Buscador portada

Almería
Cádiz
Córdoba
Granada
Huelva
Jaén
Málaga
Sevilla
Espectáculos
Exposiciones y museos
Monumentos y visitas
Libros y literatura
Cine y audiovisual
Formación
Agenda infantil
Fiestas y tradiciones
Flamenco

Mozart y Bruckner con LÜ Jia y Sa Chen, Conciertos

Mozart y Bruckner con LÜ Jia y Sa Chen, Conciertos
¿DÓNDE?
Virtual
¿CUÁNDO?
Todo el año

Todo el día.

¿CUÁNTO?
Gratuito.

Wolfgang Amadeus Mozart, Anton Bruckner.

En 1786, Mozart acababa de cumplir 30 años. No era consciente de que marcaría el principio del último capítulo de su vida. El Concierto para piano nº 20 se compuso en ese año, solo cinco años antes de su muerte, e incorpora todo el pensamiento musical de este joven genio en la cumbre de su poder creativo.
Tchaikovsky consideraba a Mozart el “Cristo de la Música”. Sus propias Variaciones sobre un tema rococó de 1876 fueron, en cierta manera, un tributo a Mozart, Haydn y demás compositores clásicos. Frente a la intensa pasión de muchas de sus obras más conocidas, esta pieza cautiva por su elegancia, remontándose a eras musicales anteriores en un claro gesto del compositor romántico. Bosques Silenciosos, de Dvorak, fue compuesta más o menos en la misma época y es un reflejo de la conexión profunda del compositor con su tierra, usando melodías de influencia bohemia.

La Sinfonía nº 2 de Bruckner se presentó por primera vez en 1873 y existen varias versiones de la obra. Sigue siendo la única de sus obras sinfónicas que no lleva dedicatoria y, al mismo tiempo, la primera pieza en la que sale a relucir su poderoso estilo musical. En 1868, Bruckner acababa de presentar su Sinfonía nº 1 en Linz, mudándose al poco a Viena, un viaje que llevaba tiempo deseando hacer. Cuando cinco años después presentó su Sinfonía nº 2 ya se acercaba a la cincuentena. Ese año también logró peregrinar a Bayreuth, donde por fin conoció a su héroe, Wagner. Mostró al venerado compositor su recién completada Sinfonía nº 2 y la Sinfonía nº 3 que aún estaba desarrollando, expresando su deseo de dedicarle a Wagner una de ellas. El compositor mayor comentó que la Sinfonía nº 2 era “muy bonita” pero parece que prefirió la nueva obra. Los nervios de Bruckner durante la reunión fueron tales que olvidó completamente por cuál de las sinfonías había expresado su preferencia Wagner y tuvo que escribirle después para confirmarlo. Finalmente, dedicó la Sinfonía nº 3 a Wagner, con intención de dedicar la nº 2 a Liszt. Liszt aceptó su dedicatoria pero después olvidó la partitura en la habitación del hotel. Esto hizo enfadar a Bruckner, quien decidió retirar su dedicatoria. En esta obra, largas pausas a menudo marcan la división entre frases musicales, convirtiéndose en otro distintivo de la sinfonía, hasta el punto de que a veces se la conoce como “la Sinfonía de las pausas”.

Para acceder a la obra ha de pinchar en la página MyOperaPlayer, introducir código OperaEnCasaLaCaixa y cumplimentar sus datos.