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Antes de la fotografía

30 de septiembre de 2019

Fotografía digital, imagen digital, archivo digital son términos hoy día nada excepcionales que se han incorporado a nuestros actos cotidianos de forma natural, que se utilizan como elemento descriptivo de objetos o personas en numerosas ocasiones en sustitución de la escritura, o para recordar o testimoniar hechos. Al contrario, llama la atención sobre todo a los más jóvenes cuando alguien emplea una pequeña libreta para hacer anotaciones, o lleva la lista de la compra en papel. Yo misma en numerosas ocasiones utilizo la cámara de mi móvil como bloc de notas visual cuando veo un libro que me gusta en una librería, o una noticia que quiero recordar en el periódico de una cafetería.

Además del empleo de la imagen digital dentro del ámbito cotidiano privado como la herramienta descriptiva que acabo de explicar, son muchos años ya en los que el material fotográfico, analógico o digital, es considerado un medio de prueba válido en los procesos judiciales, y un elemento descriptivo más que se incorpora a los numerosos procedimientos que se desarrollan en la Administración. Aunque su nacimiento se remonta a las primeras décadas del XIX, no se populariza hasta finales de dicho siglo, y hasta los años 20-30 del siguiente siglo no empezaremos a encontrar este nuevo formato gráfico dentro de los expedientes generados por la administración pública. En el Archivo Histórico Provincial de Sevilla se empiezan a localizar fotografías a finales de los años 20 del pasado siglo, dentro de muy pocos expedientes, sobre todo en el ámbito de las obras públicas, como apoyo a informes relativos al estado de carreteras, o en documentos identificativos de personas, como por ejemplo en las cartillas de los marineros.

Pero ¿qué se hacía cuando no se conocía esta tecnología? Está claro que la representación gráfica de la realidad es casi tan antigua como el hombre, y anterior a la escritura. Contamos en el territorio andaluz con numerosos ejemplos de nuestro pasado prehistórico y de las expresiones artísticas que reflejaban su realidad. No voy a remontarme a ese pasado lejano pero trataré de mostrar con numerosos ejemplos documentales cómo se han resuelto situaciones en las que era necesario reflejar y explicar con el máximo detalle un hecho, un objeto o una persona en nuestro pasado y que hoy se soluciona con una imagen digital.

Nos toca renovar el documento nacional de identidad, el pasaporte o el carnet de conducir; o vamos a matricularnos en el Instituto, la Universidad o registrarnos en la Biblioteca Pública, y lo primero que hacemos es ir a la papelería más cercana y pedir que nos hagan una fotografía tamaño “carnet”. Si nos trasladamos a una época sin fotografía, la identificación personal que se incorporaba a los numerosos procesos en los que un ciudadano se veía involucrado con las autoridades, incluía datos como el nombre y apellido, vecindad, estado civil, al igual que hoy día, pero se acompañaba de la descripción física de la persona, destacando cualquier singularidad de la fisionomía, que permitiera la fácil identificación de la misma: un lunar, una cicatriz, una mancha en la piel…

Detalle pasaporte para el interior

Está demostrado que nuestro cerebro procesa más rápidamente la información visual que transmite una imagen lo suficientemente nítida y realista que la expresada en un documento escrito. Vamos a comprar o alquilar una vivienda. Las agencias inmobiliarias exponen en sus negocios, en catálogos impresos o en la web, imágenes de los diferentes espacios de la misma. Este es el primer acercamiento. Evidentemente, hasta la firma del contrato de compraventa o de alquiler se ha de dar una serie de pasos que incluyen con seguridad una o más visitas al inmueble, si uno no quiere llevarse sorpresas. Este proceso no es tan diferente a como se hacía antes de la existencia de la fotografía y, de hecho, en la formulación de un contrato de compraventa de antes y de ahora la descripción del inmueble sigue siendo textual. Lo que ha variado, está claro, es la forma en la que el notario lo expresa. El proceso de compraventa o arrendamiento terminaba en muchos casos con el acto de posesión del inmueble, figura muy habitual en la baja edad media y primera mitad del XV, que se fue perdiendo con el paso del tiempo. Se reflejaba en la misma escritura o en documento notarial independiente, en forma de acta, incluyendo unas expresiones muy simbólicas para testimoniar el acto de posesión. Veamos un ejemplo:

