¿Por qué un itinerario de Educación Emocional? - Ordenación de Enseñanzas de Régimen General
"Andalucía cuenta con un sistema robusto para la promoción de la convivencia y la salud mental de nuestros jóvenes, y nuestros centros son lugares seguros, pero también es cierto que nuestro sistema educativo afronta nuevos retos que nos obligan a adaptarnos al mismo ritmo al que se producen los cambios sociales en la era digital, que se caracteriza por estar en permanente transformación y nos interpela a toda la sociedad para asegurar el bienestar de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, desde una responsabilidad compartida".
Estas palabras pronunciadas por María del Carmen Castillo, Consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía, en la Clausura del 'Congreso Nacional de Convivencia en la era digital. Andalucía frente al acoso', celebrado los días 29 y 30 de enero de 2026 en la ciudad de Córdoba, suponen un punto de partida para la toma de decisiones en aspectos que supongan una mejora de la convivencia en los centros educativos, pero también la corresponsabilidad de toda la sociedad en la educación y protección de todos nuestros niños, niñas y jóvenes, dirigida a su pleno desarrollo, y poniendo el énfasis en el bienestar personal, físico y social.
De las conclusiones extraídas del Congreso Nacional de Convivencia en la era digital, la detección e intervención inmediata ante situaciones que puedan poner en riesgo la integridad física o moral del alumnado es fundamental, además de una tarea compartida por todos los agentes sociales. Pero además de ello, debemos focalizar nuestro trabajo en la prevención, permitiendo desarrollar en nuestro alumnado competencias emocionales para la vida, que promuevan su bienestar emocional, refuercen su autoestima y favorezcan entornos seguros, protectores y basados en las buenas relaciones interpersonales.
Surge así la necesidad de diseñar un itinerario de educación emocional desde la etapa de educación Infantil y Primaria hasta la educación Secundaria que permita su implementación alineado con el currículo escolar, formando parte del mismo y no como un elemento aislado y separado del mismo.
Aunque la educación emocional está cada vez más presente en la práctica educativa y se reconoce como un elemento clave para la prevención de los problemas de convivencia, al trabajar la empatía, la gestión emocional y las habilidades sociales se contribuye a detectar formas tempranas de situaciones de riesgo. Sin embargo, su integración aún no es uniforme en todos los centros ni en todas las etapas educativas, y en ocasiones se limita a acciones puntuales en lugar de formar parte de un proceso continuo y estructurado.
Por ello, desde la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional se considera esencial que la educación emocional debe acompañar al alumnado desde el inicio de su escolarización y estar integrada plenamente en el currículo, favoreciendo tanto el desarrollo personal como las relaciones entre iguales.
Con el itinerario en educación emocional que se presenta aquí, se ofrece un apoyo valioso a la labor de los centros educativos y a sus docentes, asegurándose de que se implemente de manera sistemática, consistente y efectiva, de modo que la prevención, tanto en problemas personales de salud mental como en el desarrollo de habilidades sociales y competencia para la vida y la respuesta antes situaciones de estrés o emergencia, deje de depender de experiencias aisladas y se convierta en un compromiso central del sistema educativo andaluz.
La convivencia y el bienestar emocional resultan, a nuestro juicio, criterios claros de calidad educativa, pues ésta ya no se mide hoy solo por el rendimiento académico, sino que el bienestar emocional es el pilar que sostiene el aprendizaje profundo.
Un sistema de calidad es aquel que equilibra la excelencia intelectual con la competencia emocional: "En nuestro mundo en constante cambio, el papel de las habilidades sociales y emocionales en el ámbito educativo adquiere una relevancia cada vez mayor. Estas habilidades que permiten a las personas gestionar sus emociones, establecer relaciones positivas y tomar decisiones responsables, son fundamentales no solo para desarrollar el potencial y los talentos del alumnado, sino también para enfrentar con éxito los desafíos contemporáneos" (Integrar el aprendizaje social y emocional en los sistemas educativos. UNESCO, 2025 pp.8).
En las últimas décadas la educación emocional y el desarrollo de habilidades sociales ha cobrado especial relevancia en el aprendizaje de las nuevas generaciones. Los retos y desafíos de un mundo cambiante y digitalizado en tan corto período de tiempo nos colocan frente al espejo de desarrollar competencias emocionales que permitan el desarrollo integral de nuestro alumnado, tal y como la propia Convención sobre los Derechos de los Niños, adoptada por la Asamblea de las Naciones Unidas en 1989, recoge en su artículo 29:
"a) Desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño hasta el máximo de sus posibilidades...
d) Preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos..."
En La Educación encierra un tesoro, informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI (1996), más conocido como 'Informe Delors', se presentaban los cuatro pilares de la educación del futuro:
Por tanto, la educación no es sólo una cuestión de desarrollo académico y cognitivo, sino que debe estar dirigida al desarrollo integral, tal y como se explicita en el artículo 39, de la Ley 17/2007, de 10 de diciembre, de Educación de Andalucía (LEA), donde se indica que el currículo debe incluir contenidos que promuevan el bienestar mental y social, destacándose además la formación del profesorado como elemento clave en el desarrollo integral personal del alumnado.
