Ene
18
|
19
21:00

SALA

A

Teatro

ALFREDO SANZOL

La valentía

 

Texto y Dirección: ALFREDO SANZOL Con ESTEFANÍA DE LOS SANTOS, INMA CUEVAS, NATALIA HUARTE, JESÚS BARRANCO, FRANCESCO CARRIL y FONT GARCÍA

 

QUE ALFREDO SANZOL HA DEVUELTO LA DIGNIDAD A LA FORMA DE HACER COMEDIA EN ESPAÑA ES BIEN SABIDO.

 

LA VALENTÍA AÑADE UN NUEVO CAPÍTULO A LA HISTORIA DE ESE MARIDAJE FRUCTÍFERO QUE, DESDE HACE AÑOS, HA FIRMADO ESTE EXCELENTE DIRECTOR Y DRAMATURGO CON UN GÉNERO TAN DENOSTADO EN CIERTOS CENÁCULOS TEATRALES DE NUESTRO PAÍS.

 

Es curiosa la sensación que recorre tu cuerpo cuando te sientas en la butaca del teatro a ver una comedia: las endorfinas están a flor de piel y las ganas de disfrutar y reír afloran desde el minuto cero. La primera sonrisa es muy fácil de conseguir, y la primera carcajada tampoco tarda en apoderarse de nosotros. La sabiduría popular nos ha enseñado que hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar, y la virtud de una buena comedia está en superar esas primeras risas fáciles para crear una sensación de delirio que se reparta en los noventa minutos que dura una función como La valentía.

 

Escrita por un Sanzol poseído del espíritu de nuestros más ilustres autores cómicos, como Jardiel Poncela o Mihura, nos transporta a un mundo surrealista donde nadie es lo que dice ser. Tres parejas de hermanos nos hacen cómplices de una aventura sin sentido en la que el absurdo no solo es el camino sino también el destino.

 

Esto empieza a voz en grito. Dos hermanas discuten sobre qué hacer con la casa que acaban de heredar: una la quiere vender y la otra no. Las dos están de acuerdo en que el ruido de la autopista, que el monstruo de la civilización construyó al lado de la vivienda, es insufrible, pero una está dispuesta a convivir con él y la otra no. Así que la que no quiere vender tira por la calle de en medio para resolver el desacuerdo: contrata a dos tipos que se hacen pasar por fantasmas para asustar a la hermana. Este es el nudo de La valentía.

 

El lenguaje de La valentía pasa del humor a la nostalgia, del gag centelleante al inesperado destello de soledad o melancolía. Y a Sanzol no le da miedo el chapuzón en el humor físico un tanto chocarrero… Pensé ¡qué chusco!, pero enseguida recordé un pasaje similar (y también muy eficaz) en La ternura. Por cierto: ¿para cuándo la edición de un volumen de obras selectas de Alfredo Sanzol? Marcos Ordoñez. El País.

 

LO QUE TENDREMOS SOBRE NUESTRO ESCENARIO ES UNA FARSA LOQUÍSIMA Y JARDIELESCA.