“…Luego el dicho Francisco de Alfaro pidió al dicho alguacil que en cumplimiento del dicho mandamiento lo meta en la posesión de la dicha tienda, el qual dicho alguazil dixo que estava presto de lo cumplir y en su cumplimiento tomó por la mano al dicho Francisco de Alfaro y lo metió en la poseción de la dicha tienda, el qual dicho Francisco de Alfaro se anduvo paçeando por la dicha tienda e ollando la tierra con sus pies, en señal de la dicha posecion y para adquisición della serró y abrió sobre si las puertas de la calle de la dicha tienda, todo esto quieta y pasíficamente no selo embargando ni contradiziendo persona alguna que aquí huviese ni pareciese…” Protocolo Notarial, Oficio 19, Año 1575, signatura 12425 P.

Hablemos de otros documentos, aquellos que describen con detalle algunos objetos, como son los inventarios de bienes muebles incluidos en las particiones de bienes, en las liquidaciones de bienes por quiebras, relaciones de objetos, etc. Veamos algunos. En general las descripciones de estos bienes no son muy precisas, aumentando el nivel de detalle cuando el valor de la pieza es alto, caso de las alhajas, los caballos, los vehículos de tiro, las bibliotecas, etc. Hoy día una buena casa de subasta que se precie contará con un catálogo en el que figurarán buenas reproducciones con las características de los objetos a la venta:

Detalle alaja 1

“Primeramente una joya de oro pulido en forma de corbata con su lazo, donde remata un cupido que se compone de 179 diamantes tablas y blancos, y entre los diamantes en las juntas surtidas de turquesas, y pesa como hasta 5 onzas y 12 adarmes.. Pedimento de los marqueses de Rosalejo para el desempeño de alhajas y relación de las mismas. Signatura 31115/14 folios 15r-16r

Detalle alaja 2

“Item una caja redonda de dos encajes esmaltada de [ ] y blanco en fondo con una esmeralda en medio ac[ ]da y pesa como hasta 4 onzas y once adarmes.
Item una caja de oro obada sinselada y una pi[ ] en la tapa con dos caballos y sus jinetes y pesa 4 onzas y 6 adarmes.”. Pedimento de los marqueses de Rosalejo para el desempeño de alhajas y relación de las mismas. Signatura 31115/14 folios 15r-16r

En muchos procesos judiciales podemos localizar testimonios de peritos de distinta tipología profesional, necesarios para describir o tasar entre otros los daños en una vivienda, describir la hechura de un retablo, o detallar la descripción de un arma. En estos casos es habitual que junto al testimonio escrito se añada un dibujo, unas trazas, un plano. La calidad de estos elementos gráficos varía según la habilidad de quien hace la peritación. Así, entre otros, podemos encontrar en un pleito del siglo XVIII:

“Elevación vertical de un molino y azuda construido en la ribera del río Viar”

El documento, de 15 de noviembre de 1788, y su autor Lucas Cintora y Aréjula, en calidad de Director de la Academia de Arquitectura de Sevilla y Maestro Mayor de la Real Audiencia. La denuncia interpuesta por Bartolomé Rivas y otros propietarios de dos molinos localizados en el río Viar, en el término municipal de Cantillana, contra Manuel de Rivas López, por los perjuicios que les estaba ocasionando por la construcción de otro molino aguas arriba de los suyos, da lugar a un pleito en el que se ha conservado este plano. Pertenece al fondo documental de la Real Audiencia, signatura 29547

Otra peritación frecuente la localizamos en los pleitos criminales a consecuencia de delitos que han causado heridas o muerte por arma blanca. Si ésta se ha podido localizar en el momento de la detención de los implicados, un perito especialista en armas, denominado en los documentos a veces como armero o como herrero, describe y dibuja el cuchillo, la navaja o la espada en cuestión. Conservamos una curiosa “colección” de dibujos de diferentes armas.

