COSTA TROPICAL: ALMUÑÉCAR, MOTRIL Y SALOBREÑA

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En este plan destacamos algunos espacios de gran belleza enclavados en esta próspera y fértil comarca granadina cargada de historia y que conserva restos de casi todas las épocas. 

La Costa Tropical de Granada limita al este con la provincia de Almería; al oeste con los acantilados de Maro en Málaga, al norte con Alhama, el Valle de Lecrín y la Alpujarra Granadina y al sur con el Mediterráneo. Toda esta costa fue visitada y explotada por los fenicios alrededor del año 1.000 a.C.

En este plan destacamos algunas joyas del patrimonio de esta zona cargada de historia que conserva restos de casi todas las épocas, como fábrica de salazones, acueductos romanos, fortalezas y castillos árabes que jalonan la costa, museos, etc. En esta ocasión ponemos la lupa en Almuñécar, Motril y Salobreña.

ALMUÑÉCAR

Conocida como Sexi en época fenicia, esta localidad también tuvo un importante desarrollo en la posterior en época romana. El pueblo fenicio estableció intercambios con los pobladores de la cultura argárica asentados por la zona -se han encontrado restos de puñales, cuchillos y cerámica- y llegó a consolidar una próspera población productora de salazones de pescado.

Almuñécar

Los fenicios importaron los rituales de enterramiento y el panteón de sus lugares de origen, en Oriente. El ritual predominante era la inhumación, encontramos varios vestigios en el casco antiguo. Todos estos restos arqueológicos reflejan la importancia que debió tener la colonia como centro de intercambio entre Oriente y Occidente, así como el impacto cultural que supuso para la población indígena la llegada de este pueblo del mar.

El pueblo romano también desembarcó en estas costas con afán continuador, llamó al municipio como Firmum Iulium Sexi. La principal actividad económica continuó siendo la industria del salazón de pescado, elaborando el preciado garum (especie de paté realizado con vísceras de pescado) que se exportaba a todo el Imperio. En el interior del Parque Majuelo podemos comprobar una de estas factorías de manipulación de pescado, muy bien conservada.

Entre los siglos I y II d.C. se produce un momento de esplendor, ya que se acometen varias obras públicas de las que aún conservamos restos, como es el caso del acueducto -que hoy en día aún se sigue usando para el regadío de la zona- que fue uno de los más completos de Andalucía, con un recorrido de más de 7 km.

Algunos de estos acueductos que se conservan en la actualidad -de época romana pero reparados y transformados en época musulmana- concluían en una curiosa cisterna conocida como la Cueva de Siete Palacios, que fue descrita por el cronista al-Idrisi y conocida por Ibn al-Jatib.

Cueva de los Siete Palacios

Se encuentra en el sótano de una gran construcción romana, posiblemente una gran cisterna o alberca, y está cubierta por bóvedas que se asientan sobre pilares realizados en mampostería. Se sitúa al final del gran acueducto que abastecía de agua a la Sexi romana. Hoy, este espacio está rehabilitado como Museo Arqueológico de la ciudad.

El patrimonio islámico de la localidad la consolida como una ciudad clásica de al-Ándalus, situada sobre un terreno elevado, que domina el litoral, y su Alcazaba o primer recinto fortificado, al que se le une un barrio cercado con una muralla, que realiza las funciones de lugar de habitación para la población. En el caso de Almuñécar se crearon dos recintos fortificados.

Almuñécar cobra importancia a partir del siglo XI, durante su dependencia del taifa de los ziríes granadinos, y alcanza su máximo esplendor en el siglo XIV, cuando se convierte en uno de los puertos de la ciudad de Granada, llegando a ser comparado con los de Málaga y Almería. Al-Himyari la describe como castillo mediano inexpugnable, dotada de un arrabal, bazar y mezquita aljama.

Acueducto

El castillo de San Miguel es la joya de la corona sexitana, posiblemente una construcción romana que va a ser muy reformada en tiempos del emperador Carlos V. Del castillo de San Miguel parte un espigón de época romana que será conocido tras la conquista cristiana como ‘la coracha’.

