MOLINOS DEL GUADAÍRA, EL PATRIMONIO INDUSTRIAL DE ALCALÁ

Comparte este plan

La localidad de Alcalá de Guadaíra dista tan solo 15 kilómetros de la capital de provincia, Sevilla. Con gran presencia poblacional desde época calcolítica como lo demuestran los restos encontrados en Gandul.

Con la llegada de los romanos Alcalá quedaría incluida en la provincia Ulterior Baetica, con capital en Corduba (actual Córdoba), y capital regional en Híspalis. El rasgo más destacado del período romano en esta población es la completa reorganización de la economía agrícola, especialmente a partir del siglo I a.C

La economía agrícola se basaba principalmente en el comercio de los productos del campo. Este comercio solía realizarse por vía fluvial, mucho más barata que el transporte por tierra. No sabemos si el Guadaíra fue navegable en época romana, pero la presencia de algunos alfares en sus orillas parece indicar que así fue. Sospechamos que muchas infraestructuras de canalización de agua desde la fuente de Santa Lucía (junto al río Guadaíra) hasta Híspalis fuer realizada por los romanos, a través de un complejo sistema de galerías subterráneas, emergentes a pocos kilómetros de la capital en un acueducto que abasteció a la ciudad durante varios siglos.

Tras la conquista árabe-beréber del s. VIII, el área de Alcalá quedaría integrada en el territorio dependiente de Ishbilia (actual Sevilla). Es precisamente durante este período cuando tenemos las primeras referencias escritas a Alcalá de Guadaíra (Qalat Yabir), aunque todas ellas son bastante tardías. Estos resto se observan hoy en día en su majestuoso Castillo que domina la población, y la defienda, así como a su río.

La importancia de Qalat Yabir como fortaleza del entorno de Sevilla se vio reforzada por su papel en el control del suministro de agua a la capital a partir del siglo XII. En 1172, por orden del Califato almohade se recupera el antiguo acueducto y canalización de agua originada en Santa Lucía, que a partir de este momento volvería a abastecer a Sevilla prácticamente hasta el siglo XIX.

Entre los siglos XIV y XV, Alcalá de Guadaíra desarrolla una importante economía agrícola, centrada en el cultivo de trigo y olivar. La producción de cereales potenció la industria molinera alcalareña, de tal forma que en esta época en el curso del Guadaíra y sus afluentes se construyen numerosos molinos (San Juan, El Algarrobo), además de reaprovecharse algunos ya existentes en época andalusí. La producción de harina permitió también el desarrollo de una importante industria del pan, que hacia el siglo XV abastecía ya a la capital, dando origen al sobrenombre de 'Alcalá de los Panaderos'. En el siglo XV, Alcalá de Guadaíra era ya una de las poblaciones más populosas del entorno de Sevilla, con un poderoso castillo, numerosos habitantes, una sólida economía agrícola y una floreciente industria de transformación.

Y con este panorama, nos adentramos en este itinerario por los molinos de la ribera del Guadaíra.

Partiremos de la Harinera del Guadaíra, punto de inicio de las rutas platicadas por el Delegación de Turismo del Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra. Continuaremos hacia el río y a pie podremos contemplar en su margen derecha los molinos  de San Juan, Benarosa, Aceña. Y en su margen izquierda Oromana, Algarrobo y La Tapada. ¡Acompáñanos por sus molinos!

Más información:

HARINERA DEL GUADAÍRA, NUESTRO PUNTO DE PARTIDA

Esta harinera abandonada desde hacía años, vuelve a tener una segunda juventud gracias a su puesta en valor y rehabilitación por parte del Ayuntamiento de Alcalá que busca darle un nuevo uso a esta harinera. Si antaño sirvió para albergar la labor fabril de la manufactura del trigo y sus transformación en harina, ahora acoge una serie de actividades educativas, culturales y turísticas; recuperada para que sea el punto de partida de la interpretación de la propia historia de la localidad.

Posee en su nave principal toda la maquinaria antigua (aunque su funcionamiento es prácticamente imposible por su gran complejidad) que traza una linea de zigzag en la que el grano de trigo sube y baja continuamente a través de las tres plantas existentes para convertir el grano en harina, pasando por su tres frases: limpieza mecánica, molienda (trituración – disgregación – molienda) y por último el cernido, que deja la harina fina, sin ninguna impureza y lista para su consumo.

Un vez vista la harinera nos dirigimos al Polideportivo San Juan y sin cruzar el puente, nos dirigimos hacia la margen derecha del río donde encontramos en muy buenas condiciones hasta tres molinos hidráulicos: San Juan, Benarosa y unos kilómetros más alejado el de La Aceña.

