Resumen
El cambio climático está provocando períodos más frecuentes e intensos de sequías e inundaciones, lo que incrementa el estrés hídrico en los cultivos. Para enfrentar estas condiciones, las plantas intentan reducir las pérdidas de agua cerrando los estomas (pequeños poros en las hojas). Este proceso está regulado por hormonas y permite reducir la transpiración y mejorar la eficiencia en el uso del agua. En cultivos leñosos, como los cítricos, los portainjertos juegan un papel clave en la respuesta de las variedades injertadas frente a este tipo de estrés, ya que las raíces detectan las variaciones en la disponibilidad de agua e influyen en la señalización hormonal. Aquellos portainjertos con menores tasas de transpiración presentan una mayor eficiencia en el uso del agua y, por tanto, se consideran más tolerantes a la sequía. Por ello, es crucial conocer la respuesta de los nuevos portainjertos de cítricos bajo condiciones de escasez de agua.