Ruta por la Sierra de Cádiz y su patrimonio arqueológico

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La Sierra de Cádiz presenta un patrimonio histórico y arqueológico tan atractivo como desconocido con yacimientos arqueológicos que abarcan desde la prehistoria hasta la Edad Media ¡Descúbrelos!

Las primeras poblaciones por la Sierra de Cádiz se remontan a la etapa neolítica, aunque la comarca también constituyó un destacado emplazamiento para civilizaciones como los íberos, romanos o musulmanes. Por este motivo, los arqueólogos han encontrado en la zona un auténtico filón en forma de notables yacimientos y hallazgos de gran interés. Esta ruta os incitará a la visita y os animará a recorrer algunos conjuntos arqueológicos por la serranía gaditana.

Desde la Mancomunidad de Municipios de la Sierra de Cádiz se viene impulsando un proyecto de recuperación de varios yacimientos arqueológicos y su puesta en valor; que pretende la creación de una ruta arqueológica comprendida en un marco geográfico y cultural que aglutine a diferentes municipios de la sierra, una ruta que entienda el Patrimonio Histórico-Arqueológico integrado en su contexto medioambiental.

Plano de la Sierra de Cádiz

EDAD DEL BRONCE

Hablar de la Edad del Bronce en la provincia de Cádiz es hablar de los dólmenes prehistóricos de su Sierra. Empezamos con el de Alcalá del Valle. El material hallado en esta construcción megalítica, enclavada en la dehesa del Tornillo -a seis kilómetros de la localidad de Alcalá del Valle- pertenece al periodo comprendido entre el Bronce medio y el tardío, aunque en este paraje también se desarrollaron asentamientos íberos y romanos. Entre los restos arqueológicos encontrados en las excavaciones han sido abundantes los vasos de cerámica, puntas de flecha de sílex, cuchillos y otros curiosos objetos elaborados de hueso y cobre.

Dolmen de Alcalá del Valle

A unos cuatro kilómetros al sur de Villamartín se puede contemplar el dolmen de Alberite, fechado en el V milenio a. C. es una de las estructuras megalíticas más antiguas de la Península Ibérica. Su construcción tuvo que implicar un gran esfuerzo en una consolidada organización social con una clara vinculación a un estilo de vida agropecuario.

En la localidad de Arcos de la Frontera se encuentra parte del yacimiento de la Sierra de Aznar, a escasa distancia de la localidad de Algar. Su historia arqueológica discurre por tres notables periodos. De la etapa prehistórica destaca un bastión defensivo situado en la cima del cerro del Moro. Durante la época romana el asentamiento toma mayor relevancia y se mantiene en buen estado una necrópolis, murallas y restos de una fortaleza y estructuras de sillares. En la época musulmana y medieval, la población perdió gran parte de su anterior protagonismo y por ello los restos tienen escaso valor, aunque es posible observar un curioso sistema de captación de agua y la estructura de sus murallas defensivas.

Restos arqueológicos de Calduba, en la Sierra de Aznar.

ASENTAMIENTOS ROMANOS

Continuamos nuestro trayecto con dirección a Espera, donde está ubicado el yacimiento de Carissa Aurelia. Los restos más antiguos pertenecen al Neolítico final y son diversas estructuras siliformes concentradas en su zona noroeste. Dicho yacimiento está enclavado en una zona de pequeñas colinas y cerros de escasa altura (200 a 274 m. sobre el nivel del mar), que forman parte de las estribaciones de la Sierra de Gamaza y Sierra del Calvario. También domina por el este la zona del Coto de Bornos y por el oeste, la campiña del valle del río Salado.

Importantes y numerosos son los vestigios de la cultura ibérica, que están compuestos de fragmentos de murallas y esculturas zoomorfas de leones. Sobre el antiguo asentamiento ibérico se instaló un asentamiento romano donde se contempla perfectamente el trazado urbanístico. Se aprecia en la ciudad una calzada romana, que aún hoy día se conserva, y que se encuentra flanqueada por los restos de los que fueran las puertas de la ciudad. También son visibles los restos de su muralla. En superficie se evidencian restos de muros y estructuras edilicias, así como materiales dispersos de construcción. En cuanto a sus necrópolis encontramos restos de rituales de incineración en foso. También son de interés en esta necrópolis los columbarios, simples y compuestos o asociados a otro tipo de incineraciones. También podemos apreciar en Carissa restos de época visigoda y medieval.

Columbarios de Carissa Aurelia. De Menesteo, trabajo propio CC.
POBLADO ROMANO DE IPTUCI

El poblado romano de Iptuci será nuestra siguiente parada. Ubicado en el cerro Cabeza de Hortales en Prado del Rey, en este paraje se han descubierto monedas y objetos de origen romano, aunque su aspecto más significativo viene marcado por los restos de grandes edificios y murallas que fortaleció un complejo sistema de defensa.

