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Podredumbres de racimo durante la maduración en vid.

09/08/2022

Esta enfermedad causado por hongos, comprende la botrytis gris (Botrytis cinérea Pers), y/o bacterias y levaduras, que producen podredumbre ácida (Acetobacter sacharomyces y kloeckera) y podredumbres secundarias (Penicillium spp y otros).

La podredumbre más frecuente en vid es la botrytis gris, causado por un hongo. Esta inverna en forma de esclerocios y también como micelio. Ya en primavera, las conidias que producen los conidióforos de los micelios y esclerocios, atacan a cualquier órgano de la vid, desde inicio de floración a maduración. Estas conidias que inicialmente presentan un color blanquecino y que en pocos días se vuelve grisáceo, provocan infecciones y descomposición de los tejidos, afectando especialmente a los racimos en maduración; provocando desde la pérdida de estos y la reducción de cosecha, a desvirtuar la calidad de los mostos (color indeseado, aumento de la acidez volátil, problemas de clarificación, mal sabor y desagradables olores a moho).

La penetración de las conidias en los racimos, en la fase de cerramiento de racimo a maduración, se producen principalmente y tiene una correlación muy estrecha a través de heridas naturales (racimos apretados) o provocadas en las bayas por oídio (Uncinula necator) y polillas del racimo (Lobesia botrana y otras). Favoreciéndole las temperaturas suaves (18ºC), la humedad relativa alta (90%) y/o la presencia de agua o mosto, que se pueden dar incluso a nivel de cepa o microclima.

En la actualidad, casi todas las provincias se encuentran en estado fenológico de inicio de maduración. Observándose puestas de la 3ª generación de la polilla del racimo y coincidiendo con las primeras larvas L1.  En los próximos días se producirá el máximo de puestas y la eclosión de los huevos a los 7-8 días después de la ovoposición. Sin embargo, a pesar de las actuales condiciones meteorológicas de altas temperaturas, que no son favorables para el desarrollo del huevo y larvas neonatas (temperaturas de 12 oC a 30 oC y humedad relativa del 40 % al 70 %) pueden producir un control natural; las puestas en la cara sombreada y racimos interiores de la cepa y las larvas que se esconden en el interior de los racimos y bajo las hojas, provocarán heridas en las bayas, que a su vez generarán la infección.

Por otro lado, el otro foco de infección principal, se produce por el rajado de bayas que se ocasiona en los racimos afectados de oídio. La uva de los racimos al desarrollarse (engorde) y acumular mosto, que presentan una cicatriz o descomposición del tejido de la piel por este hongo, ceden y a través de la herida, penetra la infección. Son daños irreversibles y la estrategia y medios de lucha, consisten en evitar el oídio y las polillas, y/o medidas culturales como evitar el vigor y compactación de los racimos, favorecer la aireación e iluminación de estos o la eliminación de los racimos contaminados.

Para más información, consulte el informe fitosanitario de su provincia.