ALMERÍA, CRISOL DE CULTURAS

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Multitud de civilizaciones han pasado por este privilegiado rincón del sur de Europa bañado por el Mediterráneo, como así lo demuestran sus múltiples vestigios materiales e inmateriales que os vamos a desgajar en este plan.

En cuanto a los primeros vestigios arqueológicos encontrados en la provincia, destacaríamos los restos de Cuevas de Almanzora, en concreto en la Cueva de la Zájara I y II, ya que se tiene constancia de la presencia del hombre durante la Prehistoria. Será Luis Siret el arqueólogo que se encargue de estudiar y recoger todos los sedimentos líticos de este abrigo rocoso (buriles, cuchillos, taladros, raspadores, etc)

Las pinturas rupestres de la Cueva de los Letreros en Vélez Blanco son uno de los más importantes tesoros arqueológicos de Almería, sus pinturas rupestres están declaradas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad del Arte Rupestre del Arco Mediterráneo. Dicho abrigo rocoso contiene representaciones del que se denomina arte rupestre levantino, figuras de animales (cabra, ciervo, etc) muy esquematizadas, así como hombres y mujeres, generalmente con las piernas y los brazos arqueados que se fechan en torno a unos 5.000 años a. C. En este abrigo rocoso se descubrió la figura del Indalo, que representa un hombre que sostiene con sus manos el arco iris y que se ha convertido en el símbolo más representativo de Almería.

Cueva de los Letreros

Para visitar la Cueva de los Letreros se ha de acudir a un punto de encuentro con guía, dicho punto de encuentro es la entrada del camping Pinar del Rey, frente a la Gasolinera Anroroil de Vélez Blanco.

 

Si estos primeros vestigios están en el norte de la provincia, debemos destacar también la civilización que se asentó cerca de Santa Fe de Mondújar, nos referimos a la cultura de Los Millares, que supuso por primera vez el empleo del cobre en el Mediterráneo Occidental.

Este enclave arqueológico es un referente del Calcolítico a nivel europeo, el visitante puede encontrarse con un poblado con cuatro líneas de murallas concéntricas, una necrópolis de tumbas colectivas y un conjunto de 13 fortines. La necrópolis ocupa una extensión de unas 13 hectáreas y se localiza a las afueras del poblado. Se compone de unas 80 sepulturas de grandes dimensiones y diversas estructuras de carácter ceremonial. Las tumbas se distribuyen formando pequeños grupos, lo cual refleja las relaciones familiares, sociales y simbólicas existentes en Los Millares.

Puerta principal o barbacana de la muralla I. Vista aérea (Autor: Martín Haro)


Las tumbas son colectivas. La mayoría constan de una cámara circular de entre 3 y 6 metros de diámetro que a veces presentan diversos nichos laterales. La cubierta se realiza unas veces aproximando progresivamente las hiladas hacia el interior, formando una falsa cúpula, y otras con un cierre horizontal plano de madera apoyado en un pilar central. Presenta un urbanismo organizado con viviendas de planta circular, algunos edificios de uso público y construcciones relacionadas con la distribución y almacenamiento de agua. La principal actividad económica era la agricultura, la ganadería y la caza, junto con otros trabajos especializados como los metalúrgicos y la producción de puntas de flecha.

Actualmente el Enclave Arqueológico de Los Millares se compone de el yacimiento arqueológico en cuestión, un centro de recepción de visitantes y una zona interpretativa cuya visita es independiente pero complementaria a la del yacimiento. La visita comienza en el centro de recepción de visitantes donde hay abundantes datos acerca de las investigaciones llevadas a cabo en los Millares. En este espacio se ofrece información sobre los recorridos posibles, y se proyecta un audiovisual que facilita la comprensión del yacimiento.

Posteriormente le sigue la civilización de El Argar en Antas -en el Levante almeriense- donde habitó una población que alcanzó gran desarrollo en el sudeste peninsular. La cultura argárica es una manifestación y expresión de los poblados del sudeste de la Península Ibérica en la Edad del Bronce. Este complejo argárico es considerado indicativo de los procesos de jerarquización social que se extendieron por Andalucía y Levante.

