Las necrópolis de Tútugi y Cástulo se hermanan

Galera celebra este año el primer centenario de las primeras excavaciones en el yacimiento arqueológico de la necrópolis ibérica de Tútugi.

30-08-2018

GALERA. Galera celebra este año el primer centenario de las primeras excavaciones en el yacimiento arqueológico de la necrópolis ibérica de Tútugi, realizadas en el 1918 por Juan Cabré y Federico de Motos. Dos años después publicaron la memoria de las excavaciones de una zona arqueológica sistemáticamente expoliada. Entre las diversas actividades programadas a lo largo del 2018 se ha celebrado el hermanamiento de la necrópolis ibérica de Tútugi en Galera, y la de Cástulo localizada en Linares que es de época íbero romana.

Para celebrar el hermanamiento se desplazaron a Galera unos cincuenta representantes de la ciudad linarense, que fueron acogidos por el alcalde, Miguel Ángel Martínez Muñoz, el cual les mostró algunos de los rincones más característicos de Galera. A media tarde, comenzó el acto en la Plaza Mayor, en el cual intervinieron los íberos de Cástulo junto a los íberos de Tútugi, todos ellos convenientemente ataviados al uso de la época. El alcalde resaltó los fuertes vínculos culturales que unen desde hace más de dos mil años a ambas localidades, apostando por la amistad entre sus habitantes.

A continuación, intervino una sacerdotisa castulense, que resaltó la importancia de este hermanamiento. Se procedió a la ceremonia, uniendo con un lazo a un guerrero de Cástulo y a una matrona de Tútugi. Ya unidos, un coro de mujeres íberas invocó a los dioses para que protejan y guíen esta unión de ambos pueblos.

Cortejo
La sacerdotisa anunció que iba a tener lugar el rito de enterramiento de un guerrero, que había fallecido, lo que condujo a la organización de un cortejo fúnebre, encabezado por un grupo de músicos que interpretaban una composición alusiva al luctuoso acto. Detrás desfilaba el difunto que iba escoltado por un grupo de guerreros y varias plañideras que mostraban su dolor. Un grupo de jóvenes íberas que acompañaban a la sacerdotisa, todas ellas portadoras de ofrendas para el fallecido.
La comitiva, integrada por un centenar de figurantes, cruzó varias calles de Galera para dirigirse después a la necrópolis, al otro lado del río. Allí, ante centenares de curiosos, se realizó todo el ritual funerario, culminado éste con la incineración del cadáver y la recogida de sus cenizas en una urna que fueron depositas en la tumba número 20 de la necrópolis, lugar donde fue hallada la conocida como Diosa de Galera en 1917.

Fuente: Ideal Granada