Tabla hospitalidad

Otros vestigios notables son una inscripción latina, que se conserva actualmente en la iglesia de Prado del Rey, y una lámina de bronce recogiendo un acuerdo de hospitalidad entre Iptuci y Ucubi, enclavada en las terrazas superiores de salto de la Mora (Ubrique), desde el que se domina y controla el paso natural hacia Benaocaz y la manga de Villaluenga.

OCURI

Seguimos el recorrido hasta la ciudad romana de Ocuri, enclavada en las terrazas superiores del salto de la Mora (Ubrique). La estratégica posición de la ciudad, dominante en altura, afianzada por sus murallas y su extensión nos indican que debió existir un municipio prerromano, si bien recientes investigaciones han logrado fijar sus orígenes al menos en el siglo VI a.C., la inmensa mayoría de los restos emergidos corresponden a la época romana de la ciudad, con un momento de máximo esplendor en el siglo II d.C. En Ocuri podemos observar sus murallas, un santuario, posiblemente dedicado a la diosa Minerva, una zona industrial metalúrgica, esculturas, columnas y piezas de decoración arquitectónica. Otros elementos del conjunto son: el columbario, las cisternas, los muros, los depósitos, los aljibes y las termas.

Extramuros de la ciudad, como dictaban las leyes sanitarias romanas, se encuentra la necrópolis y su monumento más importante: el mausoleo. En su interior se alojan una serie de nichos donde se depositaban las urnas con las cenizas de los difuntos, así como las ofrendas de los familiares y posiblemente estatuas.

A continuación destaca su muralla ciclópea, de origen ibérico, modificada en varias ocasiones. Se conservan lienzos hechos "a hueso” (sin mortero) y otros con sillares moldurados que podrían ser de época cartaginesa. En el siglo I o II d.C. se modificó la entrada para darle un carácter monumental. Tras la muralla se pueden ver diferentes restos constructivos como varias cisternas de gran capacidad de embalse, el foro con parte de sus “tabernas”, restos de viviendas y edificios públicos y sobre todo, en la zona alta, unas impresionantes “termas”.

La ciudad romana de Ocuri debió estar integrada, en época altoimperial, en el “coventus iuridicus gaditanus”, organismo administrativo perteneciente a la provincia imperial de la “Bética”.

Puerta principal de acceso a Ocuri. De Menesteo
VÍAS ESTRATÉGICAS

Las antiguas vías romanas surgieron como una causa y consecuencia directa del desarrollo de los asentamientos humanos. Su principal objetivo era comunicar entre sí a los distintos núcleos de población o a los lugares de interés estratégico, político o económico. La categoría de las calzadas durante este periodo estaba definida por la transcendencia de las poblaciones, y en el sur de la Península uno de los puntos más sobresalientes unía las localidades de Ocuri -el enclave más interesante de la civilización romana en la comarca- y Lacildula, ciudad hispanorromana de la Bética situada en el Cortijo de Clavijo, en Montecorto, provincia de Málaga.

La antigua calzada, que constituyó un paso obligado de las tropas romanas que cruzaban la Sierra, se mantiene en desigual estado de conservación y lo podemos comprobar en el tramo de 3.200 metros que une Ubrique y Benaocaz. Un excelente reclamo para los senderistas ya que en esta última localidad se encuentra un barrio nazarí que conserva aún la trama urbana de las estrechas calles empedradas, los torreones defensivos, muros con saeteras, puente y casas fortificadas, siendo así, uno de los escasos ejemplos visibles de un tipo de construcción urbanística con fuerte carácter defensivo que debió ser común a los demás pueblos serranos ubicados en la frontera nazarí.

Calzada romana de Benaocaz

VILLA MEDIEVAL DE ZAHARA DE LA SIERRA

El tramo intermedio de la vía se mantiene en un óptimo estado de conservación, debido a la utilización como camino peatonal, libre de tránsito rodado. Nos encaminamos entonces a la villa medieval de Zahara de la Sierra, que está ubicada sobre una elevación calcárea en la falda de la sierra del Jaral. En ella se encuentra una torre del homenaje majestuosa sobre una atalaya que preside todo el conjunto. A su espalda podemos contemplar la antigua villa, de la que observamos su arco de entrada, viviendas excavadas en la roca, los restos de la antigua Iglesia de Santa María de la Mesa. También se pueden contemplar interesantes restos ibéricos, cisternas romanas, partes de muros de origen romano e islámico, y un curioso sistema de captación y canalización del agua.

Torre del Homenaje de Zahara de la Sierra. Autor: El pantera

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