La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo humano, con objeto de capacitarle para la vida y con la finalidad de aumentar el bienestar personal. Su objetivo es el desarrollo de competencias emocionales, lo cual representa un aprendizaje a lo largo de toda la vida, adoptando un enfoque vital. (Bisquerra, R. 2010-2020).

El aprendizaje requiere de bienestar físico y emocional para que se produzca en óptimas condiciones, la estabilidad emocional favorece la concentración, reduce conductas disruptivas y facilita el trabajo en equipo a la vez que proporciona estrategias para afrontar situaciones que demanden respuestas adecuadas a los desafíos personales y sociales.

Implementar itinerarios secuenciados por etapas permite que el alumnado adquiera herramientas adaptadas a su madurez para gestionar conflictos, mejorar la convivencia y favorecer su bienestar general.