La ciudad en época islámica sufrió un paulatino decaimiento tras la conquista cristiana. Por un lado, su función portuaria respecto de la ciudad de Granada se vio truncada. Por otro, los continuos ataques de los berberiscos aconsejaban alejar a la poblaciones de la costa. En este escaso recinto de tres hectáreas se mantuvo la población de Almuñécar hasta su desarrollo en tiempos recientes.

En Almuñécar las calles son estrechas al mismo tiempo que sinuosas, con el fin de seguir y adaptarse a las curvas del nivel. El viario no responde a un trazado de época islámica sino a un proceso de ocupación del espacio intensificado durante los siglos X al XV. Igualmente, las casas muestran fachadas con escasos vanos hacia el exterior, encaladas, de cubiertas planas, respondiendo a los volúmenes y cromatismo del ámbito mediterráneo.

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MOTRIL

A 69 km de Granada y con unos 60.000 habitantes, Motril es la mayor ciudad de toda la provincia. Entre sus monumentos destacan la Iglesia Mayor de la Encarnación erigida en 1502 por el cardenal Mendoza y el Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, construido sobre el antiguo palacio de recreo de la reina Aixa, madre de Boabdil, el último monarca de la dinastía Nazarí. Pasando por la calle de la Puerta de Granada, antiguo acceso a la muralla, y cruzando la Rambla del Manjón, llegamos al antiguo arrabal morisco. Tenemos ante nuestra mirada calles con una gran tradición en las que aún quedan palacios del siglo XVII o edificios de arquitectura morisca.

Iglesia de la Encarnación, Motril

Nos detenemos en un lugar de interés artístico destacable en la zona por su singularidad, la Casa de Palma, que acoge el Museo Preindustrial de la Caña de Azúcar. El ingenio de La Palma donde se ubica el museo trasmite al visitante cómo es el cultivo de la caña de azúcar en la costa granadina (introducido por los árabes en torno al siglo X).

Museo de la Caña de Azúcar

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Santuario de la Cabeza

SALOBREÑA

Montículo fortificado jalonado por pequeñas casas blancas y cúbicas que se arremolinan descendiendo hacia el mar, destaca en esta bella localidad su castillo árabe desde donde dicen (y es muy probable) que puede verse, desde sus almenas, Sierra Nevada.

Castillo de Salobreña

Por su enclave privilegiado en la Costa Tropical fue asentamiento de numerosas civilizaciones al igual que Almuñécar. Los primeros asentamientos datan del Neolítico y posteriormente los fenicios, romanos y árabes han dejado su huella en la historia de Salobreña.

En el siglo VIII a.C. desembarcan los fenicios en estas costas estableciendo aquí también una factoría de salazón de pescado. Bajo dominación romana se integra en la provincia Bética formando parte del itinerario que unía Cástulo con Malaka.

Salobreña. Foto: Turismo de Granada

Bajo la etapa musulmana veremos momentos de gran esplendo bajo el periodo nazarí del Reino de Granada, llegando a denominarse la localidad Salubania. Será en 1489 cuando las tropas cristianas asalten Salobreña. No hay que pasar por alto el auge que tuvo en la segunda mitad del siglo XIX la industria azucarera en la zona, lo que ayudó al impulso del desarrollo urbano de la villa.

En lo alto de un extraordinario peñón se construyó un castillo y todavía hoy conserva en su casco histórico la estructura medieval de esplendor árabe, con un entramado de callejuelas y calles estrechas de lo más pintorescas. Destacan el Castillo Árabe, la Iglesia del Rosario, la Medina, el Parque de la Fuente, y el Parque y miradores entre otros. Interior es el Alcázar nazarí, residencia de descanso XIV y XV de la familia granadina. El estratégico castillo-fortaleza, fue residencia de verano de los monarcas del Reino de Granada. En determinados momentos fue utilizado como alcázar-prisión donde eran desterrados los propios sultanes destronados.

Salobreña

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