Atrás

Necrosis apical en el cultivo de mango

01/12/2022

El estado fenológico dominante del cultivo de mango, en estos momentos, es el de “yema latente” o “estado de latencia”.

Con el descenso de las temperaturas y aumento de la humedad relativa o lluvia, comienza el periodo más crítico para la propagación de la necrosis apical o bacteriosis del mango (Pseudomonas syringae), sobre todo en aquellas parcelas más expuestas a vientos y con humedad. Esta enfermedad, que afecta al cultivo de mango solo en áreas de clima mediterráneo, está causada por una bacteria, huésped de otras muchas plantas cultivadas o no, y es transportada por el aire o por salpicaduras de agua. 

En meses fríos, los síntomas más característicos son manchas necróticas en yemas vegetativas y florales, que a veces se extienden hacia el tallo y hojas a lo largo del nervio central. Finalmente, la yema se seca y muere. En ocasiones, se pueden ver gotas de exudado blanquecino transformándose en color oscuro y aspecto de resina en las yemas o en la panícula floral.

El daño más generalizado es la alteración del crecimiento vegetativo del árbol, especialmente grave en plantas jóvenes. Como consecuencia, reduce el cuajado y la producción, causando importantes pérdidas. No se han observado lesiones en frutos.

Los niveles máximos se alcanzan en febrero, remitiendo con la llegada de la primavera, aunque los síntomas persisten. Se establece de modo permanente en yemas y hojas durante todo el año; la radiación solar y altas temperaturas hacen que externamente desaparezca en verano, aunque puede estar latente en el interior de las yemas.

El seguimiento y estimación del riesgo para el cultivo se realiza con la valoración de las condiciones climáticas y fenología.

Como alternativas al control químico, las medidas de prevención y/o culturales recomendadas son:

  • En nuevas plantaciones es muy importante que los plantones estén sanos.
  • Dada la poca eficacia de los productos para controlar esta bacteria existente en el interior de la planta, el método de control debe ser preventivo, tratando de impedir su entrada.
  • La enfermedad no penetra en la planta de modo activo, sino que aprovecha heridas, roturas o las propias glándulas secretoras de cera (aperturas naturales) para entrar. Por esta razón no son aconsejables las podas en periodos fríos, pues abren heridas que van a favorecer la infección.
  • Las podas deben efectuarse a principios de primavera, una vez que el árbol ha comenzado a desarrollarse para así eliminar los focos de infección y evitar la proliferación de la bacteria en yemas.
  • En plantaciones muy expuestas al viento es recomendable colocar árboles o mallas cortavientos en las parcelas con estas características.

Hay que considerar que no hay productos fitosanitarios capaces de controlar la bacteria en el interior de la yema. El efecto de estos es aparentemente pasivo, formando una capa protectora sobre la superficie de la planta para evitar su entrada. En el caso de intervenir con productos fitosanitarios estos deben de estar autorizados para el cultivo de mango en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación