El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía ha aprobado el II Plan Andaluz de Salud (1999-2002), elaborado por la Consejería de Salud con los objetivos de consolidar los logros obtenidos en política sanitaria durante los últimos años, reforzar la equidad y promover una mayor implicación de los distintos sectores sociales.
Respecto al plan anterior, vigente entre 1993 y 1997, este nuevo documento establece como principales novedades la incorporación de la población inmigrante a los programas preventivos de salud y la creación de programas específicos para jóvenes, entre los que destacan los referidos a la sexualidad y a la prevención de accidentes de tráficos.
Asimismo, se refuerzan los programas destinados a otros colectivos que requieren especial atención, como los niños (vacunas, educación para la salud) y los ancianos (prevención de la hipertensión, enfermedades cardiovasculares, etc).
En cuanto a la asistencia sanitaria a los inmigrantes, la Consejería de Salud ha solicitado la colaboración de las principales ONGs dedicadas a este colectivo en Andalucía, con las que estudia la posibilidad de negociar convenios marco.
Entre otras estrategias recogidas en el II Plan Andaluz de Salud, destacan también las referidas a la prevención de la mortalidad prematura por causas evitables, como accidentes de tráfico o SIDA, y a la reducción de los problemas generados por enfermedades infecciosas y crónicas.
En terrenos como la salud laboral, la higiene alimenticia o el medio ambiente, el nuevo plan señala la mejora de la seguridad y la introducción de la calidad en los procesos productivos como dos prioridades para completar la acción inspectora.
Mejora de indicadores
El documento aprobado hoy por el Consejo de Gobierno parte los resultados obtenidos tras la evaluación del anterior Plan Andaluz de Salud (1993-1997). El alto grado de cumplimiento de los objetivos fijados en este primer plan (más del 90%) ha supuesto una mejora tanto de los indicadores de salud como de la asistencia sanitaria y de la prevención de enfermedades, además de hacer posible la planificación de los programas de promoción de la salud y el desarrollo de nuevos recursos asistenciales.
La mejora de los indicadores de salud se refleja en datos como la reducción de las tasas de mortalidad en un 13,46% entre 1991 y 1997 o la tendencia decreciente de las enfermedades infecciosas. Así, el número de casos de sarampión descendió de 85 casos por 1.000 habitantes en 1991 a los 15 de 1996, además de no existir ningún caso de poliomelitis desde 1988 ni de difteria desde 1981.
Por el contrario, durante los últimos años se ha producido un aumento en la prevalencia de las enfermedades crónicas e invalidantes, como consecuencia del envejecimiento de la población.
El II Plan Andaluz de Salud, en cuyo trabajo previo a la redacción ha participado técnicos de los diferentes departamentos de la Junta, representa un instrumento para que las administraciones públicas, los servicios sanitarios y los ciudadanos consoliden la mejora lograda en los indicadores de salud y asistencia sanitaria, partiendo de un concepto integrador de la protección de la salud.