Pioneras de la modernidad. Lucia Moholy

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‘Lecturas de Fotolibros’ sigue con la reseña de la fotógrafa y arquitecta Pilar Guerrero sobre el libro 'Bauhausmädels, a tribute to pioneering woman artists' de Patrick Rösler. Se centra en las mujeres que destacaron en la Escuela de BAUHAUS fundada por Walter Gropius en 1919. ¿Te animas a participar? Escribe al CAF.

Portada del libro

En 1919 el progreso científico y tecnológico se abre paso en una Europa que trata de recuperarse de las secuelas de la Gran Guerra. Las vanguardias artísticas proclaman el poder de las artes como forma de llevar a cabo una reforma social, política y económica. La modernidad es un valor en alza. Ese mismo año, el arquitecto Walter Gropius funda en Weimar la Escuela de la BAUHAUS (del alemán BAU=construcción y HAUS=casa) uniendo en ella las enseñanzas de las Bellas Artes y las Escuelas de Oficios. Bajo la idea de la obra de arte total se establece una nueva estética que abarcaría todos los ámbitos de la vida cotidiana, de la que todavía seguimos siendo herederos. 

Atraídas por folletos que proclamaban la igualdad en las aulas, las chicas con inquietudes artísticas se matricularon en la Escuela. El primer curso contó con 51 mujeres y 61 hombres, algo inimaginable para aquellos años. 

Sin embargo, a pesar de la prometida igualdad y siguiendo el estereotipo de la época, la dirección de la Escuela consideraba que las mujeres no estaban capacitadas para pensar en tres dimensiones por lo que dirigieron a las alumnas hacia los talleres de diseño textil y de cerámica.

En 1930 la revista Die Woche acuñó la expresión “Bauhausmädel” (chica Bauhaus) para referirse a un nuevo tipo de mujer contemporánea, formada e independiente. El artículo se titulaba “Las chicas quieren aprender algo” y elogiaba el talento artístico de las alumnas. 

Pronto quedó claro que las “chicas Bauhaus” no se conformaban con aprender algo; lo querían aprender todo. Muchas lucharon contra el criterio de la Escuela hasta ser admitidas en los talleres de metal, diseño, carpintería o arquitectura.Autoretrato de Lucía Moholy, 1930 

En 2019, coincidiendo con el centenario de su fundación, la editorial Taschen publicó “BAUHAUS MÄDELS” dónde Patrick Rössler nos descubre a 87 “chicas Bauhaus” a través de textos y retratos encontrados en los archivos de la Escuela. 

Entre todos los libros que nos ofrece el Centro Andaluz de la Fotografía en su biblioteca, destaco éste por ser un merecido homenaje a esas diseñadoras, tejedoras, ceramistas, escultoras, arquitectas, urbanistas, fotógrafas,… cuyos nombres no conocemos ya que sus obras fueron atribuidas genéricamente a la “Escuela Bauhaus”. Otras muchas fueron olvidadas o permanecieron ocultas tras el apellido de sus maridos.

Como arquitecta he estudiado y admirado este movimiento artístico, sin saber que su estética y su filosofía me llegaban a través de la mirada de otra mujer, LUCIA SCHULZ, más conocida como Lucia Moholy-Nagy, al estar casada con el famoso profesor de la escuela alemana. 

Ella es realmente la autora de las icónicas fotografías de la Bauhaus que acompañan a este texto. Con sus encuadres geométricos y la selección de la luz logró capturar con rotundidad la sencillez de las líneas y los volúmenes de esta nueva arquitectura, contribuyendo poderosamente al manifiesto de su modernidad. 

Al final de su vida, tras luchar durante décadas, consiguió recuperar los negativos de sus imágenes y ver reconocido su trabajo. 

A Lucia y a todas ellas, pioneras de nuestra modernidad, toda mi admiración y agradecimiento.

Pilar Guerrero_abril 2021
www.pilarguerrero-fotografia.com

 

Foto 1: Portada del libro'Bauhausmädels, a tribute to pioneering woman artists' de Patrick Rösler
Foto 2: Fotos de Lucia Moholy
Foto 3: Interior del libro con autoretrato de Lucia Moholy, 1930
Foto 4: Lucia Moholy

Las fotos 2 y 3 pertenecen a © Bauhaus-Archiv Berlin.

 

Cierre: 

Pilar Guerrero

BIOGRAFÍA

La arquitectura es mi vocación y profesión. La fotografía es una reciente y apasionante afición que me ofrece la oportunidad de mirar al mundo que me rodea y contar lo que veo. Me resulta sorprendente la belleza que se esconde en las cosas más cotidianas; como, dependiendo del punto de vista, de la luz, de las texturas,…nuestro entorno más cercano puede ser visualmente emocionante. En el año 2015 realicé mi primer proyecto fotográfico y desde entonces mi cámara se ha convertido en una compañera inseparable en la búsqueda de formas, geometrías… de esa sencilla belleza que surge a nuestro alrededor. La arquitectura me ha llevado a la fotografía y, al mismo tiempo, cada una de mis fotografías me devuelve la mirada hacia la arquitectura.

 

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