En el yacimiento de Cercadilla se localiza un palacio romano, construido entre 293-305 d.C., atribuido al emperador romano Maximiano Hercúleo.

A finales del siglo tercero esta zona de la ciudad sufrió una complejísima transformación urbanística como consecuencia de la construcción del amplio conjunto palatino, de más de ocho hectáreas que, sin duda, produjo un gran impacto en la Córdoba de la época.

El palacio es un edificio cerrado, orientado hacia el ángulo noroeste de la ciudad amurallada, organizado en dos cuerpos constructivos distintos, uno, de acogida, de carácter militar y otro, de carácter estrictamente palatino.

La puerta daba acceso a una gran plaza cerrada, de considerables dimensiones, más de 25.000 m2, cuya fisonomía es de carácter castrense. Desde esta plaza se accedía a otra, plenamente palatina, organizada en torno a un criptopórtico y separada del exterior por una fachada torreada y fortificada de apariencia también militar.

El criptopórtico, de trazado semicircular, constituye el elemento aglutinante del resto de las unidades arquitectónicas del edificio a las que da acceso a través de un pasillo, porticado y columnado, en el que se abren vanos que permiten el paso a los distintos edificios del conjunto. El edificio principal de todo el conjunto, el que lo preside, es el gran aula de recepción situada en el centro de todo el palacio, de planta basilical. A ambos lados se localizan salas de banquetes, termas, ninfeos y aulas que pudieron haber servido como salas de audiencia para importantes personajes de la corte o para funcionarios relacionados con la administración de Hispania. El edificio más occidental de todo el conjunto y el que más se aleja de la entrada al mismo es el que se conoce como los “apartamentos imperiales” y que por su diseño constructivo, se ha interpretado como la zona de descanso del titular de este edificio.

La cronología del edificio se ha podido concretar gracias al descubrimiento, lectura e interpretación de un epígrafe, localizado en un nivel de abandono del siglo V, de la bañera norte del frigidarium de las termas referido a los tetrarcas Constancio Cloro y Galerio Maximiano como “Nobles Césares”. Ello permite concretar la construcción del complejo palatino entre los años 293 – 305 d. C. lo que permite asociarlo al emperador correinante de esa tetrarquía, en concreto al encargado de la zona occidental del imperio: Maximiano Hercúelo.

A partir del siglo VI se verifica la reutilización de varios de los edificios palatinos como centro de culto cristiano. Las características y peculiaridades de este conjunto permiten plantear que muy probablemente se pueda  identificar con el centro de culto cristiano dedicado al mártir cordobés Acisclo, muerto en el 303. Se trató de uno de los centros cristianos más importantes de la ciudad, desde un momento muy temprano tras las persecuciones tetrárquicas.

Hasta el momento han sido excavados alrededor de 150 individuos, aunque se conoce y se intuye la presencia de muchos más. Los más antiguos han sido fechados por la cultura material que los acompañaba en los siglos VI y VII. Este área cementerial siguió funcionando como tal, al menos hasta principios del siglo XI, como así nos lo demuestra una lápida, reutilizada de un anterior enterramiento, en la que se hacía alusión a Cristófora, “sierva de Dios”, enterrada en el año 983.

A medida que Qurtuba fue creciendo y la antigua Medina se fue quedando pequeña, la población, sobre todo a partir del siglo X, se vio obligada a agruparse en barrios a extramuros. Uno de estos barrios se asentó sobre los restos del palacio romano, del centro de culto cristiano y de la necrópolis cristiana. El urbanismo medieval, el de los siglos IX y sobre todo, el del siglo X, se organizó a partir de un trazado tanto radial como ortogonal, con calles perpendiculares, plazas y adarves. Hacia estos espacios públicos se abrían las viviendas, algunas de enormes dimensiones, edificios públicos como zocos o baños, y religiosos –se conoce una mezquita que puede visitarse en los sótanos de la estación de autobuses.

En el siglo XII se construyó una alquería, vinculada a la producción de aceite y a la fabricación cerámica. A partir de este momento no se vuelve a tener constancia de ocupación de esta zona que pasará a ser utilizada como huerta hasta el siglo XIX, cuando se transformó en un área industrial y ferroviaria. Será a finales del siglo XX cuando se reorganice todo este territorio, debido al soterramiento de las vías del tren y, sobre todo, a la construcción de la actual estación de ferrocarril cuya edificación se levantará en el mismo solar que el del palacio tardorromano.

El yacimiento es propiedad del Ayuntamiento de Córdoba. La Agencia Andaluza de Instituciones Culturales - Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico - participa, a través de un convenio suscrito con el Ayuntamiento, en su gestión. El yacimiento se puede visualizar a través de las calles que lo rodean y los aparcamientos de la estación de ferrocarril. Todo el recorrido está señalizado.

Bibliografía sobre el yacimiento en la página:
https://independent.academia.edu/PalatiumMaximiani

DIRECCIÓN:
Avenida Vía Augusta, 14011
Córdoba
Teléfono:
671560319
Email:
cercadilla.aaiicc@juntadeandalucia.es
precio:
Gratuito 
Horario:
Actualmente cerrado al público.
 
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