El desarrollo del alumnado es el primer pilar fundamental del sistema educativo andaluz, según la LEA, y lo define como un "proceso que abarca tanto la dimensión individual como la social para formar ciudadanos capaces de comprender su cultura y participar activamente en la sociedad".
La Ley 4/2021 de Infancia y Adolescencia de Andalucía también obliga a los centros a detectar y prevenir situaciones que afecten a la salud emocional de los menores, enfatizando la detección y prevención como ejes fundamentales de toda intervención.
La Ley Orgánica 3/2020, de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación (LOMLOE) busca integrar la educación emocional de manera transversal en el sistema educativo, reconociendo su papel vital en la formación de personas competentes y resilientes. Cabe destacar en su artículo 1 los principios generales de la educación, donde se aborda la necesidad de una educación integral que fomente habilidades emocionales y sociales. En su artículo 2 establece el derecho a una educación en valores, lo que incluye aspectos emocionales y éticos en el proceso formativo, incluyendo en la organización del currículo las competencias emocionales como formación del alumnado.
La convivencia en la era digital nos presenta desafíos que deben ser abordados desde distintos ámbitos: educativo, normativo-jurídico, social y tecnológico, desarrollando una conciencia social que suponga la corresponsabilidad compartida por todos. Pero además de todo ello, el siglo XXI se desarrolla en lo que numerosos autores han dado en definir como un entorno VUCA (Bob Johansen), acrónimo que describe la naturaleza del mundo actual, caracterizado por el cambio constante y la falta de previsibilidad. Hoy es el marco principal para entender los desafíos de la educación y las organizaciones. "El reto es aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información" (Bauman, 2013, p. 46).
| V | Volatility | Volátil | La velocidad y frecuencia con la que ocurre los cambios |
| U | Uncertainty | Incierto | La dificultad para predecir eventos futuros con datos del pasado |
| C | Complexity | Complejo | La existencia de múltiples factores interconectados que dificultan entender la relación causa-efecto |
| A | Ambiguity | Ambigüo | La falta de claridad y la posibilidad de múltiples interpretaciones sobre una misma realidad |
Gerver (2012) afirma que "nuestros sistemas educativos fueron diseñados para una era de certeza; el problema es que hoy vivimos en una era de incertidumbre extrema" (p. 34), y para que los niños y adultos naveguen con éxito en este entorno, la inteligencia emocional actúa como una brújula de estabilidad. Se proponen las 'nuevas siglas' VUCA para contrarrestar el entorno negativo y aportar una formación positiva para hacer frente con éxito a los retos y obstáculos que se presentan en la sociedad actual digital.
| V | Vision | Visión | Tener claro los valores y propósitos a largo plazo para no perder el norte ante cambios bruscos |
| U | Understanding | Entendimiento | Desarrollar la curiosidad y la escucha para comprender qué está pasando antes de reaccionar |
| C | Clarity | Claridad | Simplificar procesos y comunicarse de forma asertiva para reducir la confusión |
| A | Agility | Agilidad | Capacidad de adaptación rápida y resiliencia emocional para recuperarse de los errores |
Ante catástrofes o emergencias, la educación emocional también funciona como preparación -hablar sobre qué hacer en caso de emergencia reduce el miedo anticipatorio- y el desarrollo de simulacros, dinámicas y actividades de preparación para mejorar la capacidad de respuesta del alumnado.
En definitiva, resulta evidente la necesidad imperiosa del desarrollo de la educación emocional en la etapa escolar, vinculándose con el currículo como un elemento más de este, se ha demostrado como imprescindible para obtener éxito interpersonal, laboral, social, etc., y para un desarrollo integral del individuo.
Las habilidades que conseguimos con la educación emocional no nos inmunizan ante las adversidades, pero sí nos hacen más resilientes a ellas y nos ayudan a reconducirlas para que no sean desadaptativas, y por tanto fuente de problemas psicológicos y sociales o causa de problemas de salud incapacitantes. Las personas emocionalmente inteligentes son capaces de dominar su propia actuación y las relaciones con los demás, sean estas esporádicas o duraderas en el tiempo, y consiguen separar los temas de las personas, enfocar los intereses de los otros y los propios, y sacar el máximo provecho para todos/as.
Podemos concluir en palabras de Seibach,I. (2025) que "la gestión de los propios sentimientos y emociones, a menudo contradictorios, no solo determinan la propia calidad de vida, sino que constituye el punto de partida de todas las interacciones interpersonales y, por tanto, también afecta a la vida de los que le rodean. Y aquí precisamente donde radica el problema, porque el autocontrol y el ¿cultivo¿ de importantes habilidades sociales, como la empatía, la capacidad de lidiar con los conflictos o las críticas, por no hablar de las estrategias de afrontamiento saludables en situaciones de estrés agudo, a menudo no se enseñan suficientemente en los jardines de infancia, las escuelas o las universidades".