También podemos hallar entre los numerosos documentos del Archivo, testimonios que relatan detalladamente un hecho significativo, incluyendo texto y representación gráfica de los sucesos. Interesante ejemplo es un documento que describe una de las más devastadoras hazañas realizadas por Sir Francis Drake, la toma de Cartagena de Indias (Colombia) en febrero de 1586, un interrogatorio de 95 preguntas para los testigos que presentó Don Pedro Vique Manrique, el general encargado de rechazar el ataque y cuya actuación fue puesta en entredicho. Hasta tal punto, que el fiscal del rey Felipe II promovió un pleito en el Consejo de Indias para investigar dicha actuación. De manera que el interrogatorio de 16 folios forma parte de la probanza y descargos hecha a instancias de Don Pedro Vique para defenderse de las acusaciones. La probanza y descargos fueron hechos en Sevilla cinco años después del ataque de Drake, y se incluyó en el libro 1ª de 1591 del Oficio 15 de Sevilla. Incluye el mapa con el detalle del ataque:

“Item si saben que la planta de Cartagena de las Indias con sus puertos y fortiffica[ciones] que le hauía puesto el dicho don Pedro Vique que está aquí pintada está bien y confor[me] fue y es al natural y de la forma y manera que se hizo la fortifficación en ella cuando el ene[migo] Francisco Draque la vino acometer digan.”

Podría seguir trayendo a este post otros ejemplos de documentos con descripciones tan ricas en detalles que permitían al lector hacerse una idea muy completa de lo narrado, todas anteriores a la fotografía, pero hay que terminar. Y lo voy a hacer con otro documento que nos sirve para conocer cómo se narraba la actividad pública de los gobernantes. Hoy día los gabinetes de prensa de las autoridades ofrecen a los medios notas oficiales de prensa relativas a inauguraciones, presentaciones, recibimientos, firmas de acuerdos, etc. Estas notas de prensa siempre van acompañadas de un reportaje fotográfico y videográfico. Son muchos los documentos de este tipo que que se encuentran en los archivos y que testimonian los actos públicos de las autoridades civiles y eclesiásticas, locales, provinciales o de los gobernantes y familia real. El ejemplo que he traído es la narración del recibimiento que las autoridades de Sevilla dieron a los restos de Cristóbal Colón el 19 de enero de 1899, en forma de acta notarial. La prensa de la época recogió la noticia de tan solemne acto, como se puede leer en este ejemplar de un periódico londinense pero de forma oficial el notario puso por escrito el desarrollo de todo el acto a petición del Gobierno. Y el texto permite al lector, sin necesidad de tener una imagen, conocer con todo lujo de detalle como transcurrió el solemne día en que la ciudad de Sevilla recibió los restos mortales del descubridor. Algunos detalles:

“A las diez y media en punto se avistó el buque que conduce los gloriosos restos haciéndose las salvas de ordenanza y diez minutos después atracó al muelle, pasando los Señores por el orden siguiente: Comandante de Marina, Duque de Veragua, Alcalde de Sevilla y el infrascrito Notario, siendo recibidos por el Señor don Rafael Rodríguez de Vera, Capitán de la fragata y Comandante Jefe de dicho buque…”

…”Acto seguido fue sacada de la cámara la expresada caja por cuatro marineros de la dotación del buque, tributándosele los honores debidos a los restos del Descubridor del Nuevo Mundo y haciéndose las salvas de ordenanza por la artillería del mismo y por la de la Plaza, transbordando a aquella a la antes referida plataforma en la que se rezó un responso por el Señor Arzobispo…”

Estas letras son suficientes para imaginar ese día frío y húmedo de enero a orillas del Guadalquivir, la tensión reflejada en el rostro de todas las autoridades esperando la llegada del navío, sus trajes y uniformes de gala impolutos y sin una arruga, la brisa moviendo las plumas de los sombreros de las damas y de los militares, las cigarreras y los obreros de la cercana Fábrica de Tabacos arrebujados en sus pañoletas y chaquetas, intentando ver algo de lo que estaba sucediendo. Os dejo el Acta notarial completa para disfrutarlo mejor.

Amparo Alonso García
Archivo Histórico Provincial de Sevilla

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