Esta civilización, que fue descubierta a finales del siglo XIX por los hermanos Siret, se caracteriza por la existencia de poblados situados en áreas de difícil acceso o fortificados, de casas de planta cuadrada construidas con piedra y adobe, enterramientos en cistas, tinajas o covachas bajo el suelo de las propias viviendas, una clara uniformidad material, la abundancia de armamento militar y una progresiva estratificación social. Se extiende por el sudeste peninsular, ocupando las provincias de Almería y Murcia, así como Granada, Jaén y Alicante.

Su pervivencia fue de unos 800-900 años, entre mediados del III y mediados del II milenio a.C., distinguiéndose al menos dos fases, durante las cuales se produjo una continua jerarquización social interna y una expansión externa sobre las regiones colindantes. Hacia 1500 a.C. la sociedad argárica desapareció bruscamente.

Yacimiento argárico de Fuente Álamo
La Edad del Bronce en la provincia de Almería traerá un relevo histórico con la llegada a sus costas de embarcaciones fenicias, que escogieron el litoral almeriense para fundar la factoría de Baria púnico-romana o factorías como la de Villaricos. El yacimiento destaca por su amplia secuencia cronológica, con unos orígenes que se remontan a la Edad del Cobre y un hábitat que perdura hasta época altomedival. Se conoce esencialmente como uno de los yacimientos clave en el estudio de la colonización fenicia en la Península Ibérica, identificándose con Baria, cuya fundación data del siglo VIII a.C.


La Zona Arqueológica de Villaricos conforma un yacimiento muy complejo donde hay que distinguir diferentes núcleos de entre los que destacan: la antigua fundación fenicia y púnica ubicada en el sector noreste, que en la actualidad se halla, en parte, bajo el núcleo de Villaricos, y el área de necrópolis, al norte de los asentamientos fenicios y púnicos, que cuenta con una amplia extensión espacial y cronológica, dado que las tumbas más antiguas se remontan al siglo VII a.C., representadas por tumbas monumentales/hipogeos excavadas en la roca.

Villaricos. Foto Juan Carlos Cazalla Montijano, fondo gráfico IAPH

El área de los hipogeos comparte espacio con vestigios de otro patrimonio de carácter industrial basado en la explotación minera del plomo y del hierro datado a mitad del siglo XIX.

En lo que sería la futura localidad de Adra, se hallaron restos del siglo VIII a.C, en concreto en el yacimiento del Cerro de Montecristo. Dicho cerro se eleva casi cincuenta metros por encima del mar para contar los secretos de una tierra que en la antigüedad llegó a albergar casas púnicas y restos de la época republicana romana, altoimperial y bajoimperial. Un yacimiento a través del cual nos sumergimos en un pasado, casi 1800 años atrás, en Abdera, una ciudad de la costa sur del Mediterráneo que acogió la vida de civilizaciones antiguas. Debemos destacar la importancia del enclave de Adra como un importante puerto comercial ya en la antigüedad y que ha perdurado en el tiempo. Entre las reliquias que han ido apareciendo en las excavaciones, se ha llegado a documentar incluso la existencia de una cisterna romana, probablemente relacionada con la producción de salazones de pescado. Una visita sorprendente que hará que los que se acerquen hasta el Yacimiento del Cerro de Montecristo se conviertan en arqueólogos por un día.

A posterioridad, le siguieron los íberos, en convivencia con los cartagineses y fenicios, que se asentaron en zonas como el barrio de El Chuche en Benahadux hasta que, en el siglo III a.C fueron desplazados por los romanos.

La llegada del mundo romano a la provincia de Almería se produjo tras la entrada en la Bética de Publio Cornelio Escipión, en la actualidad existen restos romanos repartidos por la provincia como es el caso del Cerro de Villavieja en Beja en el que se pueden contemplar los vestigios de un anfiteatro sin excavar. Otros testimonios pueden ser el yacimiento de Murgi o la estatua de Dionisios hallada en el yacimiento de El Villar en la localidad de Chirivel.

Baco de Chirivel

Destacamos el mausoleo El Daymun en El Ejido, una construcción funeraria con planta de cruz griega y arcos en los se albergaban los sarcófagos.

Mausoleo Daymún

Las balsas de salazones de Torregarcía en Almería son otra muestra más de la presencia de la cultura romana en estas tierras en las que también se hablan de restos de los baños del Balneario de Sierra Alhamilla en Pechina o los Acueductos de Caracruz en Vícar.

Salazones Torregarcía


En cuanto a la cultura islámica, eso lo contaremos en otro futuro Plan...

 

 

 

 

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