MOLINO DE SAN JUAN

Este molino debe su denominación a la Orden Militar de San Juan de Tocina a la que tras la conquista de Alcalá se le otorgó como pago por su participación en la contienda contra los musulmanes. Es un molino de ribera que conserva al exterior una cubierta a cuatro aguas y una gran sala de molienda. Una importante presa hace posible que agua del río se encamine hacia sus tres bocas, que el interior del molino se convierte en tres paradas con sus seis piedras de moler.

Molino de San Juan

MOLINO DE BENAROSA

Nuestro siguiente molino conserva el topónimo de Benarosa, de origen islámico, refleja el nombre de una famosa familia de Carmona. Destaca su torre con cubierta a dos aguas, a diferencia de la de San Juan que era a cuatro. Su nave principal también está cubierta a dos aguas, presentando cuatro bocas al exterior a las que llega el agua gracias a su imponente presa (en la mayoría de los casos se puede cruzar de lado a lado del río).

Molino de Benarosa, Alcalá de Guadaira

MOLINO DE OROMANA

Habiendo cruzado el río por la presa de Benarosa nos encontramos en la orilla izquierda rodeados de la exuberante vegetación del Parque de Oromana. El molino del mismo nombre es un molino de cubo, donde se canalizabaN las aguas que salían de la montaña. Se conservan en buen estado la atarjea que conducía el agua hacia los cubos, con un paso inferior en forma de arco, muy restaurado, que permite al visitante caminar por debajo.

Molino de Oromana

MOLINO DEL ALGARROBO

El Molino del Algarrobo es un típico molino de los denominados “de rodezno”: el agua, represada por la azuda y conducida hacia las bocas, permitía mover las piedras usadas en la molienda. Estas características, así como el uso del rodezno, común en los demás molinos del Guadaíra, nos sitúan en un sistema productivo que pese a su importancia por el abastecimiento panadero de Sevilla siempre se mantuvo en unos niveles preindustriales.

Sobre su origen histórico se ha especulado mucho. Hoy podemos decir que no existen elementos identificativos de época islámica, ya que la torre con su merladudra imperfecta debió realizarse en el siglo XIV. Las primeras referencias documentales nos sitúan en el siglo XV cuando el molino pertenecía al monasterio de San Jerónimo de Buena Vista de Sevilla. Parece probable que fuese una construcción del propio monasterio, respondiendo su aspecto fortificado más a criterios funcionales y de representación que defensivos, ya que en aquellos tiempos poseer un molino acentuaba el poder económico e influencia social de sus propietarios. La construcción no parece haber resistido las fuertes crecidas del Guadaíra, siendo sustituido, al menos en el cuerpo de la molienda, por un alzado completamente exnovo, reforzado y ampliado en un momento indeterminado de los siglos XVII o XVIII. El último apunte constructivo se centra ya en época contemporánea cuando se adosa la torre el porche, que con su encalado y zócalo rojo le otorga al molino un típico aspecto tradicional decimonónica.

Molino del Algarrobo

MOLINO DE LA TAPADA

Nuestro camino sigue por la margen izquierda del río hacia el Puente de Carlos III. Recorremos desde las proximidades del Algarrobo una serie de huertas domésticas, organizadas en bancales, destinadas principalmente a cítricos y otros cultivos; posteriormente nos adentramos en un bellísimo bosque de almeces que le impregna al paseo un toque romántico. Aquí el paisaje adquiere un encanto singular, encontrando al final del sendero nuestro siguiente molino.

Molino de la Tapada

El Molino de la Tapada se nos presenta relativamente bien conservado, aunque ha desaparecido su cubierta; el testimonio de los restos constructivos nos permite deducir que ésta fue en algún momento aterrazada, sirviendo como mirador algunos de los vanos de su fachada occidental, posteriormente sustituida por techumbre a dos aguas. Se trata de un molino de manantial, que presenta dos cubos a una altura considerable para provocar el salto de agua que hacía posible el movimiento del rodezno. El manantial nacía de la denominada “Fuente del Piojo”, llegando hasta los cubos mediante una singular atarjea. Una vez que el agua chocaba con las palas del rodezno seguía su camino hacia el río Guadaíra.

No podemos dejar de hacer referencia a que este lugar inspiró al ilustre alcalareño José María Gutiérrez de Alba a escribir en el siglo XIX su hermosa novela romántica “La Tapada”

Una vez en La Tapada, se puede continuar hacia el Puente de Carlos III que nos vuelve de nuevo a la ciudad. Concluimos aquí nuestro recorrido por el tramo urbano de los molinos del Guadaíra no sin antes agradecer al Ayuntamiento alcalareño, y a sus delegaciones de Cultura y Turismo por su buen hacer con estos “gigantes del agua”.

 

Autor: Luis Flores Sánchez

Cierre: 

¿Te vas a apuntar este recorrido para descubrir estos molinos? 

Si te ha gustado este plan también te contamos que durante el verano de 2020 se podrán realizar visitas a estos molinos en kayak. Más información en el facebook del Centro de Turismo Sostenible 'Riberas del Guadaira'  

Comparte este plan