El Consejo de Gobierno ha declarado hoy Bien de Interés Cultural, con la categoría de conjunto histórico, la localidad almeriense de Vélez-Blanco (Almería). Esta población combina una bien conservada arquitectura tradicional con la presencia de numerosas casas palaciegas y edificios singulares de estilos mudéjar, renacentista y barroco.
El nuevo conjunto histórico, que coincide con los límites actuales del casco urbano por lo accidentado del terreno en el que se asienta, remonta sus orígenes al siglo XIII, con la construcción de la alcazaba musulmana. En esa época, la población contaba con dos murallas. La primera rodeaba la alcazaba y la mezquita (actual Iglesia de la Magdalena), mientras la segunda protegía el barrio de La Morería, que constituye el núcleo más primitivo del caserío, con sus viviendas escalonadas en torno a la fortaleza.
En 1507 comenzó a demolerse parte de la antigua alcazaba para levantar sobre sus cimientos el Castillo de los Fajardos. Durante los años siguientes, y a lo largo de todo el siglo XVI, la población se extiende por la falda del monte y alcanza las zonas llanas. Surgen las principales calles, como la de la Corredera, y se edifica la Iglesia de Santiago, que pasa a convertirse en el nuevo eje de la vida social y comercial de Vélez-Blanco. También se construye el Convento de San Luis, que también actúa como foco de un nuevo barrio a partir de la calle San Francisco.
A lo largo de las dos centurias siguientes Vélez-Blanco culmina su desarrollo urbanístico hasta alcanzar la estructura que actualmente mantiene, definida por la carretera de Vélez-Rubio a María, que atraviesa la localidad; los cerros del Castillo y de las Fuentes al oeste; las abruptas vertientes septentrional y meridional, y los barrancos de la Canastera y de las Fuentes al este.