FERNANDA ORAZI
De Sófocles
Dirección y versión: Fernanda Orazi (a partir de la traducción de José Velasco y García)
Con: Carmen Angulo, Javier Ballesteros, Leticia Etara y Juan Paños
Fernanda Orazi se ha convertido, por derecho propio, por lo riguroso de su trabajo interpretativo y docente, en una referencia del teatro en nuestro país. Eso es de todos sabido. Sus trabajos, entre los que destacan los nueve dirigidos por Pablo Messiez, sin olvidar los realizados con Pascal Rambert, Carlos Marqueríe o Pablo Remón (todos recordamos Doña Rosita anotada), son prueba de ello.
Al Alhambra trae una Electra protagonizada por cuatro excelentes actores, tan irreverente y llena de humor que Raquel Vidales encabezaba su crítica preguntándose ¿Quién dice cómo hay que hacer una tragedia griega? Y El Confidencial, por su parte, subrayaba: Orazi se la juega y le sale bien.
Lo que hace la directora con este relato es, en palabras de Pablo Caruana en Eldiario.es, viajar a los cimientos del teatro, a la base fundacional, a los textos primitivos y buscar que hay ahí que tenga que ver con la escena de hoy, con la posibilidad de decir y encarnar.
Estamos en el ciclo troyano y en lo que se ha llamado la saga de los Átridas. Agamenón, rey de los aqueos y hermano de Menelao - el esposo de Helena, la bella con la que se fuga Paris - ha sacrificado a los dioses a su hija Ifigenia para lograr vientos favorables para sus naves. Una vez acabada la guerra - ya sabéis, Ulises, el caballo de madera, la ciudad arrasada - Agamenón vuelve a Micenas. Pero Clitemnestra no perdona el sacrificio de su hija y asesina al marido. Aquí arranca nuestra tragedia: Electra, hija del rey asesinado, no perdona a la madre, convertida en nueva reina junto a su cómplice Egisto, y espera la llegada de Orestes, su hermano, huido de pequeño. El príncipe, ya un hombre, regresará y se consumará el ciclo de venganza.
Aquello que haría invivible la vida, aquello de lo cual nos es preciso huir lo antes posible, el teatro lo quiere. Como una mano que sostuviera un fuego sólo para verlo, lo afirma, lo busca y lo re-crea. El teatro bebe, come y se reproduce en lo que nosotros desechamos y desterramos por ser imposible de llevar a cabo en la “vida real”. Electra es la trayectoria de una llama sostenida que desafía a los suyos y a la actuación a no dejar caer el fuego y subir la apuesta del teatro hasta donde sea preciso. Nosotros le hemos dicho “Sí” a esta Electra y a la aventura de abordar una tragedia griega que también es, para nosotros, seres dramáticos, lo inactuable. Con el Sí sostenido llegamos hasta aquí para arrojar esta promesa a la arena del teatro en el que, como en la tragedia, no todo está en nuestras manos.
Fernanda Orazi
