tetranychus urticae) con un porcentaje de brotes atacados con formas vivas del 2,5 % y un máximo de 4 %, registrándose en el 60 % de las parcelas muestreadas. El periodo más crítico se suelen producir en los meses de julio y agosto, tanto en explotaciones de secano como de regadío. Hay que tener en cuenta que las explotaciones convencionales que se trataron en floración o con almendra cuajada con azufre, no suelen presentar tantos focos de araña como en las que no.

Con respecto a enfermedades, únicamente destaca la presencia de mancha ocre (Polystigma ocraceum), afectando sobre todo a aquellas plantaciones donde no se realizaron tratamientos fungicidas para prevenir o controlar su acción. Ya comienzan a observarse defoliaciones, registrándose un porcentaje de brotes con síntomas del 6,8 % y un máximo del 11 %. Se observa mayor presencia en las plantaciones que no se protegieron con tratamientos preventivos y en variedades más sensibles como Guara, Antoñeta, etc. El hongo permanece en las hojas que caen al suelo y en las que quedan adheridas al árbol, produciéndose una sola infección que pasa del suelo a la hoja. Después en las hojas ya no hay nuevas reinfestaciones entre sí. Para evitar o reducir infecciones al año siguiente es importante eliminar las hojas del suelo o destruirlas mediante labores de cultivo.